Independientes

La columna de Virginia AmeztoyPrimera plana

9 de julio. Conmemoración de la Declaración de nuestra Independencia

210 ° Aniversario de la Declaración de la Independencia

Nos convoca la idea fuerza de la lucha por la real independencia económica de toda potestad foránea con pretensiones colonialistas y colonizantes, que desde épocas pretéritas nos amenaza desde los centros del poder económico-financiero del capital concentrado, cada vez más expoliador de nuestro pueblo y el de toda la región latinoamericana, ataques que hoy tienden hacia la eliminación de la unidad latinoamericana cuyo símbolo más destacado, el Mercosur, está en serio riesgo de desaparición.Por esta causa y sus derivaciones es que bregamos por la real independencia y la defensa de la soberanía nacional, los recursos naturales, la industria nacional y el rechazo a la injerencia externa en nuestras instituciones políticas democráticas.

El 9 de julio se conmemora el 210 º aniversario del día en que las “Provincias Unidas en Sud América” declararon su Independencia de la corona española. Con esta declaración se quebraron los lazos de sumisión política con España, a la vez que con toda dominación extranjera. Generalmente la memoria se centra en ese día y poco hace alusión a los acontecimientos sociopolíticos que lo precedieron y, más aún, que sucedían en esos mismos días, lo que hacer perder la visión de la totalidad de los hechos que desencadenaron el suceso.

La historia siempre se evidencia en las huellas dejadas por las luchas. Durante la década de 1810 existían dos frentes de lucha, por un lado, las independentistas, continuas y no pocas veces sangrientas; por el otro, los enfrentamientos ideológicos y políticos internos que, paulatinamente, fueron desembocando en dos proyectos del país que aún no existía como tal: el centralismo y el federalismo. El primero sostenía que la organización política de la futura nación debía ser ejercida por un gobierno central fuerte; el otro sustentaba la idea de la autonomía provincial. El centralismo –posteriormente unitarismo– que en materia de política económica propugnaba el liberalismo, se aferraba a la idea del ejercicio de la hegemonía del gobierno de Buenos Aires; el federalismo consideraba que las provincias debían asociarse voluntariamente al centro del poder pero manteniéndose autónomas con constituciones, leyes y administraciones propias. Pero al interior del federalismo había diferentes posturas: los porteños pretendían seguir manteniendo el monopolio del puerto de Buenos Aires, a lo que se oponían los federales del Litoral, que deseaban emanciparse de Buenos Aires y defendían la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay.

Sin embargo, aún en medio de la conflictiva situación política, el propósito independentista seguía adelante. El entonces director supremo interino, Álvarez Thomas, había convocado en 1815 a las provincias para que eligieran diputados que las representaran en el Congreso Constituyente que tendría su sede en Tucumán. La respuesta negativa de las provincias del Litoral, la Banda Oriental y Paraguay hacía evidente las diferencias, ya que ninguna de ellas envió representantes al Congreso.

También en 1815 hubo una propuesta alternativa que cristalizó en el Congreso de los Pueblos Libres, encabezado por José Gervasio Artigas, y que sesionó en Concepción del Uruguay, Entre Ríos; el objetivo era el mismo, la independencia del reino de España. Pero, como “la historia la escriben los que ganan” se escamoteó su realización y, de este modo, la memoria de la Independencia quedó reducida sólo al Congreso de Tucumán. Entre otras diferencias, el Congreso de los Pueblos Libres se oponía a que la capital estuviera en Buenos Aires. El Congreso de Tucumán fue inaugurado en marzo de 1816 con un presidente provisional, porteño, Pedro Medrano, a cuya propuesta, el 9 de julio, se agregó a la independencia de España la frase “y de toda otra dominación extranjera”. La Asamblea sesionó entre 1816 y 1820, primero en Tucumán, a partir de 1817, en Buenos Aires.

Otra “curiosidad” de la memoria: se recuerda la Independencia, pero mucho menos la posterior Constitución que la Asamblea promulgara en 1819, la que, no obstante, nunca llegaría a tener vigencia, pues el Directorio siguió obedeciendo a los estatutos previos y los federales rechazaron la Constitución por ser profundamente centralista y restrictiva de la autonomía de las provincias.

Mientras tanto, los opositores comenzaron a organizar las revoluciones que derrocarían a los Directorios, revueltas que se originaron en 1814 al mando de Artigas. Finalmente, en 1820, en la batalla de Cepeda resultan victoriosas las fuerzas federales de Artigas y sus seguidores, entre ellos los caudillos Estanislao López y Francisco Ramírez. Derrotado el director Supremo Rondeau, el Congreso cesó en sus funciones.

Una mirada sobre la relación de los hechos referidos y un simple análisis de los acontecimientos conduce a una reflexión: la memoria “oficial” no siempre reseña la realidad histórica; para tener una visión totalizadora hay que atender a la memoria de lo que muchas veces se oculta seleccionando el recorte histórico que más favorece a la hegemonía de los grupos dominantes, los que hoy conocemos como “los poderes fácticos”, que generalmente responden a los centros de intereses económicos concentrados.

