zona de quintas
Las quintas, en época inmediatamente anterior al bautismo, tuvieron su auge como lugar vacacional. Las arboledas, los frutales, las huertas y, aunque resulte paradójico, la lejanía del río, lo que proporcionaba un clima más benigno y seco, marcaron preferencia sobre el concurrido camino de San Isidro.
Por caso, aquellas familias que quisieran pasar un día de campo en Boedo –Pavón y Maza– tenían un recreo que administraba un piamontés al que llamaban “don Celeste”.
Por esos años, el camino hoy llamado Boedo, llegaba hasta el Riachuelo. Los planos de tal época nos informan sobre la existencia de grandes quintas, de ocho a diez manzanas de superficie y algunas calles abiertas: Arena, Garay y Europa (Carlos Calvo). Estos lotes estaban en los lugares bordeados por Boedo, Independencia, Caseros y Loria. He aquí el nombre de algunos propietarios de predios en aquellas épocas: Manuel Rodríguez, Juan Aldao, Mora, herederos de Goitiño (Ciriaco Cuitiño), Ignacio Carmelita (un destacado federal), familia de Cabral, Juan Anchorena, Moreno, Pamparao, Moreira, Pérez, Godoy, José Juan Aldao, Adolfo Serna, herederos de Josefa Vidal de Martínez, María Cándida y Burzaco.(4)
La barriología de los comienzos recorre una enumeración imprecisa en cuanto a la vigencia de aquellas entrañables parcelas como la Quinta del Inglés, de un propietario obviamente británico, circundada por las calles Boedo, Carlos Calvo, Independencia y Loria. O el portal de la Quinta de Ballesteros, que extendía sus dimensiones hacia el oeste, ignorando, en aquel entonces, que en ese mismo lugar se asentaría el circo Politeama Doria, en 1915, antes de que en el año 1929 se inaugurara el Cine Nilo (Boedo 1063).
Un lugar tradicional como la esquina suroeste de Carlos Calvo y Boedo –Café Río de Oro, Café Alabama, Esquina Osvaldo Pugliese– fue, en aquellos años, la entrada de la Quinta de don Agustín, el genovés, muy apreciada –y codiciada– por sus frutales.
Allá por lo que hoy es Pavón y Quintino Bocayuva estaban los portones de la quinta de don Carlos Guedes –uno de los más importantes terratenientes de la zona que abarca actualmente nuestro barrio, cuyas posesiones llegaban hasta Almagro– algo más de veinticinco hectáreas que por el oeste alcanzaban a la que, a partir de 1904, sería la calle Beaucheff y, en un polígono irregular, hasta Europa (Carlos Calvo) a la altura de su acceso. En su interior se encontraba el edificio que había sido casco de una estancia llamada “La Constancia”, y que permaneció en pie hasta 1932.
En los alrededores del eje Boedo también las cercas y arboledas tenían sus bellos exponentes: la Quinta de Anchorena, la de la Candelaria y una llamada “El Jardín del Pensamiento”, situada entre las calles Estados Unidos, Independencia, Caridad (hoy Urquiza) y Rioja, una zona que, veremos, resultó un polo irradiador de esos tiempos fundacionales. Claro que ninguno de esos retazos de nuestro mapa inicial tuvo la trascendencia y el protagonismo de la Chacarita de los Franciscanos.
Por entonces, año de 1863, la Chacarita de los Franciscanos, que pertenecía a la parroquia de San Cristóbal, lindaba con varios propietarios, casi todos quinteros (…) Las propiedades linderas por el norte, en grandes extensiones, ya habían sido adquiridas también por don Juan Aldao (…) No sabemos cuánto tiempo conservó indivisa la propiedad el inversor Aldao, quien se caracterizaba por sus compras de tierras, confección de planos con el trazado de las futuras calles y finalmente, publicitados loteos en diversos lugares de la ciudad y el conurbano que les producían notables ganancias. (…) Lo cierto es que para 1886 ya estaban habilitadas varias calles y la zona bastante urbanizada, convertidas las manzanas en pequeños lotes de 10 varas equivalentes a 8,66 metros de frente, se vendían a 3 pesos la vara cuadrada, salvo algunas grandes fracciones unidas entre sí, compradas como inversión por diversos individuos. Una parte de la propiedad pasó a poder de su sobrino Dionisio A. Aldao, quien por la misma época procedió a realizar sucesivos loteos de las mismas.
Ella terminó urbanizada dando origen a gran parte de los barrios de Boedo y Parque de los Patricios.
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