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Las fieras cebadas

Por María Virginia Ameztoy

Hoy asistimos al “cebamiento” propiciado desde muchos espacios, principalmente por los medios masivos de comunicación, que incentivan rencores y revanchismos y desatan demonios que muchos llevan adormecidos en su interior.

Hace muchos años leí Las fieras cebadas de Kumaon, de autoría de un irlandés, Jim Corbett,  que se dedicó, en la primera mitad del siglo veinte y durante más de treinta años, a perseguir y dar caza a animales cebados, devoradores de carne humana, en las Provincias Unidas de la India, particularmente en la zona de Kumaon.

En su relato reflexiona sobre la responsabilidad humana de que las fieras se cebaran, ya que  la mayoría de los animales que atacaban a hombres y animales domésticos  habían quedado malheridos e inutilizados en alguno de sus miembros, lo que les imposibilitaba dedicarse a sus presas naturales.

En el mundo de la naturaleza los tigres, leones y otros animales salvajes no atacan al hombre ni comen carne humana, salvo cuando algún inescrupuloso participante de algún safari, asesino de animales indefensos, los deja inválidos para nutrirse con lo que forma parte de su cadena alimenticia.

Todo por el estúpido afán de cazarlos para exhibir su cabeza como trofeo en el living de su casa. Así, las fieras malheridas y hambrientas se acercaban a las poblaciones para comer lo que podían: vacas, ovejas, perros, gatos…, humanos.

Hoy asistimos a otro tipo de “cebamiento”, que propiciado y desde muchos espacios, principalmente por los medios masivos de comunicación voceros del ideario del capital económico-financiero concentrado, influencian e incentivan rencores y revanchismos y desatan demonios que muchos llevan adormecidos en su interior. Pero, ¿cómo logran su cometido a partir de su constante prédica nociva?

“Los medios de comunicación corporativos y parte de la Justicia están poniendo en juego en algunos países de América Latina una nueva modalidad. Buscan desestabilizar gobiernos democráticos realizando golpes de estado institucionales, con el objetivo de implementar políticas neoliberales. Los medios de comunicación corporativos asumen un rol crucial: configuran la realidad, operan sobre las subjetividades, manipulan significaciones; en definitiva, colonizan la opinión pública. En América Latina, los medios concentrados generan un orden homogéneo opuesto a lo que se entiende como una política democrática, que debe implicar disenso y pluralidad”. (1)

Desde sus monopolios mediáticos, que abarcan la mayoría de las frecuencias radiales y de las pantallas televisivas y soportes digitales, influencian con sus mensajes y machacan sobre el “ideario” de un deber ser antojadizo y su visión de una realidad ficticia, pero que pretenden imponer como “la realidad”.

“Según los planteos de Freud, las relaciones sociales se rigen y normativizan con la instauración de un operador simbólico denominado Ideal del yo. Resulta acuciante considerar lo que se plantea como una amenaza para la sociedad: los medios de comunicación están patologizando la cultura, generando diversas formas de malestar, como sentimientos negativos, inhibiciones y la ruptura de lazos sociales, al alimentar la intolerancia, la segregación y el aislamiento. El individuo de la cultura de masas ubica a los medios de comunicación en el lugar de este Ideal, lo que produce una hipnosis adormecedora en la que el sujeto se transforma en un espectador pasivo, cautivo, y que, tomado como objeto, se somete de manera inconsciente a los mensajes e imágenes que se le ofrecen. Esta concepción cuestiona la supuesta libertad de elección de las personas pues al operar esta captura, los mensajes que emiten los medios terminan imponiéndose, condicionando opiniones, valores e identificaciones, lo que redunda en una manipulación sobre la subjetividad”. (2)

Para lograr esta manipulación, se apela a diversas tácticas, aun hasta las que pueden parecer más descabelladas. Pero que no lo son, como el “magnetismo animal” propiciado por el mesmerismo. Franz Mesmer, 1734/1815, Alemania, fue considerado el padre de la hipnosis de la modernidad. En nuestros días el “magnetismo animal” no es otra cosa que la sugestión de unas mentes sobre otras. Mesmer usaba su “descubrimiento” para la curación de pacientes a los que la medicina tradicional había dado por perdidos.

La sugestión provocada por los continuos embates implementados desde los medios masivos es un proceso psicológico mediante el cual manipulan conceptos y emiten intencionadamente información para dirigir pensamientos, emociones y comportamientos.

Retomando lo expuesto al comienzo, en los últimos meses se han exacerbado ataques y agresiones a políticos y ex funcionarios por parte de personas que repiten irreflexiva y descontroladamente lo que escuchan a diario; insultos y agresiones de todo tipo son moneda que peligrosamente se vuelve corriente. Individuos que a veces ni siquiera saben si lo que dicen es cierto o no, se “ceban” respondiendo a los mensajes que han incorporado para alimentarse de otros que, en definitiva, son seres humanos como ellos mismos.

Lo aterrador es que los agresores  se han olvidado de serlo.

 

Referencias:

1)    Nota de Nora Merlin, Página|12, 23/06/2016

2)    Ibid., Página|12, 12/05/2016

 

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