Mariano Joaquín Boedo y su actuación en la declaración de la Independencia.

Boedo, congresista por Salta en la declaración de independencia.

Nació en Salta el 25 de julio de 1782 y falleció en Buenos el 9 de abril de 1819. Fue abogado y vicepresidente del Congreso de Tucumán cuando se proclamó la Declaración de Independencia el 9 de julio de 1816.

Hizo sus primeros estudios en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba, donde cursó tres años, pasando después a completar su carrera literaria a la Universidad de Charcas, donde obtuvo la titulación en 1805. Durante estos años cultivó su amistad con Mariano Moreno (1778-1811. Abogado, periodista y político fuertemente influenciado por los autores ilustrados franceses y que tan importante papel jugó en los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1810 como Secretario de la primera Junta). Esta vinculación fue seguramente lo que determinó a Moreno a nombrar a Boedo, que se hallaba en Salta en aquella época, asesor del coronel Juan Martín de Pueyrredón quien, con fecha 3 de agosto de 1810, había sido designado por la Junta de Buenos Aires, gobernador intendente de Córdoba.

En 1813 se hizo cargo del gobierno de su provincia natal, Salta, por petición de Manuel Belgrano.

Convocados los pueblos de las Provincias Unidas del Río de la Plata para nombrar sus representantes al Congreso General Constituyente que había de reunirse en Tucumán en el año 1816, la asamblea electoral de Salta eligió diputados a ese Congreso, al coronel José Moldes, y a los doctores José Ignacio de Gorriti y Mariano Boedo, quien  fue designado para proyectar las instrucciones y poderes de que debían investirse dichos representantes; y reunido el Congreso, en la sesión del 2 de mayo de 1816, se leyó el acta de elección para diputado por Salta, extendida a favor del Dr. Mariano Boedo, lo que una vez reconocida, se aprobó a pluralidad de votos, e inmediatamente fue incorporado en el seno de la representación nacional.

En la sesión del 1º de julio del mismo año, el Congreso lo eligió su vicepresidente, y en la sesión del 9 se declaró la Independencia, firmando en tal carácter la memorable Acta, siendo electo presidente Francisco Narciso Laprida.

Al histórico Congreso de Tucumán no acudieron los representantes de todas las provincias. Se hicieron presentes los diputados de Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Catamarca, Mendoza, San Juan, La Rioja, Córdoba, Salta, Santiago del Estero, Alto Perú, Mizque, Charcas y Chichas. Quedaron en el camino los partidarios de un estado federal y englobados en la Liga de los Pueblos Libres, que fueron interceptados por los partidarios del unitarismo que copaban la totalidad del Congreso y aquellos cuyos territorios estaban envueltos en conflicto bélicos por la invasión luso-brasileña.

Durante la vicepresidencia de Mariano Boedo, el Congreso de Tucumán ratificó entre otras disposiciones la emisión de moneda, el reconocimiento de la bandera nacional diseñada por Manuel Belgrano y el himno nacional. Además, se unificaron los planteamientos para guerrear contra el ejército realista pero también surgieron discrepancias sobre la ciudad que debería ostentar la jefatura política de la nación.

En enero de 1817 desempeñó la presidencia del Congreso. Continuaba en la misma cuando en la sesión del 18 de febrero de 1818 se recibió el acta de la junta electoral de Salta, en la que se comunicaba que en su reemplazo y el de su compañero Moldes habían sido electos diputados por aquella provincia, el coronel Mateo Saravia y el Dr. Juan Marcos Salomé Zorrilla, y en la sesión del 7 de noviembre, previo informe del diputado Salguero, se decretó la remoción de Boedo y la incorporación de Zorrilla.  Con este motivo, el Congreso le acordó un viático para que regresara a su provincia.

Con una frágil salud y económicamente mermado, llega a la Capital y allí pasa sus últimos días hasta que finalmente fallece a la temprana edad de treinta y siete años el día 9 de abril de 1819.

Sus restos mortales se encuentran en la Basílica de San Francisco de Asís de la Ciudad de Buenos Aires

Una calle/avenida, una plaza (comprendida por las calles Estados Unidos, Virrey Liniers, Carlos Calvo y Sánchez de Loria) y un barrio de Buenos Aires, llevan su nombre.

 

Otros cuatro congresales, además de Boedo, dan su nombre a calles del barrio de Boedo:

Pedro Ignacio de Castro Barros (Diputado por La Rioja). José Eusebio Colombres (Diputado por Catamarca). Juan Agustín Maza (Diputado por Cuyo). Mariano Sánchez de Loria (Diputado por Charcas, Alto Perú).

A modo de conclusión: La verdadera independencia es la independencia y la soberanía económica, financiera, terrirorial, energética, social y cultural de “toda dominación extranjera”.


Discover more from DESDE BOEDO

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Deje su comentario...

Share via
Copy link
Powered by Social Snap