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Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. La “verdadera pesada herencia”

Por Mario Bellocchio
El 19 y 20 de diciembre de 2001 el país se  precipitaba a un abismo del que nos costaría horrores recuperar la dignidad nacional. El gobierno desertor dejaba un rastro de funcionarios cuyo importante aporte al desastre no pareció intimidarlos para su actual regreso. Esa “verdadera pesada herencia” hoy la seguimos padeciendo en el retorno de la Bullrich, Lopérfido, Lombardi, Sturzenegger y siguen las firmas…Ante todo, los hechos.

La Ley de convertibilidad, eficaz en su lanzamiento, no pudo soportar el costo y devino en recesión. Para mantener la equivalencia peso-dolar en vigencia, cada vez más resultaba necesario el aporte de divisas.

De la Rúa, que había decidido sostener la ley, tal como prometió en su campaña electoral, tornó la situación financiera cada vez más crítica, agravada por los parches como El blindaje o El Megacanje, que aumentaban el endeudamiento exterior para sostener el modelo económico vigente.

El termómetro visible era el ministerio de Economía, cambiando de titulares que trataban de revertir la pendiente con resultados poco prometedores. Así, José Luis Machinea (1999 – marzo de 2001), dejaba su lugar a Ricardo López Murphy (marzo – abril de 2001) y éste a Domingo Cavallo, quien ya había sido Ministro de Economía entre 1991 y 1996. Se recuerda al entonces vicepresidente renunciante –6 de octubre de 2000– Chacho Álvarez impulsando la candidatura aseverando “él lo hizo, que él lo arregle”, en clara referencia a la insostenible convertibilidad. Lo que hoy suena inconcebible, en aquel rumbo desmadrado de la economía y con el antecedente de que había sacado a la Argentina de la hiperinflación de 1989-1991, resultaba una apuesta a la que no pocos adherían.

El 19 y 20 de diciembre de 2001 el país se El tiro de gracia a la situación lo produjeron los inversionistas el 29 de noviembre de 2001, que comenzaron a retirar sus depósitos monetarios de los bancos. El sistema bancario colapsó por la fuga de capitales y la decisión del FMI (Fondo Monetario Internacional) de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate.

Después de que el 2 de diciembre Cavallo anunció la aplicación del llamado Corralito1 tratando vanamente de detener la diarrea económica y específicamente bancaria, la bronca se masificó y fue in crescendo hasta desembocar en las nefastas jornadas del 19 y 20 de diciembre.

A mediados de diciembre De la Rúa quedó colgado de un frágil hilo que ni la Iglesia Católica, en un intento de mediación entre la oposición y el Gobierno, pudo enmendar. Huelga general y saqueos.

Así las cosas, el 13 de diciembre la CGT oficial, la CGT disidente y la CTA declararon la séptima huelga general contra la política económica y social del Gobierno. El paro tuvo alto acatamiento, con adhesión de sectores que habitualmente no se sumaban, como el comercio, la clase media y sectores no sindicalizados.

Varios términos como “cacerolazo” o “piqueteros” reconocen su origen en aquellos días nefastos y mostraban, de algún modo, una manera distintiva de protesta elegida por los estratos sociales, siendo las cacerolas las preferidas de la clase media con su dinero retenido y confiscado  por los bancos; y los más carenciados recurriendo al piquete y los neumáticos quemados en medio de las rutas o los lugares públicas reclamando por su desocupación y su hambre. Los saqueos fueron moneda corriente en los supermercados, pero también en los –entonces– locales coreanos de barrio o localidades del interior. La desesperación popular había mostrado su rostro más decadente2.

De la Rúa, desbordado, resuelve decretar el estado de sitio por cadena nacional en la noche del miércoles 19 de diciembre de 2001, suspendiendo las garantías constitucionales3.

Fue como un disparador. A nadie le importó la “falta de garantías” si cuando legalmente existían se había producido esta debacle. El primer “cacerolazo” se puso en marcha en todo el país, enarbolando como epicentro la Plaza de Mayo y su entorno.

“Que se vayan todos” se oía con insistencia frente a la Casa Rosada pidiendo, ante todo, la renuncia del Presidente. Se sucedieron también protestas durante la madrugada del 20 de diciembre, frente a la casa del ministro de Economía Domingo Cavallo. A pesar de la violenta represión las concentraciones se diversificaron de tal modo que resultaba impotente el accionar policial. Estas acciones que se transmitieron en directo durante todo el día por todos los canales de televisión y radio, e incluso por emisoras internacionales, generó que más grupos políticos y manifestantes espontáneos –aun no existía el uso de las redes para convocatorias mediáticas– se acercaran a la Plaza. Con el correr de las horas los incidentes fueron creciendo en intensidad y se produjeron cuatro muertes de manifestantes, que se presume fueron llevadas a cabo por la policía.

