Soberania

ActualidadLa columna de Virginia AmeztoyPrimera plana

Etimológicamente, Soberanía significa el poder supremo que no está subordinado a ningún otro.

En nuestro país el Día de la Soberanía conmemora el 20 de noviembre de 1845, cuando en el río Paraná tuvo lugar el combate de Vuelta de Obligado, en que las fuerzas argentinas resistieron el avance de las poderosas flotas de Francia e Inglaterra, que pretendían navegar libremente los ríos interiores argentinos con fines comerciales y políticos.
Aunque las fuerzas argentinas eran inferiores en cantidad y armamento, la resistencia demostró la firme decisión de defender la soberanía del territorio nacional. La batalla se transformó en un símbolo del compromiso del pueblo argentino con su independencia y su derecho de gobernarse a sí mismo, tomar sus propias decisiones y defender su territorio, sus recursos, sus fronteras y su cultura.

Algunos de sus protagonistas fueron Lucio Norberto Mansilla, militar argentino que comandó la defensa en la Vuelta de Obligado, Juan Manuel de Rosas, responsable de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina durante el conflicto y José de San Martín, quien apoyó desde el exilio la defensa de la soberanía argentina.

“Yo sabía la acción de Obligado; ¡qué iniquidad! De todos modos, los interventores habrán visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca…” (José de San Martín).

Nuestra Soberanía en el sur argentino.
La soberanía argentina en el sur abarca los reclamos territoriales, marítimos y antárticos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, el Sector Antártico y los espacios marítimos circundantes, cuya disputa con el Reino Unido se mantiene desde 1833 cuando fuerzas navales británicas desalojaron a la guarnición argentina en Puerto Soledad.
El Sector Antártico Argentino, comprendido entre los meridianos 25° y 74° Oeste y el paralelo 60° Sur hasta el Polo Sur, es administrado dentro de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y sujeto a las normas del Tratado Antártico.

La operación militar británica estuvo liderada por el comandante James Onslow a bordo de la corbeta HMS Clio, con el apoyo de la fragata HMS Tyne.
Las fuerzas navales del Reino Unido arribaron a Puerto Soledad el 2 de enero de 1833. Onslow intimó al comandante político y militar interino de la guarnición argentina, el teniente de navío José María Pinedo, a arriar la bandera argentina y abandonar las islas en un plazo de 24 horas.
Dada la enorme superioridad numérica y de armamento británica (la HMS Clio contaba con 18 cañones contra los 8 cañones del buque argentino ARA Sarandí), Pinedo decidió no ofrecer resistencia armada para evitar una masacre. La guarnición, compuesta por 26 soldados, se marchó dos días después rumbo a Buenos Aires.
Las autoridades y los militares argentinos fueron expulsados de manera ilegal, quebrando las relaciones de paz vigentes en ese momento entre el Reino Unido y la Confederación Argentina. Desde entonces, la República Argentina mantiene un reclamo permanente y pacífico por la soberanía de las islas en foros internacionales como la ONU.

Algunas visitas a nuestro sur
En agosto de 2026 el Gobierno de la provincia de Tierra del Fuego denunció y repudió la presencia del buque petrolero VS Promise, con bandera británica, en el muelle comercial del Puerto de Ushuaia.

A su vez, un grupo de ocho efectivos del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos realizó un ejercicio conjunto de entrenamiento en clima frío y baja montaña en Ushuaia, Tierra del Fuego, junto al Batallón de Infantería de Marina N.º 4 (BIM 4) de la Armada Argentina. Las maniobras se desarrollaron del 8 al 22 de septiembre de 2026.

En abril de 2024 el Presidente Javier Milei se reunió con la Generala del Ejército de los Estados Unidos Laura Richardson, comandante del Comando Sur, con el objetivo de reforzar los lazos de cooperación e intercambio estratégicos entre ambos países.
En octubre de 2024 la Generala volvió a Argentina para participar en la XVI Conferencia de ministros de Defensa de las Américas en la Ciudad de Mendoza. Vi
Visitas que ponen en evidencia la apetencia que provocan nuestras riquezas mineras y pesqueras -entre muchas otras- en el apetito colonialista de los países centrales.

Proyecto de “Ley de Defensa de la Soberanía Nacional”
Es una iniciativa enviada al Congreso Nacional por el Poder Ejecutivo (impulsada por el presidente Javier Milei) que obtuvo dictamen favorable en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados en octubre de 2026 y prevé ser debatido en el recinto el 12 de noviembre de 2026.
La ley –en un comienzo de conveniencia política– preveía sanciones por explotación de recursos y endurecía las penas a quienes explotaran recursos naturales en las Islas Malvinas y espacios marítimos circundantes sin autorización argentina. Tras observaciones de Estados Unidos y bloques aliados, el oficialismo acotó las penalidades a operadores directos, licenciatarios y proveedores/accionistas principales, excluyendo fondos de inversión o accionistas minoritarios.
El texto excede la cuestión Malvinas al modificar normas sobre defensa, inteligencia, seguridad y crear un Consejo de Seguridad Nacional encabezado por el Presidente de la Nación e incorpora un esquema de control aeroespacial y marítimo (incluyendo protocolos de intercepción de buques y aeronaves irregulares) y atribuciones para tomar medidas económicas ante amenazas externas.

La oposición (Unión por la Patria) reclama separar el capítulo de Malvinas del resto de las reformas y critica los cambios respecto a leyes anteriores, mientras que el oficialismo busca los votos finales con aliados del PRO y la UCR.
Vale aclarar que en la legislación argentina vigente también existe la Ley 27.671 de 2022, conocida como “Ley Malvinas”, que establece la capacitación obligatoria y permanente sobre la Cuestión de las Islas Malvinas para todas las personas que se desempeñan en la función pública en los tres poderes del Estado.

Finalmente el oficialismo acató las órdenes del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y del subsecretario de Estado, Christopher Landau, y modificó la letra de la ley Malvinas para resguardar los intereses empresariales del país del norte en las Islas Malvinas.
El oficialismo logró la firma del dictamen con la ayuda de sus aliados de siempre.
Según el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y los análisis presentados en comisiones legislativas, el proyecto –que el oficialismo vincula con la causa de las Islas Malvinas– es inconstitucional y encubre una reestructuración profunda del Estado bajo un paradigma de “seguridad nacional”.

Todo lo expuesto anteriormente tiene por objetivo observar un estado de alerta frente a los intentos de entrega de nuestra soberanía a los centros de poder internacional.


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