Del presidente de Francia a quienes se niegan a vacunarse

“Las restricciones pesarán sobre otros. Aquellos que por razones incomprensibles, en el país de Louis Pasteur, la Ciencia y la Ilustración, todavía dudan en utilizar la única arma disponible contra la pandemia, la vacuna”. (Emmanuel Macron)

Mario Bellocchio 

En Francia, quienes no se vacunen ya no podrán ir a restaurantes, cafés (a partir de principios de agosto), cines y museos (a partir del 21 de julio) y subirse a aviones o trenes.

En un discurso difundido por televisión señaló el presidente de Francia: “Yo no tengo ninguna intención de sacrificar mi vida –dijo Macrón–, mi tiempo, mi libertad y la adolescencia de mis hijas, así como su derecho a estudiar adecuadamente, por quienes se niegan a vacunarse. Esta vez se queda usted en casa , no nosotros”.

“Desde el 15 de septiembre, una enfermera que se haya negado a vacunarse ya no podrá ir a trabajar y recibir un salario por ello. No podemos hacer que quienes tienen el sentido cívico de vacunarse carguen con la peso de los inconvenientes”, señaló el presidente.

“Las restricciones pesarán sobre otros, aquellos que por razones incomprensibles, en el país de Louis Pasteur, la Ciencia y la Ilustración, todavía dudan en utilizar la única arma disponible contra la pandemia, la vacuna”.

Ni bien finalizó el discurso televisado del presidente se desató un ola de inscripciones para vacunarse.

A poco de conocerse la nueva restricción que aplicará desde agosto el Gobierno francés, casi un millón de personas sacaron turno para vacunarse. En efecto, a partir de agosto, cualquier persona que quiera salir a comer o beber, tomar un tren de larga distancia o hacer compras en un centro comercial tendrá que mostrar una prueba de vacunación o un resultado negativo de Covid-19.

 

“Registramos 20.000 citas por minuto, un récord absoluto desde el inicio de la campaña”, informaron las autoridades sobre las requisitorias de turnos para aplicarse la vacuna.

Casi 1,7 millones de franceses sacaron turno para vacunarse contra el coronavirus en las últimas 48 horas luego de que el presidente Emmanuel Macron anunciara que se exigirá un certificado de inmunización o una prueba negativa para acceder a bares, restaurantes o cines, o viajar en trenes y aviones.

Unas 792.339 dosis se habían administrado este martes 13 de julio en Francia, una cifra récord en un día para la campaña local de inmunización contra el virus.

El primer ministro, Jean Castex twiteó en su cuenta personal:

“Son 792.339 los que recibieron una inyección hoy: récord superado. Este balance debe aún ampliarse y continuar en las próximas semanas. ¡Vacúnense!”.

El responsable del sitio web Niox-Chateau, dijo hoy a la cadena de noticias BFM que el tráfico alcanzó un máximo histórico tras el discurso televisado de Macron del lunes 12 por la noche.

 

Las restricciones

Macron anunció que, a partir de agosto, cualquier persona que quiera salir a comer o beber, tomar un tren de larga distancia o hacer compras en un centro comercial, tendrá que mostrar una prueba de vacunación o un resultado negativo de la prueba de Covid-19.

Este comprobante también será necesario para asistir a un festival, al teatro o al cine desde la próxima semana.

El jefe de Estado también anunció la vacunación obligatoria para el personal de salud, los trabajadores de residencias de ancianos y otras personas que trabajen con individuos vulnerables a partir de septiembre.

Quienes incumplan la norma “no podrán trabajar y no podrán percibir sus remuneraciones”, dijo hoy el ministro de Salud, Olivier Véran, a BFM.

Macron explicó que el objetivo del Gobierno es reconocer el “civismo” de los vacunados, e “imponer restricciones a los que resolvieron no vacunarse, y no a todos”.

El número de contagios ha aumentado considerablemente en Francia debido a la variante Delta, que es más infecciosa. Se especula que la reacción del presidente se debe en gran medida a esa circunstancia.

 

Las reacciones

Y como para que no se piense que sólo en casa es más difícil luchar contra la inexplicable voluntad de “los antivacuna” que contra la pandemia misma, ni bien el presidente anunció las medidas aparecieron fuertes críticas en las redes sociales.

La palabra clave “dictadura” era tendencia en Twitter, en medio de acusaciones de que el Gobierno ha impuesto la obligatoriedad de las vacunas de forma velada. Pelotudos y hormigas hay en todas partes (Maradona dixit).

Algunos se oponían alegando que con estas medidas se infringe la libertad personal de elegir si se vacunan o no, mientras que los antivacunas formulaban teorías conspirativas sobre los vínculos entre el Gobierno y las empresas farmacéuticas.

Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, criticó al Gobierno por hacer obligatoria la vacunación para el personal de salud.

“Los consideramos nuestros héroes del cotidiano, siempre ahí a pesar de sus bajos salarios y sus difíciles condiciones de trabajo. Ahora se les hace sentir culpables y se les amenaza con no pagarles, con una brutalidad indecente”, –afirmó Marine.

La agencia de noticias francesa AFP informó que Jocelyn Bouyssy, director del grupo de cines CGR, dijo que estaba “muy enojado” por los anuncios, que las medidas “serán difíciles de aplicar y podrían impedir el acceso a las salas a muchos franceses. Nos mandan al matadero”, sostuvo enfáticamente descartando cualquier sugerencia a aplicar en pandemia que pusiera a salvo de las contingencias comerciales a su grupo de afectados.

En el rubro gastronómico tampoco retacearon críticas a las nuevas medidas.

“No hay obligación de vacunarse, hay un incentivo máximo”, añadió el portavoz oficial Gabriel Attal, quien se mostró “satisfecho de ver que el mensaje del presidente ha sido escuchado”. Francia era uno de los países más escépticos del mundo sobre las vacunas. A finales de 2020, sólo 40% de los franceses estaba dispuesto a recibir la inyección.

Lo cierto es que luego del discurso presidencial anunciando las nuevas exigencias de circulación la catarata de solicitudes de vacunación fue visualizada como una nueva conducta de los franceses, más pragmática, para su comportamiento de convivencia durante la pandemia.

En fútbol suele llamarse “arrugue de barrera” y familiarmente “recular en chancletas”.

 

Fuente de información:

Agencia Télam (Buenos Aires)

 

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