A las 3 de la mañana, Cavallo decidió retirarse del ruedo y presentó su renuncia4.

En la madrugada, cuando ya los autoconvocados se habían tomado un respiro, comenzaron a llegar las organizaciones políticas entre las que se encontraban las Madres de Plaza de Mayo y grupos de piqueteros pertenecientes a la agrupación Quebracho.

A eso de las cuatro de la tarde y ante una situación de irreversible rebeldía popular, De la Rúa no tuvo mejor idea que convocar por cadena nacional a la oposición y a los sectores embarcados en la protesta para sostener un diálogo, tardío e inoportuno, agregando a su propuesta la afirmación de que no dejaría el cargo, lo que terminó por enardecer aun más a los manifestantes.

Tres horas más tarde renunció, habida cuenta de que sus esfuerzos por salvar al Gobierno no contaron con el menor eco de la población, ni de las fuerzas políticas.

Se recuerda vivamente la imagen del helicóptero que lo trasportaba partiendo del helipuerto de la Casa Rosada. En esa jornada también murieron muchas personas en ciudades del interior del país, totalizando 39 muertos como consecuencia de la represión de los dos días5, entre ellos nueve menores de 18 años.

ESTA ES LA VERDADERA “PESADA HERENCIA”

El Grupo Sushi, aquel encuentro de jóvenes con ideas renovadoras encolumnados tras el hijo del presidente –Antonito–, terminó siendo el más audaz proveedor de sonoros fracasos socios en culpabilidad de la caída del Gobierno de la Alianza.

Sus más encumbrados –y no tanto– integrantes forman parte de la “verdadera pesada herencia” del Gobierno macrista. Hernán Lombardi es ministro de Medios y Contenidos Públicos; Darío Lopérfido es Director General y Artístico del Teatro Colón y Patricia Bullrich es la actual ministra de Seguridad.

El escandalizador profesional Darío Lopérfido, ágil productor de irritantes hechos y declaraciones cercanas a su ya célebre “los desaparecidos no son 30.000”, sostiene que “Nosotros nunca nos consideramos un grupo político, sino amigos que se dedicaban a lo mismo. Nunca fuimos ni seremos una ‘orga’. Somos especialistas en nuestros temas que colaboramos con Mauricio, Horacio y Mariu porque creemos en ellos”.

Mientras tanto, el 6 de julio de 2016 debió renunciar al cargo de ministro de Cultura de la Ciudad por presiones de los organismos nacionales e internacionales de DDHH.

La “verdadera pesada herencia” acumula otros miembros de ese origen. Algunos, sin chapa ni escritorio en la actual conducción del país, como el ex viceministro del Interior aliancista, Lautaro García Batallán, que se pavonea en una “asesoría” cinco tenedores de Cristian Ritondo en Seguridad bonaerense.

O el subjefe de la SIDE en tiempos de la Alianza, también Sushi member, Darío Richarte, que opera tanto sobre la AFI como en la justicia para su cobijado presidente bostero Daniel Angelici.

Analizando el platillo de la balanza de la “verdadera pesada herencia”, la “Pato” Bullrich tiene su indiscutida cucarda, aunque su historia pública da comienzo con otro seudónimo.

A la “segundo teniente” la bautizaron “La Piba”, un nom de guerre, costumbre habitual de las organizaciones de combate como Montoneros, donde compartía íntimo espacio con Rodolfo Galimberti, uno de sus conductores.

Pero la Piba volvió al ruedo democrático y a partir de 1993 no dejó orientación política por transitar. La diputada por el Justicialismo Patricia Bullrich –la Piba– fue seducida por De la Rúa para ocuparse, en 1999, de la Secretaría de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Luego como ministra de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos de la Nación entre octubre de 2000 y octubre de 2001. Se recuerda particularmente, en ese desempeño, su plan de “transparencia sindical”, que incluía entre otros puntos la obligación de presentar declaraciones juradas por parte de los dirigentes gremiales.6

Posteriormente se desempeñaría en el cargo de Ministra de Seguridad Social desde octubre de 20017 hasta noviembre del mismo año,8 momento en el cual renunció –parece que se la vio venir.

