Notas desde Boedo...Primera plana

La primera cancha cuerva

LA PRIMERA CANCHA CUERVA

Hace un siglo
El 6 de mayo de 1916, San Lorenzo inauguraba su primera cancha en avenida La Plata, gramilla arduamente sembrada y cosechada que, con los años y las reformas e incorporaciones, pasaría a transformarse en el legendario Gasómetro.
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Inauguración de la tribuna techada que perduró en el Gasómetro hasta 1936

Por entonces ese día sólo era la jornada añorada, el sueño de Massa y los Forzosos, la utopía que sólo la incondicionalidad y el desinterés del amor pueden concebir.

A pesar de que en aquel tiempo todavía era alquilado, los esfuerzos sobre terreno propio habían, por fin, superado a la fundación, las luchas futboleras en la Liga de Don Bosco, la separación y el cese de actividades de fines de 1911, “hasta cuando seamos más grandes” –en cuanto a la edad– como dijera Federico Monti mientras guardaba el magro capital del club, cumpliendo con su deber de tesorero…

Pero el desparramo armado a raíz de la disolución –temporaria como después se supo– del San Lorenzo de Almagro de 1908, tuvo su primer rejunte en un vestuario donde se reunieron en el entretiempo de un Independiente-Velez, en octubre de 1913, algunos de los “forzosos” pibes trasladados por necesidad futbolera a esas instituciones.

Eran unos cuantos, tantos que Scaramusso, el primer presidente azulgrana –¡a los 15 años de edad!–, los invitó a dar unos hurras por el club de sus amores de origen, y lo acompañaron con gusto.

Ahí nomás, al mes siguiente, el pibe Gorena le propone a uno de los hermanos Coll, José, visitar a Federico Monti para retomar la senda inspirada por Massa. Convocan a una asamblea en la casa de José Coll y con la presencia de Scaramusso, Monti, Gorena y otros 47 viejos pioneros, retoman la actividad de San Lorenzo de ahí en más…, y para siempre.

Esa primera comisión directiva del “retorno” quedó integrada por José Gorena en la presidencia y Antonio Scaramusso como vice, un breve interregno para el regreso de Scaramusso a la presidencia, cargo que preservaría hasta 1920.

Pero en aquella asamblea también se resolvió un tema muy importante: la afiliación a la Asociación Argentina de Foot-ball que costaba la importante suma de 120 pesos. Cuando todos comenzaban a preguntarse de dónde sacarían ese dinero, Federico Monti desembolsó los 127 pesos que guardaba celosamente desde 1911, cuando el club había quedado en suspenso.

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Un partido oficial en el pequeño estadio c. 1920 cuando ya contaba con comodidades de tribunas ¡¡ Y de poste !!

La afiliación correspondía a la denominada Segunda división. En la disputa, por única vez dada la cantidad de participantes y el buen criterio de dar igualdad de oportunidades, se decidió que se enfrentaran el ganador del torneo de Intermedia con el ganador del torneo de Segunda, para determinar el ascenso a 1ª división. Pero ¿dónde jugar? Alguien sugirió una cancha en Martínez y…, ¡arréglense con el traslado! Para disfrutar esa “localía” mediaba una hora de viaje en tranvía Lacroze hasta Olivos y de ahí, “a pata” 18 cuadras hasta el campo de juego. Relata Adolfo Res en su “Biblia Santa”(1) que los muchachos se daban ánimo para llegar “afilados” al encuentro entonando una marchita, remoto antecedente del ingenio de nuestra hinchada para los cánticos de tribuna:

“Adelante San Lorenzo, / jugadores poderosos / que luchamos sin reposo / con decisión muy leal. / No temáis a los rivales /porque con marcada calma / les ganaremos la palma / con nobleza sin igual”.

En un reñido torneo llegaron a disputar la final de la sección “B” con Unión Excursionistas en dos encuentros, el primero de los cuales finalizó 1 a 1. Siete días más tarde se realizó un nuevo cotejo desempate que culminó con una goleada azulgrana por 5 a 0, obteniendo la posibilidad de jugar la final ante el ganador de la sección “A”, Buenos Aires, a quien derrotaron 1 a 0 en la cancha de Sportivo Barracas el 20 de diciembre, con gol del “Petiso” Gianella.

El 27 de diciembre enfrentaron en cancha de Banfield a Germinal por la final del Campeonato de Segunda ganando San Lorenzo por 5 a 2 y obteniendo el pasaporte para disputar el ascenso a 1ª división ante el campeón de Intermedia, el poderoso Honor y Patria.

El match decisivo se llevó a cabo el 1º de enero de 1915 en el estadio de Ferrocarril Oeste. Ganó San Lorenzo 3 a 0 y logró el ansiado ascenso a 1ª división.

En un breve lapso desde su retorno como entidad futbolera habían logrado posicionarse en la cima y la alegría desbordaba la pequeña casa de Muñiz 725 donde Federico Monti reunió a toda la barra para celebrar como nunca antes.

Se cumplía el gran sueño del Padre Massa y Los Forzosos: San Lorenzo de Almagro en 1ª división.

Terminada la fiesta, los laureles sólo servían para el estofado. Todos tomaron conciencia de que en el próximo paso del club –ahora en primera división–, aparte de los fervores futbolísticos, no se podía dejar afuera “tener cancha propia” donde disputar los encuentros.

Se logró un acuerdo para alquilar la cancha de Olimpia situada en Liniers. Y cuando luego de mucho esfuerzo se terminó con todos los trabajos de adaptación, la Asociación no aprobó el uso de la cancha por “carencia de medios adecuados para el público” y, a una semana de empezar el torneo se terminó alquilando la cancha de F. C. Oeste por el término de un año en mil doscientos pesos pagados en cuatro cuotas de trescientos pesos cada una. El Padre Massa, permanente presencia de aliento, fue quien donó la mayor parte.

