La ciudadPrimera plana

La bala que no quiso salir

Más allá de las especulaciones conspirativas o de las conjeturas ucrónicas –qué habría pasado si el proyectil salía– Mario Bellocchio

  •  Y como quien en la cosa, nada tienen que perder,
  • pulsan la alarma y rompen las promesas
  • y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
  • nos ponen la pistola en la cabeza.*

Más allá de las especulaciones conspirativas o de las conjeturas ucrónicas –qué habría pasado si el proyectil salía– lo sucedido demuestra que hay tipos que piensan que la saliva es gratis y que la lengua puede ponerse en movimiento antes que el cerebro. Que pueden agitarse gratuitamente las banderas de la violencia con proclamas como “ellos o nosotros” o “hay que cagarlos a palos” sin que algún descerebrado lo tome al pie de la letra e intente el magnicidio.

Bueno, entre estos gratuitos revolvedores de mierda, excitadores de sordas pasiones, “entre esos tipos y yo hay algo personal”, diría Joan Manuel.

De repente el dictadorzuelo que el pueblo resolvió que lo gobierne en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decide que hay que impedirle el paso a la multitud de partidarios que, a su manera, tratan de comprobar que lo que hacen con la vicepresidenta de la Nación es lawfare y no justicia, y manifestarle su simpatía con cantos y consignas pacíficas, y los reprime a palos y a agua para luego vallar la zona. Y no conforme con eso decide, como si sólo del Poder Ejecutivo porteño dependiera, desobedecer la orden de un juez sobre jurisdicción policial para protección de un funcionario federal.

Así de arbitraria, así de agresiva la pro-vocación que pro-hija un audaz pichón de magnicida que aprovechando el generoso coraje vicepresidencial para palparse con el pueblo, intenta el homicidio.

Habría que tomar conciencia de que en el día de hoy no estamos en los prolegómenos de una guerra civil simplemente porque en el VAR instalado en la nube 17 (de octubre) los árbitros Juan Domingo, María Eva y Néstor fallaron a favor de un desacople del gatillo. O dicho de otra manera, tuvimos la tremenda suerte de que no saliera el disparo, si no…

Desde este modesto rincón, tratando de bajar los pies a la tierra luego de la terrible explosión de los sentidos que provocó con una Bersa de 9 milímetros Fernando Andrés Sabag Montiel, circunda sobre la conciencia de los provocadores que atizan violentos sin medir las graves consecuencias  que podrían desatarse. Resulta imprescindible una urgente reducción de decibeles confrontativos.

En cuanto a la Vicepresidenta ¿qué se le puede pedir dado su coraje y su modo de exteriorización? Yo trataría de convencerla de que es demasiado importante para la democracia como para arriesgar tanto el cuero. La custodie quien la custodie resulta imposible palpar de armas a una multitud como la que ella aborda a cara limpia. Sería más sano para todos que explorase otros modos de contacto popular que la pusieran más a resguardo de los cachorros de Milei, la Bullrich, López Murphy, Larreta…, y siguen las firmas.

Su sobrevivencia se ha transformado en la persistencia de algo muy superior a la sobrevivencia de una fracción política. Es la continuidad de la democracia misma.

 

“Se arman hasta los dientes en nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal
Entre esos tipos y yo hay algo personal”*.

 

(*)Algo Personal. Joan Manuel Serrat

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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