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Boedo: Tango con “cortes”

En la caótica situación de aumentos desmesurados y carencia de suministro lo único “ventajoso” para los usuarios resulta ser que “el último no va a tener necesidad de apagar la luz”, va a estar cortada. Por Mario Bellocchio

Parecen haberse integrado al folclore porteño –y más que porteño argento– la quema de gomas y cajones como medio de exhibir la bronca. Los reclamos son del orden de “se la llevan toda y encima no gastan un mango en mantenimiento”, “reclamás y jamás te atiende un humano, todo se reduce al robot tomando nota de un problema que nunca arreglan” o “ni bien el calor pasa la línea de los 30 grados entrás en zona de riesgo”.

Lo cierto es que a partir del viernes 1º de febrero la electricidad vuelve a aumentar escalonadamente a partir de un 26% –promedio– hasta arribar al 55% en abril.

¿No era que las tarifas se habían dolarizado? Desde que el dólar se fue a 40 y monedas al actual “in-estable” que oscila los 38, ¿alguien rebajó algo o dejó quieto el costo, por lo menos? No, sigue en alza exorbitante superando con creces el cálculo de inflación oficial y prestando un “servicio” que más parece un “perjuicio”.

Y ni hablar de resarcimiento por la comida y los electrodomésticos afectados

¿Hasta cuándo con estos abusos a mano armada de esta banda de miserables cuya miserabilidad haría sonrojar al mismo Victor Hugo? (el francés , no Morales).

Bueno, por ahora y solo por ahora, la protesta se remite a los fueguitos, ruidos y cortes. Pero se siente un run-run sordo y rebelado caminando por la cornisa de la prudencia a punto de pasar al otro lado ni bien alguno tosa. ¡Cómo se percibirá el clima social –que se agrega al meteorológico– que hasta la Bullrich no azuza a los doberman y la policía se limita a la observación tratando de parar sólo desbordes!

En Boedo e Independencia vienen compitiendo los cortes de luz con los de calle. En un relevamiento del miércoles 30 de enero, de 19.15 a 20.30, se había agregado otra interrupción del tránsito como protesta vecinal en la esquina de Independencia y Quintino Bocayuva, sector también caído en desgracia con las “prestaciones” de Edesur que salpican, dentro de una amplia y aleatoria distribución, a toda la Ciudad y el Conurbano.

Una reducida muestra de vecinos que nos relataron sus padeceres dan cuenta de lo desperdigado y disímil de la afectación. La recorrida la comenzamos en la vereda norte de Carlos Calvo al 3700, entre Colombres y Castro Barros.

Oscar, empleado del supermercado chino de Carlos Calvo 3739, nos contó que ya llevaban más de 6 horas de corte con el consiguiente deterioro de la cadena de frío. El súper permanecía cerrado.

A su vez Antonio, en el 3717, desde su comercio de santería nos relató que en el reclamo le aseguraron la asistencia de una cuadrilla –en hora y media– que nunca apareció.

A Iván lo encontramos bajando la persiana de su cervecería en el 3737. Y nos contó que cerca del mediodía le cortaron una fase –tiene trifásica en su local– una hora después se quedó con una sola fase y así hasta el momento de cerrar.

Nos trasladados a la avenida Boedo donde observamos la presencia de equipos generadores en funcionamiento como el de la farmacia y perfumería del 783.

Pasamos por el Café Martínez de Boedo 819 donde su encargado Marcelo nos relata que llevan 20 minutos sin luz y en el momento en que hablamos le restituyeron el servicio. Sin embargo no pone muchas expectativas por la continuidad ya que el sábado, domingo y lunes tuvieron, al atardecer, cortes de una hora y media por día.

En la peluquería de al lado, Boedo 813, Erika nos describió una situación similar en cuanto a los cortes finsemaneros, lo que parece ser una constante, alternando locales, de interrupciones de suministro en esa cuadra y esa vereda.

Al llegar a Boedo e Independencia nos encontramos con el corte total de la calzada por un grupo numeroso de vecinos afectados por la falta de electricidad que encendieron gomas y maderas. El tránsito –abundante a esa hora por Independencia– se ve obligado a girar por Boedo y retomar su dirección en Carlos Calvo con el consiguiente embotellamiento.

Lo curioso, o no tanto, es que no hay bocinazos prolongados sino rítmicos de tácito apoyo a la protesta vecinal aunque a ellos los perjudica en ese momento la demora de circulación.

En la variopinta reunión de protesta encontramos gente de todo el entorno, pero en general la prevalencia la lleva Almagro –Independencia es el límite barrial–.

Un vecino de Boedo 493 lleva 3 días de corte solo interrumpidos por breves retornos de una hora. Tito vive en Agrelo al 3600 casi Boedo y lleva sin luz desde las 3 de la mañana. Y el lunes 28 estuvo sin electricidad desde las 5 de la tarde hasta las 2 de la mañana. Mientras tanto Jorge, un vecino de Colombres 591 nos cuenta que en esa zona tienen un problema a repetición que, al parecer, una cuadrilla que concurrió y cavó no pudo arreglar, porque el percance sigue con más horas de falta de suministro que de luz. Y no les dan explicaciones ni expectativas.

Tratando de obtener testimonios entre tanta bronca me encuentro con Rolando, un vecino que me advierte que él tiene luz, que su presencia obedece a ser solidario con sus amigos y vecinos que padecen el problema y “del cual no estoy a salvo”, me aclara.

No falta en la reprobación popular alguien que fue la primera vecina en vincularse con los viejos generadores de las luchas por una plaza en el predio Vail –hoy Plaza Mariano Boedo–. Marta Ferradás tiene un geriátrico en Boedo 664 que está sin luz y me manifiesta que “me indigna que paguemos la luz 100 veces más cara y estemos peor que cuando la podíamos pagar”.

Nuestra amiga Gabriela Giménez Lamberto es una joven veterana de las lides contra Edesur, vive en Boedo al 300 en un edificio de departamentos situado en una cuadra que desde hace años padece desmesurados cortes de energía que no terminan de arreglarse nunca y, por supuesto, ella forma parte esencial de esta protesta. Es una experta en reclamos por pérdidas de equipos y alimentos.

Rolando, de Virrey Liniers 2017 (y Las Casas) está sin luz desde el lunes 28 a las 10, tuvo un breve retorno en la noche del martes y se volvió a cortar en la madrugada, hasta el momento de esta entrevista. Guillermo, en cambio, de Boedo y Agrelo, hace dos días que está sin luz pero coincidentemente con otros vecinos de zona, tiene restituciones temporarias de una hora cada tanto. Sin embargo, son más las horas a oscuras que las que tiene energía. Nicolás tiene un departamento en México 3948, carece de electricidad desde el lunes a las 22 y desde hoy también se ha quedado sin agua. Finalmente, Diego que vive en un PH de Colombres y San Ignacio padece la falta de luz, sin retorno alguno, desde el miércoles a las 17.

Edesur está en la mira de todos los cañones de la Comuna 5 (Almagro – Boedo). En este variado recorrido por algunos casos de los 17.153 usuarios que hoy jueves 31 al mediodía la propia empresa reconocía como “aun sin suministro” y los 151.891 afectados en el día anterior, la bronca desborda todos los canales de contención. ¿Hasta cuándo la llave de corte de suministro de estos ladrones monopólicos se va a seguir movilizando con la temperatura ambiente?

En la caótica situación de aumentos desmesurados y carencia de suministro lo único “ventajoso” para los usuarios resulta ser que “el último no va a tener necesidad de apagar la luz”, va a estar cortada.

 

 

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