Una maestra

Los interrogantes de una maestra de Boedo ante la muerte de su colega de Moreno

El inconsciente colectivo
¿Por qué naturalizamos situaciones de riesgo en las escuelas?
¿Por qué no se cortó el suministro de gas en la 49 de Moreno cuando Sandra, la directora, pidió intervención por el intenso olor a gas expresando que iban a volar todos si no se arreglaba?
¿Por qué si no hay agua o luz esperamos en la escuela (muchas veces con los chicos adentro) las respuestas de las supervisiones para decidir qué hacer?
Se caen techos y paredes, nos sacudimos los cascotes y seguimos.

Somos actores en tensión entre un apostolado (no deseado) que nos exige soportar estoicamente lo que venga y la denuncia burocrática y repetida que no se sabe a quién le importa.

Así y todo no paramos de luchar, nos posicionamos poniendo el cuerpo y la energía, la potencia del trabajador que cree en lo que hace.
La acción no nos permite dimensionar la complejidad de la trama que confeccionamos.
Hace bastante tiempo que en Educación se viene restando, menos plata para todo: para salarios, infraestructura, comida, material didáctico. Sigo y sumo. Chau panera, las vainillas se redujeron, las raciones más pequeñas justo cuando a las familias les cuesta poner un plato de comida a la mesa, escuelas sin calefacción que se llueven y mojan todo lo que atesoramos: libros, carteles, juegos.
Cansa, tanta adversidad cansa, tanta injusticia es difícil de esquivar. Pero cuando la exigencia es la vida misma de las personas, ya es demasiado.

Que nos exijan la vida quienes se manejan con mezquindades es nuestro techo.

Damos nuestro esfuerzo, nuestro saber, la laboriosidad, la creatividad, el trabajo fuera de horario. Pero la vida, no.
Vivos enseñamos, amamos a los niños, transitamos los patios, extendemos nuestras manos, salimos de la escuela y acompañamos a quienes nos necesitan.

Vivos nos pensamos porque aunque no lo crean ni les guste somos imprescindibles.

“…vamos a volar todos…” dijo Sandra y terminó sembrada en el jardín de una casa vecina a la escuela.

Profesora Nancy Liliana López (Maestra de la Escuela Almafuerte – Maza 1935)

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