¡Vivir!

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CRÓNICAS POÉTICAS DEL TERCER MILENIO. Muestrario de hechos verídicos, otra mirada sobre los tiempos presentes para los habitantes del futuro. Noviembre 2025. Por José Muchnik

 

Entre tanta crueldad, odio, mostaza podrida; entre tantas masacres, miseria, mermelada falsa; entre tantas hordas pardas asediando puertas de la ciudad; cuando el gran hermano del norte vuelve con su gran garrote, sus veleidades de civilizar, sus préstamos de desangrar, sus asesinatos de verdad; el mismo garrote de siempre, perfeccionado con nuevas tecnologías; inteligencias artificiales, computadoras cuánticas, redes informáticas en las que todos quedamos pegados, como boludos o como moscas, poco importa; enormes centros de datos donde todo almacenan, todos fichados hasta la médula, comidas preferidas, inclinaciones sexuales, tonalidades políticas, relaciones prohibidas. Entre tanto ruido, tantos discursos, tantas bombas, tanto champagne adulterado, me dije… ¡Respirar! Respirá, Josecito que sos asmático. ¿Por qué no hablar de otra cosa? aunque no sea otra cosa, pues todos los temas son uno: ¡Vivir! Tanto palabreo, tantas promesas evaporadas, tanta neblina en los programas, termina por ocultar lo esencial: ¡Vivir!

Gozar de la vida, de esa maravilla que nos tocó encarnar. Besar a una rosa, abrazar a un amigo, saludar a una mariposa. ¡Vivir!, piedra fundacional, acto esencial ¡Vivir! Frente al aluvión de alquitrán global, ¡Vivir!, organizar la resistencia desde la intimidad, desde el barrio, la cuadra, el bar, el club… Ellos no viven, especuladores financieros, odiadores seriales, exprimidores a sueldo, no viven, agitan rostros exitosos presos en su propio ombligo, individuos cultivando egos en la galería de los espejos, contando seguidores y pulgares “me gusta”. ¡Todo vanidad! Cáscaras de huevos digitales.

No vivimos solos, vivimos de a muchos, ésa es la punta del ovillo, ¡Vivir! Reapropiarse de nuestros territorios, nuestros lenguajes, nuestros sueños. Delirás Josecito ¿por qué no? Después de todo delirar es parte del oficio de poeta ¡Deliremos! Hay que buscar otros caminos para salir del laberinto. Los discursos usados huelen a sobaco, inútil lavarlos, hay que construir otros barriletes, que levanten vuelo con jóvenes vientos.

Estimados habitantes del futuro, en esta crónica del año 2025, desearía destacar un hecho de gran importancia, el día 2 del mes del mes de noviembre Josecito cumplió 80 años de vida. Lo festejamos en familia en mi casa de los suburbios parisinos, con Ester, Yamila y Maira, mis hijas, sus maridos y mis cuatro nietos ¡Vivir! con empanadas, vino tinto y choripanes, sabor a patria para acompañar viejos exilios. Ahora, ya desde la planicie de mis ochenta, como buen viejo vizcacha, les puedo confirmar algo, para vivir el gran dilema es apropiarse del tiempo, ese racimo de uvas que nos otorgaron al nacer, ejercicio nada sencillo.

Ya lo escribí en algún lado, no me acuerdo dónde: es importante distinguir entre el tiempo biológico y el tiempo afectivo. El tiempo biológico, propio a nuestra condición animal, es continuo, respiración, latidos del corazón, movimiento de los astros…, no se detienen, transcurren con su ritmo; el tiempo pasa de manera irremediable, aunque como dijera Alberto (Einstein por su apellido) “no es el tiempo que pasa, somos nosotros que pasamos en el tiempo”. El tiempo afectivo contradice todas las leyes científicas, se trata de un tiempo discontinuo, tiempo de las emociones, tiempo con mayor densidad de vivencias. En nuestros recuerdos, la vida no aparece como un fluir uniforme, nos recordamos de momentos intensos, incendios de amor, muertes que golpean, nacimientos mágicos, fiestas de antología, libros que marcan, obras de teatro… El dilema ¿cómo arrancar una por una las uvas del racimo para saborearlas? ¿Cómo aumentar la densidad de vida? No alcanza con transcurrir, debemos entretejer vida con tiempo y poesía, ella no es sólo cosa de poetas, poesía no es una forma de escribir sino una forma de vivir, de sentir a sus semejantes, de extraer armonías entre tanto barullo, de temblar con una hoja otoñal, de dar vuelo a las palabras, de abrir horizontes en los muros.

