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Básquet y tenis para el infarto

Por Mario Bellocchio |

La jornada olímpica finalizó con numerosas requisitorias a emergencias cardíacas. Se jugaron casi simultáneamente dos encuentros decisivos para el deporte argentino. En básquet, Argentina se enfrentó a Brasil, mientras que en tenis, por una de las semis, al ascendente “Delpo” le tocó el durísimo hueso español de Nadal. Y, créase o no –diría Ripley– pasó Delpo y pasaron los muchachos del aro y el emboque.

Aunque para los laureles de este estofado hubo que citar a Almafuerte: “todos los incurables tienen cura, cinco segundos antes de la muerte”. Y ambos deportes necesitaron de esos cinco segundos finales para imponerse. Lo dicho: sístoles y diástoles a full…, y en emergencia.

del potro
Este Juan Martín Del Potro rescatado de su larga rehabilitación después de tantos padeceres ya había mostrado las garras en el debut ante Djokovic, dando vuelta un duelo durísimo (5-7, 6-4 y 7-6).

Y cuando pensábamos que para retornos ya había cumplido con ese batacazo, va y derrota al portugués Joao Sousa por 6-3, 1-6 y 6-3, “plancha” al aguerrido japonés Taro Daniel por 6-7 (4), 6-1 y 6-2, en dos horas y 12 minutos. Y luego da cuenta del catalán Agut por 7-5 y 7-6 para meterse con el increíble Nadal, ese que llega a todas. Y hasta que no lo ves desparramado y vencido no podés  –aremos dijo el mosquito– levantar el brazo triunfador… ¡Ojo! Fijate si no se levantó y sigue jugando. Bueno, a ese tipo le ganó nuestro obelisco… por 5-7, 6-4 y 7-6 (7-5).

Ahora ¡la final! Es contra el escocés Andy Murray –número 2 del ranking– que demolió 6-1, 6-4, antes de este encuentro, al japonés Kei Nishikori, casi sin despeinarse.

Hay que tener en cuenta que para “este Del Potro” todo pasa por la cabeza y sus terribles y precisos mandobles. Todo es posible en ésta, su dimensión desconocida. Mañana a las 15.30 se sabrá si Del Potro logra coronar, con el respaldo de que, en el peor de los casos, la Medalla de Plata ya le pertenece.

Mientras tanto lo de hoy fue para festejar con los brazos en alto y desatándose el nudo de la garganta.  Con toda la emoción a flor de piel. Con esos casi 2 metros desparramados sobre el cemento besándolo en señal de agradecimiento al terreno donde libró la batalla deportiva. Juan Martín Del Potro sonreía como pocas veces en su carrera deportiva en lo que ya es su mayor performance, y reprograma un futuro que no tenía claros horizontes.

Del Potro arrancó de la mejor manera, con un break que llegó gracias a un furibundo drive cruzado en el primer game del partido. Enseguida dos aces y dos saques ganadores le permitieron al tandilense ratificar ese quiebre. Sin embargo, en el sexto juego, Nadal dejó en cero a su adversario e igualó 3-3.

Así fueron saque a saque, cada uno con sus armas. Del Potro con su drive; Nadal “machacando” con el suyo sobre el revés con slice del tandilense. Pero algo se “olía” en la atmósfera: el mallorquín estaba muy seguro y cometía muy pocos errores (fueron seis en todo ese primer set) y allí estuvo la diferencia. Que se cristalizó con el quiebre en el 12° game en el que una derecha terminó en la red para que Nadal se llevara el primer parcial.

En el segundo, Del Potro salió convencido de no dejarlo escapar a Nadal. Y a golpear cuando pudiera. Así sucedió en el tercer game cuando en el único break point que tuvo en el set tras dos errores no forzados del ex número uno del mundo, una derecha parelela, que fue más parecida a un cañonazo, le permitió el nuevo quiebre. El capítulo, desde ese momento, fue una partida de ajedrez y cada uno apoyándose en su estrategia. Hasta que cuando tuvo la chance de cerrarlo con su saque, un servicio ganador le dio la igualdad parcial.

En el tercer set empezaron a pesar las piernas. Mientras, Murray ya estaba tranquilo observando lo que sucedía desde la TV y pensando también que la final del domingo será a cinco sets.

Tuvo dos chances Del Potro en el cuarto game, pero las levantó Nadal. Hasta que en el 4-4, el tandilense se jugó el resto y el español quedó 40-0 abajo con su saque. Era la chance. Y Del Potro no la dejó escapar aún con el drama del “challenger” que pidió el perdedor en el segundo break point.

Todo quedó en manos del saque de Del Potro que aunque metió tres primeros espectaculares perdió su juego en cero y un Nadal que levantó a la gente con una volea de revés y un passing paralelo de drive espectaculares. Más méritos del “gaita”, más relieve de la victoria del nuestro.

Volvió a tener una oportunidad el argentino, pero Nadal levantó un 40-0 con su saque. Hasta que llegaron al drama del tie break. Y cuando el drive de Nadal se fue ancho, se desató toda la euforia.

