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El Eternauta, un héroe colectivo

“El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe ‘en grupo’, nunca el héroe individual, el héroe solo”. (Héctor Germán Oesterheld)
(Click sobre los dibujos para ampliarlos)
Por Fernando Del Corro

El 4 de septiembre de 1957, 62 años atrás, hacia finales de la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, vio la luz “El Eternauta”, la obra cumbre del género de la historieta en la Argentina y una de las más notables en el mundo de habla castellana. Un verdadero ícono vigente a través de sucesivas reediciones, incluida una en inglés, en 2015 en los Estados Unidos de Norteamérica, bajo el nombre de “The Eternaut”. Una edición de “Fantagraphics Books”, que logró tres nominaciones para los “Premios Eisner” y fue triunfadora en la categoría “Mejor colección o proyecto de archivo de tiras de prensa”.

La historieta de ciencia ficción se publicó entre 1957 y 1959 en “Hora Cero Semanal” con guiones de Héctor Germán Oesterheld y dibujos de Francisco Solano López y reapareció a partir de 1969, siempre con el guión de Oesterheld, su creador, y dibujos de Alberto Breccia y su hijo Enrique Breccia, destacado artista plástico hoy radicado en Italia.

A lo largo de la trama se narra una invasión alienígena al planeta Tierra que llega a la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires y alrededores donde extermina a buena parte de su población a través de una tormenta de nieve tóxica.

 

Fue su protagonista Juan Salvo, el “Eternauta”, quién va narrando la historia al mismo Oesterheld. Éste, al prologar la primera edición del libro que recopila la historieta, dio un claro contenido a su obra al señalar que “El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe ‘en grupo’, nunca el héroe individual, el héroe solo”. Una reflexión para todos los tiempos que merece ser tenida en cuenta.

Comenzada como un cuento corto, la historieta fue creciendo y ganando adeptos. Por eso, una década más tarde, Carlos Fontanarrosa, el entonces director de la revista “Gente” de la Editorial Atlántida, decidió retomarla. Contó Enrique Breccia en una entrevista que le hiciera para “Desde Boedo”: “Mi viejo se entusiasmó con la propuesta y me pidió que le diera una mano. Por supuesto acepté, porque de muy pibe había quedado fascinado con el primer Eternauta y la historia me parecía estupenda”.

 

 

Oesterheld, graduado como geólogo en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, militó en la organización guerrillera “Montoneros” por lo que fue secuestrado y desaparecido el 27 de abril de 1977. Al cumplirse 41 de ese hecho en esa casa de altos estudios se desarrollaron varias actividades que incluyeron la edición de una revista en la que se relataron el paso de Oesterheld por la geología y su obra como escritor y militante.

 

 

Resulta muy interesante el comentario de Enrique Breccia sobre los cambios registrados en la historieta en su publicación en “Gente” a raíz de la postura editorial de la misma. “Tampoco pudo lograse el ‘clima’ de la versión de Solano, a pesar de haber sido un propósito inicial, ya que la búsqueda de ese factor fue relegada por las innovaciones que terminaron por priorizar la imagen al contenido, lo exterior a la sustancia”, al hacer referencia a las adaptaciones que debieron realizar y a pesar de las cuales se le dio un corte a las publicaciones y un pedido de disculpas de la editorial a los lectores por la ideología expuesta en las mismas.

Cabe señalar al respecto que Alberto Breccia, que había nacido en Montevideo y desarrollado su labor en la Argentina, en 1968 había, también con su hijo, dibujado la historieta sobre la “Vida del Che”; en 1989 fue galardonado con el “Premio Amnesty” en la categoría de mejor libro a favor de los derechos humanos por su obra “Perramus”, con guión de Juan Sasturain, presentada en 1983, acerca del auto denominado “Proceso de Reorganización Nacional”.

De particular gusto para los simpatizantes del Club Atlético River Plate, ya que la historieta se desarrolla allí en una buena parte, la misma se inicia en Vicente López. Allí Juan Salvo estaba jugando al truco con unos amigos acompañado por su esposa y su hija cuando escucharon por radio la noticia de una explosión en el Océano Pacífico y al mirar por la ventana tras un corte de luz ven una nevada que con sólo tocarlos mataba a todos los que circulaban por la calle. Uno de los amigos elabora una vestimenta aislante y así sobreviven y se unen al ejército que lucha contra los alienígenas invasores.

Para presentar imágenes adecuadas al relato contó Enrique Breccia que para recrear el clima perturbador “antes de iniciar el trabajo tomé una cantidad de fotografías de las calles de Vicente López, la cancha de River y el puente sobre la Avenida Maipú, ambos vistos desde diferentes ángulos. Las fotos del barrio nunca fueron usadas pero sí las del puente y las del Monumental”. Precisamente la cancha de River aparece como centro de operaciones del ejército donde se desarrollaron varios combates.

“De mi mano es la primera corporización del Eternauta en la silla frente al escritor, las calles nevadas con autos abandonados, cables caídos y muertos, los monstruos y el lanzarrayos, la cancha de River y el cielo con imágenes alucinadas, los tanques y vehículos militares, la infantería invasora, etcétera. Todo hecho sin ahorrar plastilina, que aplicaba directamente con el gotero del recipiente y después esperaba que se endureciera al secarse, una vez seca, sobre las líneas en relieve pasaba una mano de alquitrán diluído o tinta mezclados con detergente, que servía para separar el líquido en grumos, dando un particular efecto de atmósfera turbia. Para los copos usamos el culo chato de un lápiz mojado en témpera blanca”, contó el afamado dibujante.

El “Nestornauta”

La historieta inicial concluye en 1959 pero sus actores, tras presumir una victoria final, se vieron envueltos en una visión que muestra un nuevo ataque en 1963 por lo que se preparan para el mismo. Y nuevas versiones, ya con otros guionistas y dibujantes, editadas hasta 2010, siguieron agregando temas al relato de hondo contenido popular. En tanto el tema mereció gran difusión por diferentes vías que incluyen medios periodísticos, el personaje del “Nestornauta” en alusión al ex presidente Néstor Kirchner y la organización “Oesterheld” que reúne a numerosísimos asistentes a sus comidas.

 

 

 

 

 

Oesterheld no recuperó la libertad. Fue asesinado algún día de 1978. Antes corrieron la misma suerte sus cuatro hijas: Estela, Beatriz, Marina y Diana (dos, embarazadas), y tres de sus maridos.

 

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