Gente de bien

EditorialLa ciudadNoticia importante

Dicen que a Macri (el morocho) se lo escuchó murmurar en sordina: “¿Pero quién se cree que es la saltimbanqui ésta? Que no me quiera correr por derecha porque se va a enterar quién soy… Y ordenó: ¡proceda comisario!, desatando la nominada “Tormenta Negra” en las villas porteñas con el despliegue de 1500 efectivos respaldando el accionar de agentes de control y equipos de inspección que detectaron delincuentes, autos y celulares robados, construcciones ilegales, y produjeron 17 detenciones.

Mientras tanto, “el morocho” declaraba a la prensa: “Yo fui muy claro cuando me votaron: dije que voy a recuperar el orden y lo estamos haciendo”.

Sólo en la Villa 31, según datos oficiales, se clausuraron seis corralones sin habilitación, se retiraron 40 camiones de chatarra y se frenaron 25 construcciones que no contaban con planos aprobados.

El operativo abarcó también al barrio Mugica, a la Villa 21-24, a La Carbonilla, a Fraga, a Rodrigo Bueno, a Mitre, a Ciudad Oculta, a la Villa 20, a INTA, a Bermejo, a la 1-11-14, a Cildañez, a Piletones y a Fátima. En todas ellas se llevaron a cabo controles de personas y vehículos, inspecciones sobre comercios y construcciones, retiro de autos abandonados y basura acumulada con presencia policial armada hasta los dientes y con sus uniformes antimotines de tortugas ninja, que no precisaba otra intimidación que su sola presencia.

El operativo tuvo lugar en un contexto de pleno debate en torno a la baja de edad la punibilidad en menores –el fallo de la jueza De Marinis fue la cúspide del tema– y el hacinamiento en establecimientos de detención.

De inmediato surgieron respuestas de tono político: “En CABA tenemos un matón sentado en la jefatura de gobierno. A su ya famosa política represiva, abusiva y cruel en los barrios populares, sumó la persecución a la jueza De Marinis porque no le gustó el contenido de una sentencia que emitió advirtiendo el hacinamiento en cárceles”, expresó la diputada peronista Paula Penacca.

Cabe recordar que el propio Macri a través de “X” (ex Twitter) había señalado a la jueza Laura de Marinis, ubicada en el centro de ataques por haber suspendido un artículo del nuevo Régimen Penal Juvenil tras considerarlo inconstitucional.

“Estos jueces garantistas defensores de delincuentes tienen que quedar en evidencia. Esta sentencia está manchada de sangre” (No se desubique, Macri. Debe ser salsa de tomate, los celulares no sangran y menos si no hay armas de por medio) “Vamos a pedir inmediatamente juicio político. La gente de bien no puede seguir siendo rehén de decisiones que garantizan el delito. No voy a pedir perdón por defender a los porteños de bien”,

“Garantizar la seguridad de los porteños nada tiene que ver con ese show que montaron ayer. Buscar la revisión de un fallo, para lo que existen mecanismos judiciales establecidos, nada tiene que ver con el escarnio público a quien lo dicte y la intromisión en el poder judicial”, agregó Penacca.

Había que ver el énfasis que derrochaba uno de los más destacados periodistas “tiracentros” a los funcionarios oficiales, Eduardo Feinmann, en función mafiosa, colocando sobreimpreso el número de teléfono de la jueza De Marinis e invitando a los televidentes a “escracharla” con sus llamadas.

Parece que “llegó el sobre” comentaba un periodista amigo que se había preguntado lo contrario –“¿no llegó el sobre?”– cuando este pseudo periodista derrapó (para el oficialismo) en cámara, tras las declaraciones del presidente en EEUU. Había dicho Feinmann en esa oportunidad: “Milei dijo que si es reelecto el 2028 va a ser el mejor año de la historia ¿En qué quedamos? ¿Son los 18 mejores meses de la historia argentina como dijo Caputo o recién arranca en 2028? Pónganse de acuerdo”.

Por su parte, el legislador porteño Alejandro “Pitu” Salvatierra, señaló a AM 530 sobre el tema: “Nosotros rápidamente identificamos que el operativo no iba a tener ningún sentido que tenga que ver con combatir el delito, sino con el show que Jorge Macri siempre prepara”.

Vamos a coincidir con Salvatierra en el show del morocho como eje del operativo donde caen en la volteada delincuentes y humilde “gente de bien” –como gusta llamar el jefe de Gobierno a “su” gente honesta–, que no tiene un “apart” en Puerto Madero precisamente. E instruir a estos muchachos de azul sobre la necesidad de que la severidad policial recaiga sobre quienes realmente están en “orsay”, porque como porteños –como seres humanos ante todo– renegamos de que las villas sean “terreno narco”.

A propósito: en la escuela de Policía Ramón Falcón, a pesar del nombre, se enseña que es inmoral, antirreglamentario y penalmente punible abusar del castigo a niños, embarazadas y ancianos que son sorprendidos por una redada en medio de delincuentes con los que se ven obligados a convivir todos los días. ¿O la “gente de bien” son sólo los habitantes de los barrios del norte de la ciudad?

El problema es que el sistema que “el morocho” auspicia sigue creando pobres de villa que terminan construyendo, sin habilitación alguna, castillos de naipes para tener un techo porque el Estado, ejercido por “el morocho” los desampara.


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