Los “Azos” de Mayo

La columna de Virginia AmeztoyPrimera plana

Solemos referirnos al Cordobazo como la insurrección obrera estudiantil más importante que se realizó contra la dictadura de Onganía, que a partir del golpe de estado que expulsó del gobierno a Arturo Illia, instauró la autodenominada Revolución Argentina y que bajo otros dictadores duró hasta el regreso de la democracia en 1973.

Si bien fue un hecho fundamental ya que logró la renuncia de Onganía en 1970, hubo otras insurrecciones tan relevantes como el Cordobazo y que son injustamente olvidadas: el Rosariazo (mayo de 1969), el Correntinazo (mayo de 1969), el Tucumanazo (1969/1970), el Salteñazo (1969), el Choconazo (1970), el Viborazo (segundo Cordobazo, 1971), el Rocazo (1972) y el Cipolletazo (1972).

Estos levantamientos demostraron la radicalización de la clase obrera y la unión con sectores estudiantiles para desafiar la represión y el deterioro socioeconómico.

Todos los levantamientos populares conocidos como “azos” anteriores al Cordobazo (29 de mayo de 1969), fueron una resistencia popular obrero estudiantil contra la dictadura de Juan Carlos Onganía.

El Correntinazo (mayo de 1969): considerado la antesala directa del Cordobazo, se inició a mediados de mayo en respuesta al asesinato del estudiante Juan José Cabral durante una protesta contra la privatización del comedor universitario.

El primer Rosariazo. El 16 de mayo, a causa de la inquietud producida por el repudio a los sucesos de Corrientes en la Facultad de Medicina, el rector de la Universidad Nacional de Rosario decidió suspender las actividades durante tres días. Los estudiantes se reunieron en el comedor universitario desde donde marcharon hacia el centro de la ciudad. Mientras tanto, el Gobierno nacional anunció que había enviado refuerzos policiales a Corrientes. Al día siguiente, una centena de estudiantes se reunió nuevamente frente al comedor universitario y marcharon lanzando volantes y haciendo estallar bombas de estruendo. La policía reprimió fuertemente la manifestación.

El Tucumanazo (primeros meses de 1969): levantamientos y protestas en la provincia de Tucumán derivados del cierre de múltiples ingenios azucareros lo que generó un fuerte conflicto social y económico.

Conflictos previos (1966-1967), no denominados popularmente como “azos”, fueron levantamientos como respuesta a la represión contra los ferroviarios y los trabajadores portuarios entre 1966 y 1967 y sentaron las bases del descontento contra la dictadura.

El Salteñazo fue una insurrección popular que tuvo lugar en Salta  entre el 21 y el 25 de mayo de 1969. Todos estos movimientos ocurrieron en un contexto de represión social y crisis económica las que contribuyeron a incentivar la unión obrero estudiantil que luego estallaría en Córdoba.

El Cordobazo. la Confederación General del Trabajo de los Argentinos decretó el estado de alerta y citó a un plenario para el 20 de mayo.

Pese al operativo de seguridad se manifestaron más de 4000 personas que fueron reprimidas por la policía con gases lacrimógenos. El 23 de mayo un grupo de sindicatos realizó un paro industrial. A la huelga se adhirieron sectores de la Iglesia.

Al fin, el 29 de mayo, se realizó una huelga política de masas, liderada por una coalición de fuerzas de izquierda y sectores del peronismo y otros movimientos que debilitaron la dictadura de Onganía.

La respuesta de los manifestantes fue fundamentalmente por el congelamiento de salarios llevado a cabo por el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, quien derogó la Ley del sábado inglés, un beneficio laboral que establecía el pago doble por las horas trabajadas después de las 13 horas los sábados. La provincia de Córdoba, reconocida por su industria automotriz y metalmecánica, fue uno de los principales epicentros de resistencia. El rechazo a la cancelación del sábado inglés se generalizó y el movimiento obrero logró unificar fuerzas y acordar una huelga general.

La huelga y la movilización fueron encabezadas por líderes sindicales como Agustín Tosco, dirigente de Luz y Fuerza y referente de la CGT de los Argentinos, quien se alió con Elpidio Torres, del sindicato de mecánicos (Smata) y Atilio López, del sindicato de transporte (UTA), estos últimos de extracción peronista. El 16 de mayo, los trabajadores llevaron a cabo un paro de 24 horas para protestar contra la dictadura. Posteriormente, en un plenario celebrado el 21 de mayo, los dirigentes sindicales decidieron convocar a un paro activo de 37 horas, que tendría lugar el 29 de mayo.

El primer día del Cordobazo, la ciudad de Córdoba amaneció sitiada por la policía, que se ubicó en los puentes sobre el río Suquía. Los primeros enfrentamientos ocurrieron en el entorno próximo a estos puentes; la movilización fue incontenible. A pesar de la represión policial, con gases lacrimógenos y ráfagas de armas de fuego, la protesta desbordó los bloqueos.

Onganía ordenó al Tercer Cuerpo de Ejército que retomara el control de la ciudad. Aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaron Córdoba, y aunque el enfrentamiento directo fue evitado durante la noche, el ejército recuperó el control barrio por barrio en las primeras horas del viernes 30. Varios dirigentes sindicales, incluyendo a Agustín Tosco, fueron detenidos y sometidos a consejos de guerra, resultando condenados a largas penas de prisión.

Después de 17 meses de prisión los líderes sindicales fueron liberados y regresaron a Córdoba para retomar su actividad gremial.

El Cordobazo es considerado por casi todos los historiadores como un hecho clave en la historia argentina y muchos lo califican como una pueblada.

El Cordobazo debilitó a la dictadura de Onganía, y se le atribuye su caída en 1970.  En los tres años siguientes a la dictadura, siguieron realizándose una gran cantidad de “azos”. Dos años después, un segundo Cordobazo, el Viborazo, produjo la renuncia del interventor militar de la provincia.

El debilitamiento y la caída de Onganía permitió que fuera el general Alejandro Agustín Lanusse quien asumiera la conducción de la dictadura, luego del breve gobierno del general Marcelo Levingston. Varios historiadores involucran a Lanusse en el Cordobazo, sosteniendo que la demora del Ejército para ingresar a la ciudad de Córdoba tenía como objetivo debilitar a Onganía con el fin de causar su caída.

Leyendo estos hechos a la luz de la situación actual de nuestro país vemos la importancia que tiene la participación popular y observar una actitud de alerta permanente.

Para este mayo de 2026 se han organizado varias marchas –CGT, Marcha federal de educación, Partidos de izquierda, Sindicatos unidos, actos en todo el país y de movimientos sociales y público en general.

Hoy la sociedad argentina es víctima de una política económica empobrecedora de las grandes mayorías y de políticas sociales segregadoras y represoras. A la vez que no se respetan las leyes votadas en el Congreso Nacional y el Poder Judicial avasalla leyes y derechos adquiridos. Para enfrentar estos atropellos y pisoteos a la Democracia, debemos tomar conciencia de la perentoria necesidad de


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