Rogamos, para que la paz reinara en las tribunas, que a nadie de la barra se le ocurriera el –esta vez oportuno– “Brasil, decime que se siente”, ante tanta adhesión de la bullanguería brasileira hacia los rivales de Argentina –en un momento atronaba el ¡Nadal, Nadal! Vociferado por gritones morochos con banderas “verde-amarelhas”–. Parece que no tienen mucho propio para festejar los muchachos. Por suerte españoles y brasileiros se fueron juntos a tomar cashaça para ahogar la tristeza que nao tem fim. Y la muchachada albiceleste rugió recibiendo sonrisas y pelotas firmadas que Delpo prodigó a los cuatro vientos.

 

Y qué del básquet
(From Argentina's point guard Facundo Campazzo, Argentina's shooting guard Manu Ginobili, Argentina's shooting guard Patricio Garino and Argentina's power forward Luis Scola celebrate after defeating Brazil during a Men's round Group B basketball match between Argentina and Brazil at the Carioca Arena 1 in Rio de Janeiro on August 13, 2016 during the Rio 2016 Olympic Games. / AFP / Mark RALSTON
Argentina festeja / AFP / Mark RALSTON

Mientras tanto y en simultáneas como si fuera ajedrez, la banda de Ginóbili se mandaba la otra media jornada gloriosa. La torçida brasileira debe estar formando fila sobre las barrancas del Pan de Azúcar después de las gastadas de cuando ya creían el partido asegurado y Nocioni metió un triple –para el empate– segundos antes de que la chicharra los mandara al alargue. Y ahí comenzó la otra hazaña de hoy…

Señores: Argentina le ganó un histórico y emotivo clásico en básquet a Brasil en Brasil, en sus Juegos Olímpicos de Río. La Selección logró forzar el tiempo suplementario en el último segundo del cuarto final con un triple de Andrés Nocioni que será recordado eternamente y pasado en loop en todos los noticieros. Sí, en el Arena Carioca, la selección argentina de básquet venció 111-107 a Brasil en un partido que tuvo dos tiempos suplementarios y mediante el cual clasificó a cuartos de final. Nocioni fue la gran figura del partido con 37 puntos y Campazzo anotó 33.

El equipo del Oveja Hernández había dejado una mejor impresión en el primer cuarto, apoderándose del apartado por 28-19. Sin embargo, el segundo fragmento del partido revirtió las apariencias iniciales y puso a Brasil al frente.

Los de Rubén Magnano apelaron a la localía para dominar lentamente el compromiso con sabiduría y puntería. Al mismo tiempo, los argentinos mostraban un bajo porcentaje de aciertos en libres y triples que parecían estirar la brecha sin posibilidad de dar vuelta el partido.

El segundo cuarto fue para Brasil por 50-42, y el tercero también, aunque con un margen de diferencia menor (72-67). Para esa altura del juego, Andrés Nocioni ya se había convertido en pieza fundamental y había forzado por momentos la igualdad del tanteador. En contrapartida, Argentina no había podido sostener esa paridad.

“El período final del tiempo regular quedará enmarcado en la historia por la emotividad y el sinfín de emociones que surgieron. Cuando restaban 10 segundos, Manu Ginóbili tomó el balón y lanzó de tres pero erró. Facundo Campazzo dominó el rebote y sirvió para la mano caliente del Chapu. El alero no dudó y sacó el brazo desde un pequeño recoveco izquierdo del campo. La pelota hizo su tarea dando vueltas en el aro con suspenso hasta finalmente traspasarlo”.

No hubo tiempo para la reacción del anfitrión y el clásico ya tomaba tintes de histórico. El empate 85-85 trasladaba la definición para un tiempo suplementario. A pesar del golpe en el tiempo regular, Brasil sacó nuevamente distancia en los cinco minutos del primer tiempo suplementario. En un nuevo escenario adverso, Campazzo tomó definitivamente el rol de líder del equipo y tuvo presencia en todos los aspectos para empujar rumbo al triunfo.

El base del Murcia español manejó el balón con certeza para decidir cuándo debía asistir y en qué momento tenía que tomar el rol de tirador. Generó que el alargue termine 95-95.

Con esa visión de juego, Campazzo marcó dos triples en continuado en el segundo tiempo suplementario que sirvieron para acercarse al triunfo. Los de Hernández terminaron sin Luis Scola ni Nocioni en cancha por acumulación de faltas, pero con la dilatada aparición de Ginóbili en un rebote clave del cierre del juego –una verdadera picardía producto de años de experiencia en el juego– para aparecer en un lugar descuidado de la defensa brasuca y provocar la sanción que él mismo se encargó de convertir en dos lanzamientos acertados y rubricar el triunfazo de la selección, cuando el cambio de posesión sólo sirvió para el azarístico lanzamiento desde el otro campo intentando sólo un descuento, ya que no la victoria.

Nocioni finalizó el partido siendo el máximo anotador con 37 puntos, seguido por Campazzo (33). El Chapu también lideró los rebotes con 11, mientras que Facu metió 11 asistencias para ser por amplio margen el dueño absoluto de ese aspecto.

Argentina lidera su grupo con 7 unidades y ya tiene el boleto a cuartos de final. Su rival comenzará a definirse el lunes, cuando desde las 19:00 cierre su participación en la fase de grupos en el choque ante España.

Fin de la jornada con la clínica Favaloro atestada y los pechos henchidos de orgullo deportivo.

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