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Francia: “derecho a desconectarse”

La legislación laboral francesa, ya de por sí envidiable en cuanto a la dimensión de sus vacaciones pagas y atención médica pública y gratuita, acaba de establecer otro jalón al consagrar el “derecho a desconectarse”.

Instalada la convicción general de que es beneficioso que la gente no trabaje todo el tiempo y que los empleados tengan el derecho a disfrutar de su privacidad sin sufrir las constantes interrupciones que los nuevos medios de conectividad posibilitan, la propia ministra de Trabajo, Myriam el Khomri, junto a grupos gremiales reclamantes, señaló la necesidad de una ley al respecto. Decía la ministra: “Los empleadores cada vez están más conectados durante los horarios no laborales”. “El límite entre la vida profesional y la personal cada vez es más tenue y son mayores los casos de desgaste”.

La nueva legislación en el código laboral no prohíbe explícitamente los correos, pero requiere que las compañías con más de 50 empleados negocien un nuevo protocolo para asegurar que las cuestiones de trabajo no se traten en los días de descanso o en horas fuera de la oficina.

Algunos consultores han recomendado que en los correos electrónicos grupales se evite la función de “contestar a todos” para que solo una persona tenga que leer y responder, no un conjunto de empleados.

En otro ítem se establece una hora a partir de la cual los trabajadores tienen la potestad de responder a los mensajes. Algunas empresas ya han convenido lapsos de diez horas, entre las 21 y las 7 de la mañana, mientras otras prevén hasta doce horas, entre las 19 y las 7 del día siguiente.

Se trata de una de las nuevas leyes laborales que entraron en vigencia en Año Nuevo que demuestran la intención de encontrar un término de acuerdo que preserve las tradiciones laborales francesas haciendo cierto tipo de concesiones ante las realidades de tipo esclavizantes que permite el mundo de las comunicaciones contemporáneas.

Otras dos incorporaciones legales demuestran el movimiento gradual hacia una producción más convivible.

Mientras acá, en la ciudad de Buenos Aires, se prohíbe el suministro de bolsas de plástico en los supermercados con absoluta despreocupación del reemplazo del método (véase http://www.periodicodesdeboedo.com.ar/no-mas-bolsas-en-los-super/  ),

en Francia se legisla para que “en vez de las bolsas de plástico, los supermercados y vendedores de fruta franceses deban usar bolsas de papel y reutilizables o unas que contengan almidón mezclado con el plástico para ser biodegradables”.

Además los pesticidas están prohibidos en jardines públicos o en canteros para que esos espacios sean más seguros para animales. Para 2018, hasta los jardines y patios privados deberán encontrar alternativas a los pesticidas.

(La información –no su texto, de producción propia– fue tomada de un artículo que reproduce el New York Times.)

 

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