Cuando la “Ley de déficit cero”, no le tembló el pulso para firmar el decreto que establecía la reducción del 13 % a los haberes de los trabajadores estatales y de las jubilaciones, cuyos montos fueran mayores a los $ 500 (pesos argentinos convertibles a dólares estadounidenses al mismo valor).9 Durante su gestión el desempleo se elevó del 15 al 21%.10

En diciembre de 2015 fue designada ministra de Seguridad de la Nación por Mauricio Macri. Días después la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) formuló una denuncia sobre la forma “persecutoria” en que funcionarios de esa dependencia acosan a los empleados, señalando que desde la gestión de la nueva ministra, Patricia Bullrich, han comenzado a perseguir a los trabajadores al punto de que se les solicita la “filiación política, sindical e ideológica a los trabajadores del Ministerio”11. A la ministra no parece desvelarla la preocupación por innovar desde aquel plan de “transparencia sindical” desarrollado durante su anterior ministratura de 2001.

¿Será cierto que desmontaron el helipuerto de la terraza de la Casa de Gobierno? ¡A ver si lo tienen que rearmar!

Al poco más que cincuentón Federico Adolfo Sturzenegger no se le conocen vinculaciones con el sushi, ni siquiera culinarias. Es un economista graduado en la Universidad Nacional de La Plata y doctorado en el Massachusetts Institute of Technology; actualmente se desempeña como presidente del Banco Central de la República Argentina.

En el año 2001 decidió participar en el sector público como secretario de Política Económica en la Argentina del Gobierno de Fernando de la Rúa. Se recuerda vivamente, de aquellos tiempos, su participación en la operación “cavallística” del Megacanje12. En 2013, luego de asumir como diputado, Federico Sturzenegger fue procesado judicialmente por su participación en la operación como interviniente en representación del Estado.13 El 12 de julio de 2015, en medio de convenientes movimientos de piezas en el escaque judicial, fue sobreseído por el Juez Ramos declarando que “no existía mérito para procesarlo”.

El 11 de diciembre de 2015 Federico Sturzenegger asume como presidente del Banco Central14. El 16 del mismo mes el Banco liberó el cepo cambiario vigente por más de cuatro años. En los primeros nueve meses de 2016 el Banco Central habría pagado en intereses por la colocación de bonos conocidos como Lebac un monto superior a los $100.000 millones de pesos.

En diciembre de 2015 solicita al juez a cargo de la causa “dólar futuro”, Claudio Bonadío, autorización para “continuar con el cumplimiento de los contratos de dólar a futuro que se habían pactado” y se encontraban en investigación.15 El magistrado contestó que “no había ninguna medida restrictiva ordenada que impidiera el pago de los contratos”.16 Por esta razón, se presentó una denuncia penal contra Claudio Bonadio y Federico Sturzenegger, para que se investigara la presunta comisión de los delitos de “defraudación por administración infiel en perjuicio de la administración pública”, “abuso de autoridad y violación a los deberes de funcionario público”; “prevaricato por parte del juez” y “tentativa de estafa procesal y de privación ilegal de la libertad”.17 Según la denuncia el Gobierno de Cambiemos llevó a una situación de quebranto al Banco Central al devaluar la moneda y obligar a pagar mayor dinero por las operaciones de venta de dólares a futuro. Bonadio y Sturzenegger quedaron técnicamente imputados en la denuncia en la que también se presentó como querellante la ex presidenta Cristina Fernández18 .

Curiosamente –o no tanto– entre quienes operaron en el mercado de dólar futuro y obtuvieron suculentas ganancias se encuentran el empresario y contratista del gobierno porteño Nicolás Caputo, amigo personal del presidente Macri; la empresa familiar de los Macri, Socma; el jefe de asesores y apoderado del PRO a nivel nacional, José María Torello; y el Secretario de Coordinación Interministerial y ex CEO de Farmacity, Mario Quintana.

Sturzenegger gestor ante Bonadio para que estos beneficiarios sigan cobrando mientras el juez Bonadio prosigue y persigue, en la causa “dólar futuro”, a la ex presidenta.

Otro Sushi y van… Hernán Santiago Lombardi anda por los 56 y prefiere no pensar en su significado para los quinieleros. Ingeniero civil, empresario y político argentino con posgrados en manejo de marketing y en economía. En octubre de 2001, De la Rúa unificó las secretarías de Turismo, Cultura y Deportes en un solo ministerio y Lombardi fue elegido para ocupar ese cargo.

Luego de las elecciones presidenciales de 2015, el presidente electo anunció que Hernán Lombardi estaría a cargo del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, –la Televisión Pública, las emisoras de AM y FM de Radio Nacional y la agencia de noticias Télam, incorporando a su órbita a los canales Encuentro, Paka-Paka y DeporTV, hasta ese momento dependientes del Ministerio de Educación–.

