NacionalesPrimera plana

La masacre de Trelew

Los asesinatos del 22 de agosto de 1972. Mario Bellocchio
parte de los 16 fusilados en la base aeronaval

«No es necesario explicar nada. Debemos dejar de lado estúpidas discusiones que la Armada no tiene que esforzarse en explicar. Lo hecho, bien hecho está. Se hizo lo que se tenía que hacer. No hay que disculparse porque no hay culpa. La muerte está en el plan de Dios no para castigo sino para la reflexión de muchos». (Capitán de navío Horacio Mayorga, 5 de septiembre de 1972, Base Aeronaval Almirante Zar).

Años de Lanusse en el Gobierno plenos de organizaciones guerrilleras dispuestas a combatir contra la tiranía de los Gobiernos militares de facto. En mayo se habían cumplido tres años del Cordobazo.

Como resultado del combate a la guerrilla en el Instituto de Seguridad y Resocialización (Unidad 6) conocido como el Penal de Rawson, una cárcel de máxima seguridad ubicada en Rawson, provincia de Chubut, estaban detenidos alrededor de doscientos reclusos1 miembros del ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo, de las FAR, Fuerzas Armadas Revolucionarias y de Montoneros, que a mediados de agosto de 1972 estaban preparando una fuga conjunta.

El penal estaba custodiado por 70 guardiacárceles –la mitad de ellos armados– y una compañía antiguerrillera de 120 hombres que acampaba a tres cuadras del edificio carcelario. En Trelew, a 20 km del lugar, se sumaba la Base Aeronaval Almirante Zar –a posteriori, trágico escenario–  que contaba con dos batallones con un total de 1200 soldados. Mario Roberto Santucho, conspicuo miembro del PRT, Partido Revolucionario de los Trabajadores, habría sido el jefe del operativo fuga, aunque algunas declaraciones de Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), afirman que Marcos Osatinsky (FAR) habría comenzado a planificar la fuga antes de que Santucho llegara al penal. Estos dos dirigentes, junto al citado Vaca Narvaja, Roberto Quieto de las FAR, Enrique Gorriarán Merlo perteneciente al ERP y Domingo Menna de las FAR, integraban el Comité de Fuga.

El 15 de agosto, a eso de las seis de la tarde, comenzó el operativo. El plan original preveía la evasión de 110 detenidos en tres camiones,2  pero un tiroteo durante la captura de las guardias, en el que resultó muerto el comandante de las FAR Marcos Osatinsky, derivó en el retiro de los camiones ante la apresurada conclusión de que la fuga había fracasado3.

La cárcel resultó tomada rápidamente por los guerrilleros pero con la imposibilidad de traslado masivo de los detenidos ya que contaban solo con un Ford Falcon abordado por los seis integrantes del Comité de Fuga y utilizado para dirigirse al aeropuerto donde otro grupo –tres guerrilleros, entre ellos Víctor Fernández Palmeiro (alias el Gallego, del ERP) y Anita Weissen (FAR)– había tomado, en la pista de aterrizaje, en su escala regular, al Bac one-eleven de Austral que cubría el vuelo 811 de la empresa entre Comodoro Rivadavia y el aeropuerto Jorge Newery con 96 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes. Una vez capturado el avión, el comando de apoyo pidió a los pilotos quedarse en alerta de despegue sobre la pista. Allí lo abordaron los miembros del Comité de Fuga y demoraron el despegue con la expectativa de que más evadidos pudieran llegar a tiempo. La falta de intercomunicación por carencia de walkie talkies –una falla operativa letal– volvió a intervenir cuando a eso de las 7 y media de la tarde el Comité de Fuga decidió cesar la espera y ordenar el despegue ignorando la proximidad –estimada en cinco minutos– de tres vehículos que se acercaban al aeropuerto con 19 guerrilleros más cuyo destino protagónico se sellaría con este error de apreciación. La aeronave despegó rumbo a Chile donde solicitaron asilo al gobierno socialista de Salvador Allende.