Muy bellos tus delirios poéticos Josecito, pero ¿cómo apropiarse del tiempo? La gente tiene que trabajar para comer, vender su tiempo por algunas pesetas y dar gracias a Dios si pueden venderlo. Has formulado la pregunta clave, no creo que ésto se resuelva rápido, ni con medias tintas. Varios siglos de capitalismo nos condujeron aquí: “time is money”, te guste o no Carlitos Marx es lo que hay, el trabajo como mercancía y el hombre alienado, le roban el tiempo de vida. Por eso las huelgas no son solo luchas por mejores salarios, se trata de luchas por la dignidad, el tiempo de la huelga es tiempo de vida, los trabajadores se reapropian del transcurso del tiempo, aquí estamos, éstas, nuestras barricadas, éstas, nuestras ollas populares, ésta, nuestra solidaridad, juntos somos. No es casualidad que la “uberización” sea una de las modalidades del capitalismo digital, empresas individuales donde cada uno se explota a sí mismo para participar de una aplicación que les impone ritmos, normas de calidad, porcentajes financieros… Cada uno vende su tiempo de vida por “propia voluntad”, firma su contrato digital, no hay a quién quejarse…

Digo otra barbaridad: no habrá democracia social sin democracia tecnológica. ¡Vivir! Decir barbaridades otro beneficio de los ochenta, a veces no pienso lo que digo, pero decirlo me ayuda a pensar. El impresionante progreso tecnológico que trajo la revolución digital en las últimas décadas fue apropiado por muy pocos que se enriquecieron de manera colosal, mientras la gran mayoría de la gente, miren como está. Podríamos plantearnos una pregunta ¿Cómo avanzar hacia una apropiación social del progreso tecnológico? ¿Cómo dar vuelta la taba de verdad? Por ejemplo, puedo plantear que comer es un derecho humano básico que hay que respetar, derecho que los grandes cambios tecnológicos permiten asumir. ¿Cómo las sociedades se organizan para ello? Vale la pena pensarlo.

¡Vivir! El olor a pólvora deviene más penetrante, acabo de escuchar un discurso guerrero del presidente francés que no anuncia buenos presagios. ¿A quiénes le convienen todas estas guerras? ¿Cuánto cuesta un misil o una batería antimisiles? ¿Quién fabrica todas esas máquinas de matar? ¿Quién se beneficia con tanta sangre? Busquen, los datos no escasean. Miren Toro Dorado hundiendo barcazas en el Caribe, preparando la guerra a Venezuela, vendiendo pax Americana en Ucrania o en Gaza.

¡Vivir! No esperaba que ya entrado en los años ochenta, me volvería este acceso de internacionalismo y pacifismo. Me da la sensación de que tantas guerras, tantas bombas, tantos falsos patriotismos, tantos bloques geopolíticos…, producen una cortina de humo, para que los dueños del poder, los que se apropiaron del progreso tecnológico, sean americanos o chinos, franceses o japoneses, ingleses o rusos…, sigan acumulando fortunas. Mientras nuestra casa, el planeta Tierra, sigue padeciendo la voracidad de los poderosos y la horda parda exclama “Drill, baby, ¡drill! (1).

¿Tal vez sea aún tiempo de construir un Nuevo Humanismo, una Unión por la Vida entre humanos fraternos y solidarios? ¡Vivir! Gozar de la vida, de esa maravilla que nos tocó encarnar. Besar a una rosa, abrazar a un amigo, saludar a una mariposa.

 

1.- Exclamación dirigida a las compañías petroleras, pronunciada por Toro Dorado, durante su última campaña electoral: “perforen, muchachos, perforen”.

 

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