¡Sakura (1) sí, guerra no!

La columna de José MuchnikNoticia importante

CRÓNICAS POÉTICAS DEL TERCER MILENIO

Muestrario de hechos verídicos, otra mirada sobre los tiempos presentes para los habitantes del futuro.

Que no nos contamine el odio; que no nos aturdan las bombas, escuchemos voces frágiles bajo el estruendo, verdades sepultadas bajo las ruinas. Falta verdad, demasiadas “fake news”, fórmulas marketing, slogans engrasados. Encontrar las palabras para pronunciar el mundo, para contar el desquicio que estamos viviendo, abrir falsos discursos, exponer sardinas podridas a la vista del público… La situación empeora, guerras proliferan, negocios bélicos fructifican, nada parece frenar los engranajes del odio. Me ahogo, apago la radio, salgo a respirar, una lluvia de florecillas blancas cae en el jardín, camino y pienso, vida existe, flores del cerezo ofrecen su belleza en este instante, luego se entregan al viento conquistando la eternidad ¡Magnífico!

Andábamos buscando alguien como vos, al verte celebrar la vida confirmamos que no todo está perdido ¿Quién habla? ¿Cómo quién habla? Nosotros, los habitantes del futuro ¡¿Se han conectado!? ¡¿Finalmente se han conectado!? Tantos años tirando botellas al tiempo, buscando algún eco, alguna luz para salir del túnel… Nos conectamos pues no hay tiempo que perder, la Tierra rodando al borde del precipicio y ustedes devorándose los unos a los otros. Mientras el aire se hace irrespirable por exceso de partículas finas bombardean refinerías de petróleo en celebración demoníaca… Deben cambiar de rumbo, todavía es tiempo, un cambio de raíz, cuestionar el sentido mismo de la existencia, la relación entre los humanos y con la naturaleza, un cambio que…

¡¡¡¿¿¿Con quién estás hablando???!!! Exclamó furioso el Mocoro (Monarca de la Corbata Roja). Con nadie, con nadie, estaba ensayando, para una obra de teatro. Aquí no hace falta teatro ni se habla con cualquiera ¡Basta de medioambientalistas! de zurdos, de wokistas…. Basta de defensores de abejas, de ballenas blancas y maricas rosados. Basta de pueblos originarios, de inmigrantes borrachos, de derechos sociales. ¡Se acabó! ¡Pax americana para todo el mundo! Que salga con fritas y Coca Cola, que vean que somos generosos. Tengo una pregunta… ¡Cállate! Cállate volvió a rugir el Mocoro. El mundo convulsionado y tú con estúpidas preguntas. ¡No habrá cese el fuego! Hasta que no se prosternen y juren fidelidad al imperio les aplicaremos el castigo que se merecen, paz por la fuerza, ese es el concepto, ya verán si merezco el Nóbel o no.

Hacé como que lo escuchás, el Mocoro es peligroso, somos nosotros, los habitantes del futuro en conexión telepática. No está sólo, ya te habrás dado cuenta, actúan en patota. Patearon el tablero, Democracia ya fue, imponen nuevas reglas, insultan a periodistas, espionaje y maniobras de intervención a la luz del día, corrupción a la vista del público, el Mocoro imprimió criptomoneda con su efigie y su apellido, millones de dólares de beneficio ¿Todo legal? El Peluca paranoico lo quiso imitar, la aventura de la moneda Libra terminó mal, miles de estafados ¿El que las hace las paga? Parece que no siempre. 

Seguí contemplando las flores al caer, hacé como que lo escuchás, nosotros nos vamos antes de que nos descubran, te dejamos un cántico antiguo al pie del cerezo, encontrarás preguntas que deberían plantearse, te recuerdo una: ¿Cómo hacer para que la espiral del odio comience a girar en sentido contrario?, cada vez penetra más profundo, se hace difícil desencarnarlo. Ahora sí nos tenemos que ir ¡Esperen! ¡Esperen!… Abro y cierro los ojos, no veo a nadie, estoy delirando, conexión con los habitantes del futuro, el Mocoro en persona, delirio puro. Con todo lo que estamos atravesando es normal que nos volvamos locos. Miro hacia arriba, miles de Sakura recortadas en el atardecer, me emociono, tan loco no estoy. Mi mirada se desliza hacia el pie del árbol… ¡Este debe ser el cántico del que hablaban! Entonces…

Cántico de la sangre” (2)

 

¡Sangre corriendo desde los orígenes del tiempo! Desde antes que Historia sea, desde antes que la escritura, cuando palabras buscaban aún sus sonidos. ¡Guerras! ¡Guerras! ¡Guerras! Sangre como soles iluminando batallas, muertos recién nacidos, serpientes coaguladas.