Los que no pudieron concretar la fuga y debieron permanecer en el penal pusieron en marcha el “plan B”. Abroquelados con sus armas y municiones apagaron las luces del enorme predio y decidieron comunicarse con un juez a fin de hacer pública la situación y garantizar que la rendición no fuera seguida de una masacre.4 Los hechos demostrarían que las prevenciones eran fundadas.

Mientras tanto, los 19 que no llegaron a tiempo para abordar la aeronave decidieron tomar el aeropuerto en el que solo estaban algunos pasajeros y personal de las aerolíneas, mientras la torre de control desviaba un avión de Aerolíneas Argentinas que iba a hacer escala en Trelew. Los guerrilleros por su parte, luego de hacer algunas preventivas declaraciones a la prensa se entregaron a los efectivos de la Armada que mantenían rodeada la zona, solicitando y recibiendo públicas garantías para sus vidas en presencia de periodistas y autoridades judiciales.

En condición de prisioneros fueron trasladados a la Base Aeronaval Almirante Zar por el capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, segundo jefe de la base, en una unidad de transporte colectivo, haciéndoles saber que no accedían a su solicitud de ser alojados nuevamente en la cárcel pues dentro del penal continuaba el motín y no estaban dadas las condiciones de seguridad.

Los garantesdel grupo no pudieron ingresar con ellos a la base y fueron obligados a retirarse.

El éxito parcial que significaba los seis cabecillas exiliados en Chile olía a represalia con los que quedaron detenidos, de tal manera que el Partido Justicialista envió un telegrama al Ministro del Interior Arturo Mor Roig –en ese entonces parte de la mesa directiva del Partido Radical– con el siguiente texto: «Reclamamos respeto a los derechos humanos de los presos políticos de la unidad carcelaria Rawson responsabilizándolo por su integridad física amenazada por medidas de represión»(17 de agosto de 1972). Mor Roig sería asesinado un par de años después por integrantes de Montoneros, el 15 de julio de 1974.

Rawson y Trelew convertidos en zona bélica por la ocupación del Ejército, la Gendarmería y los 3000 hombres que albergaba la base aeronaval hacía impensable un nuevo intento guerrillero. Mientras que los desesperados intentos de Lanusse sobre repatriación de los cabecillas rebotaban con negativas del gobierno de Allende, en el tenso anochecer del 21 de agosto los miembros de la Junta de Comandantes en Jefe de las tres armas se reunían sin dar información alguna a la prensa.

La madrugada del 22 de agosto

Los testimonios de los sobrevivientes permiten aseverar que en la Base Aeronaval Almirante Zar, a las 03:30 del 22 de agosto, los 19 detenidos fueron sorpresivamente despertados y sacados de sus celdas. Se los hizo formar en fila y mirar hacia el piso, posición en la que el capitán de corbeta Sosa y el teniente Roberto Bravo, descargaron sus metralletas, falleciendo la mayoría en el acto –algunos heridos fueron rematados con armas cortas en el piso–. De los 19, siete sobrevivieron y fueron abandonados en la enfermería sin asistencia médica por lo que cuatro de ellos fallecieron producto de la metralla inicial. A los únicos tres sobrevivientes se los trasladó al día siguiente a Puerto Belgrano, donde fueron intervenidos quirurgicamente.6

La versión oficial de los hechos señaló que se había producido un nuevo intento de fuga que tuvo como saldo 16 muertos y tres heridos entre los prisioneros, sin bajas en las filas de la Marina.

La misma noche del 22, el gobierno sancionó la ley 19.797 que prohibió toda difusión de informaciones sobre organizaciones guerrilleras. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina, y numerosas bombas fueron colocadas en dependencias oficiales como protesta por la matanza.

Los tres heridos que lograron sobrevivir a la masacre y dieron su testimonio de los hechos, no sobrevivieron, sin embargo, a la dictadura cívico-militar 1976/83. Alberto Miguel Camps, miembro de las FAR fue asesinado en 1977; María Antonia Berger también perteneciente a las FAR resultó desaparecida en 1979 y Ricardo René Haidar de Montoneros terminó desaparecido en 1982.

