Memorias de un naufragio anunciado
Nuestro gobierno sigue chapoteando en el mar de la corrupción y, lejos de preocuparse por solucionarla, se ufanan. Tiene lógica, vinieron a eso. Diagraman la nave para que los que están en la proa la pasen bien, los que están en la popa se jodan y los que quedaron en cubierta, tanto a babor como a estribor, resbalen y traten de aferrarse a algún bote salvavidas para no terminar en el fondo de la mar. Dijeron lo que iban a hacer y se los votó, a pesar de que ya en campaña se alertó que se robaban las banderas. Autoproclamados anarco-libertarios, son unos caraduras: reconocemos como anarcos a Salvadora Onrubia, Virginia Bolten o Osvaldo Bayer, quienes tuvieron y constituyeron la F.O.R.A., pero nunca a las “fuerzas del cielo”. Libertario, en todo caso, podría ser Carlos Saavedra Lamas. También se alzaron con el color violeta que enarbolamos en el año 1958 los estudiantes que luchábamos por la enseñanza laica, tan lejos de ellos. Son, somos, una sociedad cómplice.
Recordando el 58, nos viene a la memoria el “hay que pasar el invierno” y nunca gozamos la primavera. Después también sufrimos el “hay que esperar el segundo semestre”, y se deben haber afanado hasta el almanaque porque los beneficios prometidos no llegaron. Luego vino “una lluvia de dólares” que se la debe haber llevado la ventolina, y ahora te dicen que “los próximos 18 meses serán los mejores”, sin ningún análisis que avale tal proyección. Sí tuvieron razón cuando dijo el Presidente que la economía iba a subir “como pedo de buzo”; si no, pregúntenle a Adorni y sus secuaces. Pero mientras nos fijamos en el Jefe de Gabinete, a quien debemos seguir observando por siempre, están licitando AySA; o sea, entregando las joyas de la tatarabuela. Para seguir con el estrato hereditario, son unos choznos de puta. Rememoro que hace unas décadas, cuando conocí al eximio pianista Manolo Juárez, me invitó a su estudio y ahí te recibía un cartel que rezaba: “Votemos a las putas, los hijos ya nos gobiernan”.
Insisten con las reformas, y en la electoral el objetivo es terminar con las opciones de los partidos llamados chicos, al tiempo que aumentan considerablemente la posibilidad del aporte de las empresas a las campañas, lo que significa blanquear que las corporaciones manejen los gobiernos. Está trabado lo de “ficha limpia” porque no consiguen jabón o detergente que la esponsoree. Debo reconocer, sin embargo, que hay declaraciones del Presidente que comparto: cuando califica a Cavallo, Rocca o Madanes, no disiento en nada. También pido para él algo de comprensión; tanto se lo critica por viajar mucho a USA, pero acaso los que alguna vez trabajamos en empresas grandes o multinacionales y estábamos a cargo de una sucursal, ¿no nos reclamaban ir a Casa Central dos o tres veces al año? ¿Desde allí habrá salido la orden de hacer un mayor ajuste a la educación, y justo horas antes de la marcha universitaria? La Iglesia, a través del cardenal Rossi (Córdoba), lo calificó directamente como “sadismo de Estado”.
De todas maneras, no están dispuestos a cumplir. La injerencia del Poder Ejecutivo sobre los poderes Legislativo y Judicial es evidente; estas actitudes son más que autoritarias, pero el problema es que, además, son consentidas. Tienen parada la investigación sobre Lago Escondido y la Cámara Federal de Casación ordena investigar la represión, pero parecería que todos compraron el mismo reloj que el Fiscal Taiano en el caso Adorni, el cual marca las 24 horas recién después de que transcurrieron varias semanas. La vara es ajustable: a Boudou (sólo como ejemplo) lo metieron en cana porque “habiendo sido funcionario” podía interferir en la investigación, pero a Adorni, que está en funciones, lo dejan en libertad. O a CFK (también sólo como ejemplo) la condenan por “indicios”, mientras Adorni sigue sosteniendo la cascada porque si la suelta, caen varios. En este tiempo, los senadores oficialistas también blindaron la posibilidad de vender tierras en zonas de frontera a extranjeros, entregando nuestra soberanía sin pudor.
No es distinto a otras épocas. El sacerdote Iñaki de Aspiazu, que fuera expulsado por el gobierno de Francisco Franco, llegó a la Argentina castigado y le dieron la Capellanía de Cárceles; se reía al decir que lo habían puesto en el punto justo, por el cual los que estaban presos terminaban en el gobierno y los que estaban en el gobierno terminaban presos. Tampoco es nuevo que se distraiga, o se intente distraer al pueblo, con un tema nuevo para tapar el urticante. Afortunadamente pasó rápido la discusión propuesta sobre la teoría general de Keynes, o lo del Ministro de Salud que tardíamente se ocupa de criticar y denunciar a Spagnuolo para que no se note que cada recorte o aumento que te llega de la prepaga es en beneficio propio.
La preocupación real debería pasar por el presente y futuro de nuestros niños y adolescentes. En las cámaras legislativas se trenzan en discusiones sobre si los defensores deben ser o no garantistas, cuando los garantistas son, simplemente, los que pretenden garantizar los derechos que fija la Constitución Nacional. Es ridículo que sea tan difícil ponerse de acuerdo sobre eso, o que prefieran hacer prevalecer opiniones y conexiones propias. Pareciera no tener relevancia que, por la situación económica y social y los valores que agitan desde el propio gobierno, los pibes se debatan entre la pobreza y la marginalidad. Se está negando que hay tentaciones hacia la prostitución y el narcotráfico, siendo víctimas de degenerados que se aprovechan de la situación y ofrecen “soldaditos” para el narcomenudeo. Además, estos delincuentes se convierten en protectores ante la falta de asistencia del Estado, con lo cual la tentación se transforma en esclavitud. Estamos a poco de que, al preguntarle a un niño qué quiere ser cuando sea grande, te responda “evasor” o “narco”. Lo que te muestran en las telenovelas está originado en una realidad oscura.
Hay provincias fronterizas en las que desaparecen niños, ya sea para explotación sexual o venta de órganos —como proclamaba el hoy Presidente en campaña electoral—, mientras la exministra y actual senadora decía que iba a abrir el vientre de animales porque sospechaba que se los hubieran deglutido. La sociedad vive encrespada por la situación económica y social, los insultos que recibe de quien debe protegerlos y los ejemplos de corrupción y ostentación perversa. Estos también pasarán. Tendrán, quizá, un monumento o una calle, pero nunca el pueblo les pondrá una baldosa.
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