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30 años sin Olmedo

por Mario Bellocchio
Un sábado 5 de marzo de hace treinta años terminó trágicamente la vida de Alberto Olmedo.

Cayó desde el balcón de su departamento en el boulevard marítimo Peralta Ramos de Mar del Plata y falleció en la mañana de ese recordado sábado. Nada hacía prever ese desenlace, estaba en el pináculo de su éxito a sus jóvenes 54 años y todo parecía a la medida de su talento y su futuro. Pero el futuro no llegó. Se detuvo a los pies del edificio Maral 39.

El camarógrafo Mario Bellocchio “cuida” la siestita del Negro en las agotadoras grabaciones de Operación Ja-Já. 1964 (¡Éramos tan jóvenes!)

La noche anterior le había dicho a “Casitas” –el boedense Juan Carlos Casas, su secretario– “Andate con mi hijo, vayamos a cenar. Pedí una mesa para diez personas”. Luego de la exitosa función de Éramos tan pobres, en el Tronador, partió hacia el restorán Hamburgo a reunirse con su hijo, sus amigos, Divina Gloria y César Betrand, entre otros, quien luego recordaría: “Fue una linda noche. Después Olmedo recibió un llamado telefónico y salió disparado con su Mercedes blanco”. El llamado era de Nancy Herrera, su mujer, con quien había abandonado la convivencia hacía unos meses pero, al parecer, le acababa de decir que tenía que comunicarle algo muy importante. La noticia –luego se sabría– era que iba a tener un hijo suyo (Alberto Olmedo (h) que hoy tiene 30 años).

El encuentro transitó por los excesos y ella recuerda que en un momento observó que el negro se había trepado a la baranda del balcón. Conociendo a Olmedo es posible que haya querido juguetear con el riesgo ayudado por la audacia que provee el alcohol. Lo cierto y comprobable es que a eso de las 7 de la mañana se precipitó al vacío y cayó sobre el frente del edificio. Según testimonios sobrevivió al terrible impacto de un vuelo de 11 pisos durante unos diez minutos, al cabo de los cuales perdió la vida.

Quedan del Negro hitos que comienzan a los 20 años del “rosarigasino” Alberto, conchabado en Canal 7 como “switcherman”. Cuentan que una desopilante improvisación en una reunión de camaradería le valió su primer trabajo artístico. Esa reunión detonante iba a fijar una característica de su personalidad que lo acompañaría por siempre: el Alberto taciturno se transformaba en hilarante bufo con sólo movilizar su histrionismo.

Los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich

En 1957, el productor Julio Moller le ofrece protagonizar un ciclo infantil los sábados al mediodía y nace Joe Bazooka.  Y en 1960 comienza en Canal 9, el personaje más recordado por los chicos, El Capitán Piluso. En 1963 los hermanos Sofovich crean en Canal 11 un programa que lo terminaría de consagrar, Operación Ja-Já donde nacen personajes como Rucucu y el Yéneral González.

Para 1969 participa en El botón, por Canal 9. En 1972 comienza Fresco y Batata  por el 13 y protagoniza junto a Susana Brunetti la comedia musical Promesas, promesas, en el teatro Odeón.

En 1978 vuelve al frente del ciclo Olmedo 78 por Canal 11.

 

 

 

El último Piluso. En canal 11 en 1981

En el año 1981 comienza en Canal 11, bajo la dirección de Hugo Sofovich, el que sería su último y más exitoso programa de televisión: No toca botón. Y junto a Coquito hace el último Piluso en El Canal de Piluso.

Estrena en el Teatro Metropolitan, junto a Porcel, Susana Giménez y Moria Casán, La revista de las superestrellas, también de Hugo Sofovich. En el verano marplatense de 1982 vuelve a repetirse el exitoso cuarteto protagónico del año anterior en la obra Seguimos rompiendo las olas.

En 1984 nace el personaje Chiquito Reyes, doble de riesgo, en No toca botón.

Durante la temporada veraniega de 1985 en Mar del Plata, protagoniza la comedia El bicho tuvo la culpa. Ese año comienza el ciclo de No toca botón con la quema del disfraz de Rucucu. Nacen El Dictador de Costa Pobre, El Pitufo, El Psicoanalista y el nuevo Chiquito Reyes, esta vez como un novio cornudo.

