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El desfinanciamiento en las universidades públicas

En los últimos días, hubo paros docentes en reclamo de aumentos en los presupuestos de las universidades públicas aprobados para este año.  Aquí los detalles del conflicto y la información del presupuesto educativo, de acuerdo a chequeado.com

Clases en la calle. Un cuadro cada vez mas común por la desinversión en educación.
Clases en la calle. Un cuadro cada vez mas común por la desinversión en educación.
El presupuesto para 2016

Si bien hay muchas quejas con respecto al presupuesto asignado a las universidades públicas, lo cierto es que estos montos fueron fijados por la Ley de Presupuesto de 2016 en noviembre último, durante el gobierno anterior. La suma acordada para la totalidad de las universidades, de acuerdo con el artículo 12 de la mencionada ley, es de $51.946 millones, que contempla además gastos adicionales como el Programa de Incentivos, los fondos para universidades de reciente creación y para los medios audiovisuales de las universidades, entre otros.

En relación con el presupuesto asignado para 2015, fijado en $38.935 millones, representó un aumento del 30 por ciento. La queja por parte de las universidades es que este aumento está por debajo de la inflación prevista para el año y que el aumento de tarifas trajo un nivel de gastos mayor.

En la Universidad de La Matanza (UNLaM), las autoridades ya lanzaron una campaña para ahorrar energía y agua, enviando mails a los docentes y con gráficas en los pasillos de la universidad. El pedido viene a raíz de la preocupación de la casa de altos estudios por el aumento del 600% en la tarifa eléctrica que recibieron este mes, lo que significó un gasto de $ 711 mil únicamente en este servicio. Según sus estimaciones, gastarán un total de $ 8 millones en electricidad en todo 2016.

En la Universidad de Buenos Aires (UBA), el planteo fue similar. Ayer se aprobó el presupuesto de la universidad para 2016, con fuerte oposición de docentes, estudiantes y trabajadores que reclamaron por el “0% de aumento” que representa el nuevo presupuesto. A pesar de que el presupuesto fue efectivamente incrementado (de $6.690 millones asignados en 2015 se pasó a $8.698 millones para este año), esta diferencia de 2 mil millones “se evaporaría entre el reajuste de tarifas y el incremento de los sueldos de docentes y no docentes”, según losreclamos de la FUBA. Es por esto que argumentan que el presupuesto en realidad se redujo, y que la universidad no podrá afrontar los gastos previstos para el año.

El Consejo Superior de la UBA destacó que el dinero sólo será suficiente para dictar clases hasta agosto. Según la información presupuestaria del Ministerio de Educación, la UBA recibió en abril más de $45 millones para cubrir los “gastos de funcionamiento” y más de $627 millones para cubrir los gastos en personal del mes de marzo, lo que significó un pequeño aumento respecto de las transferencias correspondientes a enero y febrero.

En su conferencia, Macri expresó su deseo de llevar a cabo la “revolución de la educación pública” en todos los niveles, y destacó el “rol, la importancia enorme que tiene la universidad pública en nuestro país, y la necesidad de acompañarla”. Advirtió además que los aumentos de tarifas actuales se deben a un “sinceramiento” de la economía luego de la década kirchnerista. Celebró además que desde las universidades se asumió un fuerte compromiso con respecto al ahorro de energía, en línea con la COP21 (Conferencia sobre Cambio Climático) que se realizó en París en diciembre último y en la que Argentina se comprometió con sus objetivos. Sin embargo, no hubo ninguna mención a lo que se acordó con respecto a los presupuestos o a lo sucedido con los paros docentes.

Según el Ministerio de Educación, “para la asignación de los fondos públicos incrementales a las Universidades Nacionales se aplica una metodología aprobada por el Consejo Interuniversitario Nacional, basada en los siguientes indicadores”:

– Alumnos por carrera (nuevos inscriptos y reinscriptos, clasificados por cantidad de materias aprobadas al año anterior).
– Tasa de reinscripción en el primer año.
– Localización y duración de las carreras.
– Distribución de la planta docente por dedicación.
– Docentes incentivados, clasificados por área del conocimiento.
– Metros cuadrados edificados y de espacio verde.
– Dependencias clasificadas según nivel de gestión.
– Gasto niveles preuniversitarios.
– Presupuesto función salud y ciencia y técnica.
– Cursos de ingreso (si los tienen).

Cuánto le corresponde a cada universidad

La UBA es la universidad con la mayor concentración de estudiantes del país y recibe por ello la porción más grande de la torta presupuestaria. Muy por debajo se encuentran las universidades de Córdoba ($2.688 millones) y La Plata ($2.655 millones) y la Universidad Tecnológica Nacional ($2.646 millones).

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Los paros

La situación del presupuesto se vincula con el conflicto docente. Según detalla la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), los profesores están pidiendo un incremento de su salario del 40% y una revisión en julio. La contraoferta del Gobierno fue muy lejana a esta demanda: en la reunión con el ministro de Educación, el 26 de abril último, se ofreció un primer aumento del 15% en mayo (que se cobraría en junio) y un segundo aumento del 15% en diciembre (que se cobraría en enero), y clausurar la discusión hasta mayo de 2017.

Si bien adherirse o no al paro depende de cada docente, lo cierto es que en la mayoría de las universidades nacionales, entre ellas, en la de Tres de Febrero (Untref), la de General Sarmiento (UNGS) y la de Luján (UNLu)hubo medidas de fuerza durante varios días. En algunas facultades de la UBA, como la de Ciencias Sociales (FSOC) y Medicina (FMED) también se han suspendido clases. En cambio, en esos momentos se dieron “clases públicas” en la calle, incluso en las estaciones del subte cercanas.

En el Departamento de Ciencias de la Salud de la UNLaM se da un caso particular: las autoridades le prohibieron a los docentes sumarse al paro. De acuerdo a un comunicado firmado por el decano y la secretaria académica de la universidad, los mismos plantean que “de ninguna manera aceptamos que las aulas y los horarios de clase de esta Universidad sean utilizados como escenarios de protestas y/o demanda”.

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