A grandes rasgos podría decirse que Lombardi se muestra como un sibarita no exento de buen gusto que concibe a la cultura como una sucesión de espectáculos, best sellers y élites que reditúen cash, ocupando un lugar totalmente menor los cultores del amateurismo, los artistas del esfuerzo. Se percibe en sus acciones más que en sus “convenientes” declaraciones públicas.

20 de diciembre de 2001. El país se desangró en jornadas pirograbadas en ojos y mentes de cuantos fuimos testigos. Como se puede colegir fácilmente de estas líneas, muchos de quienes hicieron “su aporte” para que esta tragedia sucediera, vuelven al ruedo con la total impudicia que les otorgan las urnas teñidas por la estupidez de los “anti” y la ceguera de más de un dirigente gobernante hasta ese entonces. Lecciones a aprender. La misma piedra sigue en el camino y se ve claramente. No hay excusas para los que tropiecen.

Mientras tanto sobraba material para las escuetas cuatro páginas del “Desde Boedo” número 3.

  1. Corralito: bancarización forzosa de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero en efectivo de los bancos en sumas superiores a 250 pesos o dólares por semana.
  2. Fernández Moores, Lucio. “Para frenar los saqueos, el Gobierno reparte comida”. Clarín. (19 de diciembre de 2001)
  3. Constitución de Argentina. Art. 75: “Corresponde al Congreso… Declarar en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación en caso de conmoción interior, y aprobar o suspender el estado de sitio declarado, durante su receso, por el Poder Ejecutivo”.
  4. Semán, Ernesto. “Tras el estado de sitio y los saqueos, se va Cavallo y ahora negocian con el PJ”. Clarín. (20 de diciembre de 2001).
  5. Muertos por la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001. De las 36 muertes oficiales, 11 sucedieron en la provincia de Buenos Aires: Diego Ávila, Víctor Enríquez, Julio Flores, Roberto Gramajo, Pablo Guías, Cristian Legembre, Damián Ramírez, Mariela Rosales, Ariel Salas, José Vega y Carlos Spinelli. 9 en Santa Fe: Graciela Acosta, Ricardo Álvarez Villalba, Walter Campos, Juan Delgado, Yanina García, Claudio “Pocho” Lepratti, Miguel Pacini, Rubén Pereyra y Sandra Ríos. 7 en la Ciudad de Buenos Aires: Carlos Almirón, Gustavo Ariel Benedetto, Diego Lamagna, Alberto Márquez, Gastón Marcelo Riva, Rubén Aredes y Jorge Cárdenas. 3 en Entre Ríos: Romina Iturain, Rosa Paniagua y José Rodríguez. 2 en Córdoba: Sergio Ferreira y David Moreno. Una en Tucumán, Luis Fernández. Una en Corrientes, Ramón Arapi y una en Río Negro, Elvira Avaca. Rosa Eloísa Paniagua y David Moreno, tenían 13 años. (“Los muertos que dejó el estallido social”. La Nación. 18 de diciembre de 2011).
  6. lanacion.com.ar, Transparencia sindical: una deuda con la democracia. Por Patricia Bullrich
  7. Información Legislativa(MECON-CDI),Decreto 1368/2001
  8. Información Legislativa(MECON-CDI),Decreto 1471/2001
  9. Clarin.com, Fijaron por decreto la poda para sueldos y jubilaciones
  10. http://www.indexmundi.com/
  11. http://www.diarioregistrado.com/politica/136591-denuncian-persecucion-politica-en-varios-ministerios.html
  12. El Megacanje es el nombre por el cual se conoce a una operación financiera que tuvo lugar en Argentina durante el gobierno de Fernando de la Rúa, y con la intervención del ministro de economía Domingo Cavallo. Tuvo lugar en medio de una crisis económica argentina que se extendió entre 1999 y 2002. Fue una operación en la que se aceptaron 46 bonos y se reemitieron 5 nuevos en su reemplazo. De esta manera, se defirieron vencimientos por $16.039 millones a un plazo de cuatro años y se redujeron las necesidades de financiamiento entre el año 2001 y el 2002 por $7.820 millones. La operación resultó ruinosa para la economía del país.
  13. “El top ten de los funcionarios más ricos de Macri”. 9 de junio de 2016 . www.ieco.clarin.com/economía
  14. http://www.ambito.com/noticia.asp?id=820236
  15. http://www.bigbangnews.com/ “Contraataque K: denuncian a Bonadio y a Sturzenegger por el pago del dólar futuro”.
  16. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/
  17. http://www.lanacion.com.ar/ “Dólar futuro: tras la denuncia del FpV el fiscal Di Lello pidió investigar a Bonadio y a Sturzenegger.
  18. Idem 17.

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