En el verano de 1986 presenta El bicho tuvo la culpa en Villa Carlos Paz. Este es el año de El manosanta, Álvarez y Borges y El mucamo Perkins.

El inolvidable Rucucu

En septiembre inicia un ciclo de presentaciones en el restaurante Michelángelo y el 18 de diciembre debuta con la obra El Negro no puede en el teatro Neptuno de Mar del Plata, acompañado como casi siempre por Javier Portales y César Bertrand. Durante el verano de 1987, la obra bate el récord histórico de asistencia de público a la sala, con 119 877 espectadores. Ese año gana el premio Estrella de Mar.

El programa No toca botón pasa a Canal 9 y nace el personaje Rogelio Roldán, jefe de cadetes.

A comienzos de 1988 protagoniza en Mar del Plata la obra Éramos tan pobres, dirigida por Hugo Sofovich.

Así, en rápida enumeración que puede pecar de alguna ausencia, recorrimos el tránsito del Negro Olmedo en “su” medio, la tele, para la que inventó un lenguaje siempre imitado, nunca empardado, y algunas comedias teatrales que protagonizó como directa consecuencia de su éxito televisivo. Pero además Olmedo  intervino en nada menos que 48 películas, la mayoría de ellas como protagonista, desde un papel secundario en Gringalet, en 1959 a Atracción peculiar de 1988, estrenada dos días antes de su fallecimiento.

Ante la nefasta noticia de aquel sábado de marzo del 88, la incredulidad se apoderó de todo el mundo. Muchos imaginaron, en un primer momento, que se trataba de una de sus pesadas bromas. Ya había “muerto” una vez. El 4 de mayo de 1976 –en plena dictadura– en el marco del primer programa de la temporada de “El chupete” por la pantalla de Canal 13, los autores Jorge Basurto y Juan Carlos Mesa,  a sus instancias, propiciaron una fingida muerte del protagonista que impedía el inicio del programa. Pese a que en el bloque siguiente se desmintió la especie y se reveló la negra humorada, el chiste le costó a Olmedo el levantamiento del programa y dos años de suspensión vía Confer .

Pero, desdichadamente, esta vez no fue broma. El entrañable actor no volvería a desplegar sus innovadores recursos de incorporación del “traslaescena” al frente de cámaras. Aunque todo el material grabado siga, mientras dure el soporte, vigente y circulante como ningún otro.

Y, ¡si no me tienen fe!; ¡De acaaaaaaá!; ¡Éramos tannn pobres! ; ¡Ruuu cu cuu!; ¡No toca botón! ; ¿Me trajiste a la nena?; ¡Poniendo estaba la gansa!; ¡Adianchi, adianchi!; Si la “vamo” a hacer, la “vamo” a hacer bien…; ¡Savoy! ¡Savoy!; Soy Pitufo, pero no bolufo; A ésta, le rompo el bloqueo; ¡Hay efectivo!; Es lo que hay…, quedaron para siempre incorporadas al lenguaje cotidiano. El generoso Negro no cobra derechos de autor pero seguramente le gustaría que lo recordáramos de esa manera.

 

 

Fuentes de datos:

Manuela Fernández Mendy

https://www.bigbangnews.com

https://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Olmedo

 

El último Piluso
Piluso (sin gomera) en 1981. Junto a él un camarógrafo, Pepe Ríos y Mario Bellocchio (director) y su hija Mariana

1981. La dictadura busca un modo de adhesión popular que desembocaría en Malvinas al año siguiente. Mientras tanto las intervenciones militares en los canales generan más de una medida descabellada. Olmedo decide transitar un último año de su Piluso en homenaje a Humberto Ortiz (Coquito), su partener de tantos años –desde 1961–, gravemente enfermo. La intervención del canal resuelve degradar al “capitán” y sacarle sus “armas” –la gomera–. El capitán Piluso pasa a ser Piluso a secas y en esas condiciones me encomiendan la dirección del programa de nombre El canal de Piluso. La salud de Coquito, quien ya casi no podía hablar a raíz del avanzado estado de su cáncer de laringe, determinaría la brevedad del ciclo. Coquito falleció en 1982. Y a mí me quedó el dudoso honor de haber dirigido al último Piluso (ex capitán).

Mario Bellocchio

 

 

 

 

 

 

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