La consigna que inmediatamente adoptaron las fuerzas insurgentes después de conocido el fusilamiento fue: «La sangre derramada no será negociada». De hecho durante los meses siguientes se produjeron gran cantidad de sucesos de violencia en represalia por los caídos de Trelew.

Una versión oficial que incluía un increíble nuevo intento de fuga repelido y decenas de versiones oficiosas más cercanas a los testimonios de los tres sobrevivientes circularon sobre los sangrientos sucesos de Trelew. Resulta interesante, sin embargo, una opinión sobre la motivación que es toda una definición, vertida por brigadier general Carlos Rey –entonces comandante en jefe de la Fuerza Aérea– al historiador Robert Potash: «…un atroz accidente motivado por la tensión, el miedo y el exceso de celo en la seguridad».

Delito de lesa humanidad

El 15 de octubre de 2012 en el centro cultural «José Hernández» de Rawson, donde se desarrolló el juicio desde mayo del mismo año, en una sala en la que había familiares y compañeros de los fusilados junto a veteranos militantes chubutenses en solidaridad con los presos políticos, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia resolvió condenar a prisión perpetua a Emilio Del Real, Luis Sosa y Carlos Marandino como autores de 16 homicidios y tres tentativas. El Tribunal absolvió a Rubén Paccagnini, para quien se habían pedido dos años de prisión, y a Jorge Bautista, acusado de encubrir los crímenes. También dispuso reiterar el pedido de extradición de Roberto Bravo, con residencia en Estados Unidos, y declarar a los crímenes cometidos como de «lesa humanidad». El fiscal federal de Rawson, Fernando Gelves, manifestó su disconformidad con las dos absoluciones y dijo que las apelaría.7 ? Igualmente se dictaminó que los encontrados culpables permanecieran libres hasta que la condena tenga sentencia firme.

La Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal ratificaría, tiempo después, el 19 de marzo de 2014, las condenas a prisión perpetua de Sosa, del Real y Marandino, anulando, además, las absoluciones de Paccagnini y a Bautista.

A través de una audiencia abierta al público, los jueces Liliana Catucci, Alejandro Slokar y Mariano Borinsky calificaron por unanimidad los fusilamientos como «delitos de lesa humanidad». En el caso de Paccagnini, los camaristas ordenaron además que se le prohíba salir del país. Tanto Paccagnini como Bautista están en libertad porque la sentencia nunca estuvo firme.

 

La nómina de los 16 “fusilados” en el episodio:

Alejandro Ulla (PRT-ERP), Alfredo Kohan (FAR), Ana María Villarreal de Santucho (PRT-ERP), Carlos Alberto del Rey (PRT-ERP), Carlos Astudillo (FAR), Clarisa Lea Place (PRT-ERP), Eduardo Capello (PRT-ERP), Humberto Suárez (PRT-ERP), Humberto Toschi (PRT-ERP), José Ricardo Mena (PRT-ERP), María Angélica Sabelli (FAR), Mariano Pujadas (Montoneros), Mario Emilio Delfino (PRT-ERP), Miguel Ángel Polti (PRT-ERP), Rubén Pedro Bonnet (PRT-ERP), Susana Lesgart (Montoneros).

 

 

FUENTES DE INFORMACIÓN:

La nota está basada en los datos que provee https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Trelew

 

1.https://www.lahaine.org/mundo.php/la_fuga _del_penal_de_rawson

  1. Estrella Roja. 23 del 15 de agosto de 1973.
  2. http://www.teaydeportea.edu.ar/archivos/ la-fuga-de-la-carcel-de-rawson.
  3. Ib. 1.
  4. El juez Alejandro Godoy, el director del diario Jornada, el subdirector del diario El Chubut, el director de LU17Héctor “Pepe” Castro y el abogado Mario Abel Amaya, acompañaban como garantes a los detenidos.
  5. .«Testimonios de los 3 sobrevivientes de la Masacre de Trelew». El Historiador.
  1. «Condenaron a prisión perpetua a tres de los imputados por la Masacre Trelew»La Nación. 15 de octubre de 2012.

 

 

 

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