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Era más Blandi que el agua, del River Plate

Pucherito de gallina en la noche del sábado. Ciclón a toda orquesta con Cerutti haciendo tacos con caño en autopase. Pudo haber sido goleada pero, conforme al mandato cuervo contemporáneo: hay que sufrir.

SAN LORENZO 2 – RIVER 1

La respuesta de un equipo después de un golpe duro puede ser impredecible. A San Lorenzo y a River les pasó, con diferencia de días y, claro, con dos situaciones de fondo disímiles y dos reacciones igual de distintas. Los dos se quedaron afuera de la Libertadores, el primero en la fase inicial y el segundo en octavos. Pero el Ciclón, claramente, lo asimiló rápidamente, sabiendo que aún estaba vivo en el torneo y que no tenía más opción que volver a engancharse, en un proceso que, a diferencia de su rival, parece estar comenzando. Y por eso no dejó dudas. Tenía que ganar en su cancha y con su gente, porque la victoria de Godoy Cruz le había arrebatado la punta y cualquier otro resultado lo devolvía a ese golpe inicial. El 2-1 en el clásico ante River, que quedó corto por la cantidad de llegadas que generó, no sólo lo deja vivo, sino que le levanta el ánimo hasta lo más alto de cara al final. Fue un Ciclón, de verdad.

blandi
Primer gol de Blandi (Click sobre la imagen)

River, en cambio, aún no se repuso. Con una defensa improvisada por la lesión de Mercado (Vega por la izquierda y Casco por derecha), con D’Alessandro que se lesionó en el primer tiempo (justo en su retorno al Nuevo Gasómetro) y que fue reemplazado por un Lucho González apático, apenas generó dos llegadas en el primer tiempo: un error de Torrico que Nacho Fernández casi aprovecha (dio en el palo) y una de Lucho, que tardó una eternidad en patear y el arquero sacó sin problemas.  No hubo mucho más. Un poco de presión, pero demasiadas imprecisiones, sobre todo en el fondo, donde cometió errores de todos los colores facilitando los ataques de su rival. El descuento de Alario, en el final, fue casi decorativo.

San Lorenzo consiguió el 1-0 después de una ráfaga de fútbol para que Guede repase una y otra vez. Toque y lujo (gran taco de Cerutti, que tuvo un primer tiempo fantástico), llegadas de Blandi (tapadas de Barovero también), corridas de Blanco, toques de Belluschi. Un San Lorenzo que utilizó todas sus herramientas para someter a River: gran pase de MÁs para Blandi en el 1-0, gran pase de Belluschi  para que Blanco la deje pasar y otra vez el punta meta el 2-0, en el inicio del segundo.

Ya con la ventaja, el equipo de Guede se dedicó a esperar. A esperar a un River que nunca llegó con demasiada claridad, con algún tiro de lejos, con Alonso y Alario y luego con el pibe Andrade, al que Gallardo sigue dando minutos.

Los hinchas de San Lorenzo cantan “soy del cueeervo-desde qués-taba en la cuna”, gritan, ovacionan a Blandi cuando sale, gozan con un “ole, ole”, piden “Pipi, Pipi” por Romagnoli (que ingresó faltando minutos), no les  importa el frío, ni tampoco la noche. Importa que el Ciclón otra vez alcanzó a Godoy Cruz, aunque el Tomba está primero por diferencia de gol, ganó el sexto partido al hilo, sigue en la punta, sigue soñando con la final, en un año que parecía perdido después de la Copa, transformó la tristeza en energía de la buena. Sopla como nunca.

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