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Libertadores

San Lorenzo, aunque disputó un partido, en general, equilibrado, debió dirimir la clasificación en los penales. Navarro se transformó en héroe al atajar el sexto penal y cerrar la serie 5 a 4 en favor del Ciclón.

Todos los equipos argentinos (Lanús, River y anoche San Lorenzo) padecieron la inactividad  ante clubes que están en plena temporada. San Lorenzo, aunque disputó un partido, en general, equilibrado, recibió un gol de pelota parada y debió dirimir la clasificación en los penales, sufriendo como corresponde a la tradición azulgrana. Navarro se transformó en héroe al atajar el sexto penal y cerrar la serie 5 a 4 en favor del Ciclón.

Para San Lorenzo no había chances de dar un paso en falso: el primer partido oficial tras la pretemporada era una final. Un choque definitorio para saber cómo quedaba parado a futuro. Y si bien el choque de ida ante Emelec lo había dejado bien parado gracias al 1-0 conseguido en Guayaquil, el equipo de Diego Aguirre debía ratificar su poderío en el Bajo Flores.

No fue fácil. Y quedó en evidencia desde el arranque. Porque Emelec, sabiendo que estaba obligado a salir a buscar un gol, planteó un partido de igual a igual y al Ciclón le costaba hacer pie.

Los ecuatorianos se animaban a jugar, pero en el primer tiempo le faltaba punch en los metros finales. Entonces San Lorenzo estaba incómodo pero no sufría. No tenía la pelota pero parecía tener controlado a un rival inofensivo.

Hasta que en el arranque del segundo tiempo las insinuaciones de Emelec se tradujeron en una pelota parada letal. Centro desde la derecha y cabezazo firme de Osbaldo Lastra para superar a Nicolás Navarro. Comenzaba otro partido.

Belluschi tuvo su chance pero se nubló a la hora de definir en una clara muestra de lo que era el Ciclón. Y encima casi lo noquea Emelec con una jugada sensacional de Fernando Gaibor, que gambeteó en la puerta del área, sacó el latigazo y la pelota se fue besando el poste derecho.

El guiño para el equipo argentino llegó a los 17 minutos con la expulsión de Oscar Bagüí. Pero así y todo San Lorenzo seguía con las piernas atadas. Extrañaba más que nunca a un jugador como Ortigoza que se hiciera dueño de la pelota en los momentos calientes.

Aguirre movió el banco, acumuló delanteros (entraron Gudiño, Barrios y Reniero) pero le seguía faltando conducción. Y la definición se estiró a los penales.

Allí se lució Navarro, que atajó dos remates y le dio a San Lorenzo el pasaje a cuartos de final donde lo espera Lanús, que eliminó a The Strongest.

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