El incendio absoluto

De libros y lectores

“La esperanza navega en barco pobre”…

Antologia personal de Guillermo Bianchi

Leemos esta frase en el primer poema de este texto. Esto podría orientar al lector y anticipar algo del contenido general. Se podría decir que este poemario permite compartir lo que duele y lo que nos conmueve.

Está construido con la delicadeza del que sabe el valor de las vivencias, de los acontecimientos que dejan marcas en la subjetividad: el desamor, la dificultad de la esperanza, las heridas de los fracasos, la desorientación de esta sociedad inconsistente y el amor en palabras de otros y otras.

Se destacan las imágenes que nos llevan al sentido que se les quiso dar: “somos los que avanzamos día a día / apretando la vida contra el pecho”. Hermosa síntesis de sujetos que se involucran en los acontecimientos diarios con gran sensibilidad. Hay espacio para los desaparecidos (“el hijo que me falta / quería cambiar el mundo”); se recuerda al niño sirio de tres años encontrado muerto en una playa de Turquía cuando escapaba de la pobreza en una balsa: “este niño no salta entre las olas / no dibuja en la arena dinosaurios de espuma”. También hay espacio para los afectos cercanos: madre, padre, hijo. En el apartado Zona de poetas están Tristán Tzara, Gelman, Boccanera, Dada, Lara, etc., como homenaje a los que dejaron huella.

La construcción poética muestra un trabajo delicado donde las expresiones son síntesis potentes que transmiten lo que se desea: “la simple observación de una canilla / me provoca un intenso sentimiento de ahogo”. Aquí reconocemos la verdadera tarea del poeta: la presencia de un yo poético que habla de sí mismo, de su caminar por situaciones adversas y de la esperanza como un lugar esquivo. Pero también se aprecia el uso adecuado de recursos lingüísticos para transmitir esa experiencia y darle un sentido con el que los lectores nos identificamos.

Liliana Corredera para Desde Boedo.

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