Durante ese año en Ferro, Scaramusso no desperdició una sola oportunidad para difundir su arenga: “Tenemos que tener nuestra propia cancha cercana a Almagro”. Sostenía, con razón, que la proximidad a los orígenes era algo que no se podía olvidar a riesgo de perder socios e hinchas.

Así comenzó la búsqueda de terrenos adecuados en las proximidades del Boedo actual. Pasaron por la mesa de ofertas uno ubicado en José María Moreno y Alberdi, que no se pudo concretar. Otro, igualmente rechazado, ubicado en Mármol entre México y Venezuela.

Hasta que el cura Lorenzo, enterado de la búsqueda, le ofreció a Scaramusso unos terrenos situados en Avenida La Plata al 1700, de propiedad del Colegio María Auxiliadora y de los hermanos Oneto. La ubicación los sedujo de inmediato y se firmó el contrato de alquiler.

El acta original ante escribano que conserva nuestra amiga Noemí Oneto, descendiente de los primitivos propietarios, incluye la firma ológrafa de Antonio Scaramusso y dice en sus párrafos más salientes:

“Los señores Oneto Hermanos arriendan al señor Antonio Scaramusso una fracción de tierra, situada al contrafrente de la manzana que posee la señorita María Constancia Oneto, en la Avenida La Plata entre Salcedo y Las Casas de esta Capital, destinado para una cancha de foot-ball, dicha fracción mide de Norte a Sud noventa y tres metros y medio y de Este a Oeste catorce metros, lindando al Norte con Juan Pedro Oneto, al Sud con la sucesión Alois, al Este con los señores Oneto Hnos. y al Oeste con María Constancia Oneto.

La duración del presente contrato será de cuatro años a partir del Primero de Enero del corriente año.

El señor Antonio Scaramusso abonará a los señores Oneto Hermanos, del primero al cinco de cada mes la suma de Quince pesos moneda nacional legal, en concepto de alquileres.

…………………………………..

Los señores Oneto Hermanos, se reservan el derecho de rescindir el presente contrato en el caso de venta de su terreno, sin estar obligados a indemnización alguna por la falta de cumplimiento del contrato, dando en cambio un plazo no menor de seis meses en caso de venta de dicho terreno.

El locatario se compromete a construir y mantener por su exclusiva cuenta durante todo el tiempo de este contrato, en los costados Norte y Este un cerco de chapa de fierro galvanizado o de tejido de alambre no menor de un metro y medio, poniendo en las partes de los arcos una altura de seis a siete metros, a fin de evitarnos los perjuicios a nuestra quinta y plantas frutales, que podría causar la concurrencia del público a dicha plaza de juego.

El locatario se compromete a cercar dicha fracción antes de hacer cualquier movimiento.

Estando ambas partes conformes en todo lo detallado, se firman dos de un mismo tenor y un solo efecto en Buenos Aires, a los…… días de Enero de 1915.

Nota.- Se hace constar que la medida de Este a Oeste es de Quince metros con veintiún centímetros en vez de catorce metros.

Firman al pie: Antonio Scaramusso y, precedido por el siguiente texto manuscrito: “‘Por mí y a ruego de mi hermano Juan F. Oneto por no saber firmar’, Juan Pedro Oneto.”

El terreno era todo lo desparejo que pueda imaginarse de una chacra inconclusa que había sido noria de un horno de ladrillos y requería desmonte de un extremo y relleno en el otro.

La obra que quedaba por delante requería fervor, trabajo y…, dinero. Y a la caza de ese último bien salió Scaramusso, ya que empuje y músculo sobraban. La escueta lista de los aportantes logró el cometido:

Antonio Mulet (de fundamental aporte financiero); José Troglio y Ramón Mon, con 500 pesos cada uno; José Fragoso y el Padre Massa, 300 pesos; más los 400 que juntó el propio presidente, completaron lo  que se había calculado para hacer la obra.

De ahí en más, nadie le sacó el cuerpo a la pala y las carretillas. Hasta el propio Federico Monti dedicó su tiempo a las construcciones de madera de la cancha. Pero hubo mucho que hacer y agotado el magro capital aparecieron nuevos préstamos y donaciones de Antonio Mulet, del padre Massa, de Francisco Pini –“Vayan a mi corralón y retiren lo que les haga falta”– y las imprescindibles –escuetas pero llenas de amor–, donaciones vecinales: maderas, cañerías, chapas…

La inauguración de aquella pequeña canchita,  cuya tribuna de avenida La Plata apenas tenía cinco modestos escalones, se produjo hace cien años, un sábado 6 de mayo de 1916, con una multitud que colmó sus instalaciones. Cuando la banda del Asilo de Huérfanos comenzó la fiesta con el Himno Nacional, no alcanzaron los pañuelos para albergar tanta emoción y regocijo.

Al día siguiente, domingo 8, San Lorenzo disputó su primer partido en “su” estadio, el primer encuentro oficial en el que “el local” venció a Estudiantes de la Plata por 2 a 1 con goles de Moggio y Fernández, por la quinta fecha del campeonato.

Así San Lorenzo de Almagro logró levantar su propia cancha, la primera, en el terreno en que, 13 años más tarde, Pedro Bidegain asombraría con el Gasómetro.

 

(1) “El glorioso San Lorenzo”- Adolfo Res – Buenos Aires, 2008. Fuentes de datos: la citada publicación y ediciones de época de la revista “El Ciclón”. Ilustraciones: dos vistas del pequeño estadio, en la inauguración de la tribuna techada y un partido c. 1920. El pie del acta de arrendamiento donde se destaca la firma de Antonio Scaramusso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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