¡Adios maestro Galasso!
A los 90 años falleció el gran historiador argentino.
Por Fabián Mettler |
Hoy partió para el silencio el Maestro Norberto Galasso. Me avisó al mediodía su hijo Gustavo. Una pérdida irreparable para la patria y un golpe tremendo para mí que tuve el privilegio de conocerlo de cerca. Hoy partió no solo un enorme cuadro del campo nacional, sino un ser humano extraordinario, humilde y coherente como pocos. Norberto Galasso fue un escritor prolífico que dejó una obra historiográfica muy vasta compuesta de incontables artículos periodísticos y casi un centenar de libros que, sin duda, iluminarán el camino de nuestro país y de la Patria Grande, en el irreversible proceso de su emancipación.
A Norberto lo conocí en 1996 y nunca dejé de tratarlo. Fue generoso, paciente y siempre estuvo dispuesto a ir a todos lados, incluso cuando tuvo achaques de salud. Porque no solo fue un brillante investigador y conferencista, sino también un militante comprometido. A lo largo de 30 años, lo convoqué varias veces a dar charlas al Centro Cultural Scalabrini Ortiz que tuve en Boedo, a la Facultad de Derecho, a Colegios de Abogados, a Centros Culturales amigos, a plazas públicas, a la Masonería, a tantos lados. También fuimos juntos, en el 2008, a la Legislatura de la Ciudad donde presentamos un libro sobre Scalabrini que escribió él y prologamos nosotros. Pero no solo fue generoso conmigo que lo conocía, sino con todos los compañeros que lo convocaban para dar charlas en sus espacios.
Compartimos durante cinco años “Galasso de media cancha”, un programa en Radio Caput, en el que reivindicamos a “los malditos” de la historia argentina. Por supuesto, el que sabía de historia era él, yo sólo oficiaba de partenaire. Durante esas audiciones que grabábamos en su casa, escribimos y firmamos juntos -aunque suene impertinente decirlo así- artículos sobre San Martín, Eduardo Wilde, Formación de cuadros políticos y Fondo Monetario, entre otros. Así de gaucho era Norberto Galasso. ¿Qué intelectual reconocido compartiría su firma con un ignoto militante, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”, como decía Scalabrini?
Durante este año lo visité menos, su salud flaqueaba seguido, además un incomprensible drama familiar agriaba sus horas buenas. Lo ayudé como pude, sobre todo el año pasado cuando Milei en un acto de crueldad inaudita le revocó el emolumento que tenía como Embajador de la Cultura, otorgado por C.F.K. en 2014. Hicimos una colecta en su nombre e intercedimos para que la Provincia de Buenos Aires le consiguiera un nombramiento, cosa que ocurrió por decisión de Axel Kicillof.
Hoy el campo popular está de luto porque perdió a uno de sus grandes referentes intelectuales que, a través de sus libros, su militancia y una impecable conducta forjó la conciencia nacional de los argentinos. Es, también, un día triste para mí. Sin embargo, encuentro un pequeño alivio en el recuerdo del último abrazo que le pude dar hace unos días cuando fui a su casa por última vez. No lo veía desde febrero. Lo encontré lúcido, de buen talante y ánimo, aunque muy viejito. Había cumplido hacía poco -el 28 de julio, el mismo día que el comandante Chávez, según solía comparar-, los 90 años. Al despedirme presentí que le estaba dando el último abrazo. Y es de lamentar, pero así fue nomás.
Hoy, Norberto Galasso partió para el silencio, como a él mismo le gustaba decir citando a don Atahualpa. Y yo, que siento un nudo en la garganta y un yunque sobre los dedos solo me sale decir: ¡Adiós Maestro y gracias por todo! ¡Que descanses en paz! ¡Y hasta la victoria siempre!
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