Fue asesinato
El 4 de agosto se cumplen cincuenta años del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli. Nos parece relevante recordar los hechos represivos y criminales realizados por la dictadura iniciada en 1976 contra los miembros de la Iglesia Católica que luchaban por una sociedad más justa.
Enrique Angelelli, de La Rioja y Carlos Ponce de León, de San Nicolás de los Arroyos y mueren en “accidentes” automovilísticos ocurridos, respectivamente, en agosto de 1976 y en julio de 1977.
Entre 1974 y 1983 fueron asesinados o desaparecidos sacerdotes. Ellos fueron: Carlos Dorniak, asesinado en Bahía Blanca el 21 de marzo de 1975. Nelio Rougier, detenido en Córdoba en septiembre de 1975, desaparecido. Miguel Angel Urusa Nicolau, detenido en Rosario el 10 de enero de 1976, desaparecido. Pedro Fourcade, detenido el 8 de marzo de 1976, desaparecido. Pedro Duffau, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976. Alfredo Kelly, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976. Alfredo Leaden, asesinado en Buenos Aires, 4 de julio de 1976. Gabriel Longueville, asesinado en Chamical, La Rioja, el 18 de julio de 1976. Carlos de Dios Murias, asesinado en Chamical, La Rioja, el 18 de noviembre de 1976. Héctor Federico Baccini, detenido en La Plata el 25 de noviembre de 1976, desaparecido. Pablo Gazzari, detenido en Buenos Aires el 8 de abril de 1977, desaparecido. Carlos Armando Bustos, detenido en Buenos Aires, el 8 de abril de 1977, desaparecido. Mauricio Silva lribarnegaray, detenido en Buenos Aires el 14 de junio de 1977, desaparecido. Jorge Adur, detenido el 7 de enero de 1980, desaparecido.
Enrique Ángel Angelelli (Córdoba 1923, La Rioja 1976). Entre otras muchas actividades fue padre conciliar en el Concilio Vaticano II, durante el cual apoyó públicamente las posiciones renovadoras.
Fue designado obispo de la diócesis de La Rioja el 3 de julio de 1968. La diócesis incrementó significativamente el número de sus sacerdotes y de parroquias durante su ministerio episcopal. Caracterizado por su fuerte compromiso social, formó parte del grupo de obispos que se enfrentó a la dictadura militar iniciada en la Argentina en 1976.
El 12 de febrero de 1976, el vicario de la diócesis de La Rioja y dos miembros de un movimiento de activistas sociales fueron detenidos por los militares. El 24 de marzo tuvo lugar el golpe de Estado que derrocó a Isabel Perón.
En La Rioja, Angelelli colaboró en crear sindicatos de mineros, trabajadores rurales y de domésticas, así como cooperativas de trabajo, de telares, fábricas de ladrillos, panaderos y para trabajar la tierra. Una de estas cooperativas solicitó la expropiación de un latifundio que había crecido a través de la apropiación de pequeñas parcelas porque sus propietarios no podían pagar sus deudas.
El etonces gobernador Carlos Menem prometió que iba a transferir dichas tierras a la cooperativa, aunque luego se echó atrás.
Los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron secuestrados, torturados y asesinados el 18 de julio de 1976 por personas que al detenerlos dijeron ser de la Policía Federal.
Días después, el 4 de agosto, Angelelli asistió a la misa celebrada en El Chamical en homenaje a los dos sacerdotes asesinados. Llevaba documentación que probaba la culpabilidad de la dictadura en el secuestro y asesinato de los padres Murias y Longueville. Dicha documentación fue robada luego por los asesinos.
Angelelli conducía una camioneta acompañado por el padre Arturo Pinto, que, luego del atentado refirió que los seguían varios autos, que encerraron a la camioneta hasta hacerla volcar. A raíz del golpe quedó inconsciente y al recobrar el sentido vio a Angelelli tendido en medio de la ruta, con la nuca destrozada por golpes que le causaron la muerte.
La zona fue rápidamente rodeada por la policía y personal militar. Se envió una ambulancia y el cuerpo de Angelelli fue trasladado a la ciudad de La Rioja. La autopsia reveló varias costillas rotas y una fractura en el hueso occipital, en consonancia con un golpe dado con un objeto contundente. Los frenos de la camioneta y el volante estaban intactos, y no había marcas de proyectiles.
El informe policial indicó que Pinto era quien había conducido el vehículo, que tuvo una pérdida momentánea del control, y al intentar volver a la carretera reventó un neumático. Según esta versión, Angelelli habría perdido la vida como consecuencia de los sucesivos vuelcos de la camioneta. El juez Rodolfo Vigo aceptó el informe. Pocos días después de la muerte de Angelelli, la fiscal Martha Guzmán Loza recomendó cerrar el caso, al que calificó de “accidente de tránsito”.
En abril de 2009 se realizó una necropsia. El informe médico legal ratificó que las múltiples fracturas en el cráneo fueron la causa de la muerte. Asimismo, se divulgó cierta información que pretendía negar el homicidio. Al desecharse la presencia de proyectiles de armas de fuego, aspecto que nunca estuvo mencionado como evidencia en la causa, se quiso abonar la tesis de un simple y casual accidente vial, descartando la existencia de intencionalidad, es decir, de un atentado.
En 2010, el Centro Tiempo Latinoamericano de Córdoba, la sobrina de Mons. Angelelli, María Elena Coseano, el propio Obispado de La Rioja, las secretarías de Derechos Humanos de la Provincia y de la Nación, y Arturo Pinto como víctima sobreviviente, se constituyeron en querellantes en el Juzgado Federal de la La Rioja. En la presentación, se resumió una vez más el relato varias veces repetido por el P. Arturo Pinto, único testigo directo en la causa judicial, quien mencionó que el 4 de agosto de 1976, la camioneta Fiat 125 en la que viajaba Angelelli fue encerrada en la ruta 38 (en Punta de los Llanos) por un Peugeot 404, lo que provocó deliberadamente su vuelco.
En julio de 2014 el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja dictó una sentencia definitiva condenando a prisión perpetua en cárcel común a los represores Luciano Benjamín Menéndez, ex comandante del Tercer Cuerpo del Ejército y a Luis Fernando Estrella, ex Comodoro de la Base Aérea Chamical, declarados culpables como autores intelectuales del asesinato del Obispo y del intento de homicidio del ex sacerdote Arturo Pinto. El Estado Argentino ordenó modificar el certificado de defunción original como “accidente de tránsito” e inscribir que su muerte se debió a una acción criminal premeditada. Nunca fueron hallados los autores materiales.
En 2018 el Papa Francisco declaró a Angelelli mártir de la Iglesia Católica.
Discover more from DESDE BOEDO
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
