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Arena que la vida se llevó…

El Movistar Arena, el megaestadio que se está devorando parte de Villa Crespo. Mario Bellocchio

Ya cuando hace poco más de tres años con todo el bateparche de La Nación y la bronca de los desoídos vecinos se inauguró el –hasta entonces– “Buenos Aires Arena” con un recital gratuito de Tini Stoessel, se pudo comprobar in situ que los peores pronósticos de los afectados barriales se habían quedado cortos.

En efecto, aquellos que parecían agoreros pasaron a ser visionarios. Aquellos que sostenían que la tendencia mundial de radicación de éstos monstruos del espectáculo los empuja a la periferia de las grandes ciudades no estaban equivocados o hablaban sin comprender a los “emprendedores”, señores de ojo utilitario capaces de todo en pos de sus ambiciosos proyectos. Así lograron, vaya a saberse cómo, el aval de la Legislatura y el Ejecutivo porteño para seguir adelante con el Movistar Arena, el mega estadio cubierto más grande de la Ciudad de Buenos Aires, con una capacidad para 16 mil personas –el doble del Luna Park– en una zona densa y abigarradamente poblada como Villa Crespo, en tierras públicas cedidas al club Atlanta, que a su vez cedió la construcción y explotación al diario La Nación y la empresa internacional AEG Worldwide, quienes “consiguieron” que la Justicia aprobara sus estudios sobre  impacto ambiental, con mucho de impacto y poco de ambiental, que transformó un barrio tradicionalmente bajo y de calles angostas en una insoportable cueva de altos decibeles con temblores medibles en la escala de Richter, aglomeraciones y orines desparramados generosamente, intimidades vecinales salvajemente violadas con estacionamientos vehiculares a como dé lugar.

Aquellos tumultos “bohemios” producto de los partidos en el vecino estadio de Atlanta aparecen como un palidísimo antecedente zonal, incomparables en el paso del tiempo con estos modernos aquelarres tanto en frecuencia como en alteración zonal y auditiva.

En ese sentido  los Vecinos Autoconvocados, que se vienen movilizando contra el estadio desde 2018, señalan la flagrante  contradicción “entre el uso de máxima que la empresa presentó en el estudio de impacto ambiental y la realidad de los shows programados. En ese estudio la empresa aseguraba que serían 8 shows de 15.000 espectadores, y 18 de 13.000 espectadores por año”. Pero en el “plano de la venta de entradas que figura en su página, están en ese rango –entre 13 y 15 mil espectadores– 20 espectáculos previstos para noviembre y diciembre de 2022, o sea diez por mes. Si se hace una proyección, eso da un promedio anual de máxima concurrencia de 120 shows al año. En ningún caso aparecen actividades de 3000/ 5000 espectadores”. Las cifras representan un “aumento del 400 por ciento en relación a lo previsto en el Estudio de Impacto ambiental aprobado por el juez para habilitarlo”.

Además, el problema planteado por los vecinos está relacionado con el tamaño del nuevo proyecto. La superficie total pasó de 11.000 m² –en el proyecto original aprobado en 2015– a 28.000 m² y la capacidad del estadio, de 8.000 a 16.000 espectadores. Téngase en cuenta que un estadio de estas características como el Luna Park tiene un aforo de 8400 localidades.

El predio –lindero al estadio de Atlanta, León Kolbowski–, se ubica en la calle Humboldt 450, en el barrio de Villa Crespo, que junto a Chacarita, La Paternal, Villa Ortúzar, Agronomía y Parque Chas integran la Comuna 15.

En su faz constructiva el megaestadio atravesó por diferentes etapas legales. En marzo de 2019, tras la presentación de un recurso de amparo de la Fundación Ciudad por violar los pasos que establece la ley 123 para el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, el juez Aurelio Ammirato suspendió la explotación económica del emprendimiento, y ordenó un nuevo estudio que aprobó luego la Agencia de Protección Ambiental (APRA). Finalmente, la justicia declaró abstracta la cautelar, pero el proceso judicial continúa abierto.

El Arena se convirtió en el actual monstruo en 2017, cuando se aprobó la modificación del proyecto original que autorizaba la construcción de un polideportivo, prontamente travestido por la Legislatura porteña en aval a un “microestadio” privado que, para colmo, heredó malamente del proyecto primitivo la  facilidad de no pagar ABL durante 40 años, una verdadera burla al resto de los habitantes porteños que mensualmente deben oblar esta carga impositiva con sus desorbitados aumentos mensuales, como señalan en sus protestas los vecinos.

“Los vecinos autoconvocados de Villa Crespo contra el megaestadio Movistar Arena no vamos a bajar los brazos hasta que este monstruo creado por el Diario la Nación y la multinacional AEG, en acuerdo con los directivos del Club Atlanta y la complicidad del Gobierno de la Ciudad, deje de arruinarle la vida a miles de personas.

Seguiremos accionando ante las autoridades para lograr nuestro objetivo: una mesa de trabajo con el Gobierno de la ciudad para que cesen todos los disturbios y problemas que padecemos, tope de recitales semanales, que las y los legisladores voten una ley para que se cambie el uso del megaestadio para eventos deportivos, como lo hemos hecho hace tres años en un proyecto de ley que nunca fue tratado en la Legislatura.

A la vez que reiteramos nuestra exigencia de que se le retire la exención de pago del impuesto de ABL al estadio.

Mantendremos informada a la comunidad y a los medios de comunicación acerca de las acciones que desarrollaremos. Y, por último, invitamos a que más vecinos y vecinas damnificadas se sumen a este reclamo”. 

 

Fb: No al Megaestadio Arena en Villa Crespo | Instagram: @noalmovistararena | Twitter: @noalmovistarena | Mail: noalmovistararena@gmail.com

 

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