¡Armas! ¡Armas! ¡Armas! Grabando la sucesión del tiempo. Hachas, cerbatanas, flechas, espadas. ¡Matar! Mamuts o semejantes ¡Matar! Osos o hermanos. Arcabuces, fusiles cañones, misiles. ¡Matar! Atómicas bombas, ultrasónicas muertes. ¡Matar! ¡Bravo! ¡Bravo mil veces!

¡Eficacia creciente!

¿¡Cuántos litros de sangre por minuto!? ¿¡Cuánta carne podrida por hectárea!? ¿¡Cuántos ojos rodando en heroicos billares!? ¿Cuántas manos cortadas a machete? ¿Cuántos corazones chorreando para calmar sed de hemoglobina?

¡Sangre en altares, ceremonias, sacrificios rituales! Convocando clemencia de los dioses. ¿Sagrados mandamientos? ¿No matarás? ¿Mataos los unos a los otros? ¡¿Hasta cuándo?! ¿Eternizarán masacres? ¿Caníbales heredarán el trono?

¡Patria o muerte! ¡Gloria a nuestros mártires! ¿Qué Patria? ¿Qué Gloria? ¿Valen más que esta niña destrozada? Restos de sonrisa escurren entre sus labios. ¡Venid y miradla! ¡Mirad sus ojos hasta que vuestras pupilas ardan! Mi patria esta niña muerta, mi patria esta abuela sin lágrimas, mi patria esta escuela en ruinas, este cuaderno descuartizado, palabras no escritas que ya no respiran.

¡Buscad el origen de la maldición!

Consultad las brujas de nácar, que lean vuestras manos, el fondo de vuestros ojos, las capas de mentiras, las formas del lenguaje cuando pulsos declinan.

Sacrificad el jabalí negro en noche de Luna llena, reflejaos en charcos de sangre de la bestia, podréis leer entre signos la historia de vuestra amnesia.

Consultad el pacto con el Maligno. ¿Quiénes lo refrendaron? ¿Cuándo caducará? ¿Qué penas por trato indebido?

Investigad el origen de la maldición. ¿Existe antídoto? ¿Leche de loba albina para calmar odios? ¿Hígado de vaca negra para saciar crueldades? ¿Vino de uvas violetas para acceder a viejos sueños?

Guerras se amplificarán, arrasarán con vosotros. Es mi profecía.

La espiral de odio alimenta odio, se acumula, se transmite, de padres a hijos, de hijos a nietos, atravesará generaciones, hasta las fronteras de la noche.

¡Contemplaos en un espejo! ¡Tratad de comprender el origen del odio! Sus formas, sus colores, su textura. ¿Cómo la sangre lo alimenta? ¿Cómo estrangula arterias?

Ni blanca ni negra. ¡Roja! Ni amarilla ni marrón. ¡Roja! Sangre única bajo pieles diferentes. ¡Roja! Amor, peligro, prohibición… ¡Colores!

¡Mirar más allá! ¡Exhumar apariencias! ¡Interrogad la sangre!

¿Hemorragias sin fin? ¿Desangrarse hasta el último instante? Cuando el sol estalle en el horizonte. ¿Otro canto es posible? Sangre, cuéntanos el secreto sagrado. 

¿Por qué hemos sido condenados? ¿Hubo pecado original? ¿Cómo cicatrizarlo?

¿No pagamos suficiente? ¿Qué pretenden las divinidades?

¿Si hacemos hombres de madera, de hierro o de mármol? 

¿Si hacemos hombres robot, sin sangre, durables?

Sangre no contesta, ella sigue fluyendo, imperturbable”

La radio sigue informando sobre ciudades arrasadas, masacres de inocentes, refinerías en llamas. El Mocoro y sus secuaces siguen repartiendo bombas, profiriendo amenazas. Las flores del cerezo siguen entregándose al viento ¿Podrá la espiral del odio comenzar a girar en sentido contrario?

 

(1). Sakura: en japonés, flor del cerezo.

(2). “Cántico de la sangre”: extraído de “Fracaso”, José Muchnik, 2023, Ed. CICCUS.

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