LIGERO DE EQUIPAJE

De libros y lectores

 conversaciones con Gustavo Silvestre-Pepe Mujica-Marea Editora                                                                       

El 13 de mayo de 2025 se enlutó el Continente por el fallecimiento del expresidente uruguayo José Mujica. Sin embargo, no faltaron aquí los trolls de las “fuerzas del cielo” –con minúsculas, para aludir a la negación ontológica de la “privatio boni” de Santo Tomás de Aquino–, que en las redes sociales mileistas, para el caso “antisociales, celebraron y se regocijaron por “un izquierdista menos”. Vanas y “patéticas miserabilidades”. Lo cierto es que no solo los uruguayos, sino todos los Sudamericanos de buena fe, profesamos orgullo del “Pepe” Mujica.  Tanto como el que desde varias generaciones atrás mantenemos vivo por Martí, Sandino, Evita, Albizu Campos, el Padre Camilo Torres, Dom Hélder Cámara, Monseñor Óscar Romero, Ernesto Cardenal, Monseñor Enrique Angelelli, Salvador Allende, Agustín Tosco, el “Che”, junto con algunos otros ilustres de estas tierras.  Caso único en la historia de la Patria Grande el suyo, que reunió la sabiduría de vida y de supervivencia y como hombre público ejercitó la sobriedad en grado de ascetismo. Ciertamente fue un destino excepcional el de quien pudo contar sin odios ni vanidad, tanto el paso por una larga e inhumana prisión cuanto el acceso a las alturas del poder; que lo desempeñó constructivo, progresista y respetuoso de sus administrados del signo que fueran. Y finalmente reservarse para sí el sentir entre nostálgico y feliz de la misión cumplida, dándose a labores virgilianas en su chacra de Rincón del Cerro.

En sus casi noventa años Mujica se dio tiempo para la acción y la meditación. En este último quehacer no se quedó en la introspección. Trasmitió vivencias y experiencias a los que quisieran escucharlo, mostrándose en ocasiones autocrítico sobre algún tramo de su accionar, como cuando como jefe Tupamaro no le esquivó a la actividad guerrillera. Muchos aspectos de su pensar, tan maduro en los altos años, como espontáneo y animado en el juvenilismo arieliano que hubiera celebrado su compatriota José Enrique Rodó, los verbalizó sin preocuparse del qué dirán, con la parsimonia criolla de quien entre mate y mate comenta cosas de fundamento sin pretenderse pensador. Y esos conceptos se recogieron en el libro: “Ligero de equipaje. Conversaciones con Gustavo Sylvestre”. Ese volumen de 240 páginas luce prólogos del Papa Francisco, de Luis Inácio Lula Da Silva, de Rafael Correa, de Alberto Fernández y de la esposa y compañera de lucha Lucía Topolansky. A ello se suma una extensa introducción explicativa del dialogante durante años con Mujica desde los micrófonos de Radio 10: el periodista Gustavo Sylvestre.

No es posible resumir tantas verdades. Ni buscar entrelíneas a confesiones y pareceres claros y sin rodeos. Queda leer los capítulos, inicialmente charlas orales ajenas a pretensiones docentes, pero que de seguro tocarán en lo profundo a los lectores; hasta lograr la identificación con las virtudes humanas y cívicas que se hicieron carne en el presidente José “Pepe” Mujica. Y ello para honra y ejemplo de los hijos de las Américas, dignos de serlo. Y del género humano todo en tiempos de fariseísmo, individualismo salvaje y política devaluada. (Carlos María Romero Sosa)

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