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La Cultura Independiente porteña afronta su desaparición

Ante la grave situación que atraviesan, hoy lunes 14 de diciembre de 2020, un numeroso y calificado grupo de organizaciones de la Cultura Independiente porteña se reunió en el espacio Planta Investigación & Creación Transversal, en la calle Inclán 2661, y produjo la siguiente declaración
  • APDEA – Asociación de Profesionales de la Dirección Escénica Argentina.
  • ARTEI – Asociación de Salas de Teatro Independiente.
  • ATTIA – Agrupación de Técniques de Teatro Independiente de Argentina.
  • BARDO Contracultural.
  • ESCENA – Espacios Escénicos Autónomos.
  • FAAO – Frente de Artistas Ambulantes Organizados.
  • FIERAS – Trabajadorxs Feministas de Espacios Culturales. Mujeres, Lesbianas, Travestis,
  • Trans y No Binaries.
  • FRENTE DE DANZA CABA.
  • GETI – Grupos Estables de Teatro Independiente.
  • MECA – Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos
  • PIT – Profesorxs Independientes de Teatro.
  • UNIMA – Unión Internacional de la Marioneta.
  • UTIA – Unión de Teatristas Independientes de Argentina
  • #ACTORES AUTOCONVOCADOS

Estas agrupaciones presentes compartimos gran parte de la actividad cultural de la Ciudad y estamos atravesadas por problemáticas similares y también particulares; pero hoy estamos marcadas por una misma agonía, que es el peligro cierto de desaparición en la que se encuentran las profesiones que representamos, al menos como las conocemos hasta ahora.

La Cultura Independiente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en riesgo inminente, existe desde antes incluso que muchas de las instituciones que hoy la acorralan y condicionan. Hablamos concretamente de los Poderes Legislativo y Ejecutivo de la Ciudad. De sus ministerios, secretarías e institutos.

La Ciudad de Buenos Aires desarrolló sus expresiones artísticas en forma independiente, y recién después se conformaron, con sus nutrientes, los organismos de cultura oficial. Su acervo cultural, reconocido internacionalmente y fuente de una parte significativa de su P.B.I., atrae a una enorme cantidad de turistas, pero también es punta de lanza de las principales corrientes e intercambios culturales globales.

La Cultura Independiente de la Ciudad no está subordinada formal, estética ni temáticamente a las políticas culturales oficiales. Es ése su valor. Pero sí necesita –como todas las actividades que se dan en sociedad– el estímulo y el apoyo estatal.

Parte de la reunión de hoy

El derecho a la cultura se encuentra entre los derechos humanos, y como todo derecho, es universal, indivisible e interdependiente. Su promoción y respeto a través de políticas de Estado son esenciales para la dignidad hu-mana. En tal sentido la normativa vigente en la Ciudad contempla estos principios. La Ley 2176 tiene por objeto promover los derechos culturales previstos en el artículo 32 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires; la Ley 2064 declara a la actividad teatral independiente patrimonio cultural, y las leyes 340, 156, 2035, 3022 y 5735 protegen a las actividades de la danza, el teatro, bibliotecas populares, música y tango respectivamente.

La protección y fomento de las artes, como aspecto integral de la soberanía cultural del pueblo, es un deber del Estado, en todas sus órbitas. Dispone para ello, en el caso de la Ciudad, de un Ministerio y destina un presupuesto, dentro del cual está contemplado el apoyo a la Cultura Independiente.

Este presupuesto se compone de partidas específicas de las cuales la denominada “Programa 11 de fomento a la actividad cultural”, contiene casi la totalidad de los fondos destinados a la producción y desarrollo de las distintas expresiones artísticas que componen el arco cultural independiente, y que se agrupan en el programa conocido como “Impulso Cultural”.

De esta partida presupuestaria, que representa tan sólo un 1,9% de la totalidad del presupuesto del Ministerio de Cultura, surge el financiamiento –bajo la forma de becas, concursos, subsidios y otras ayudas– de la totalidad de los proyectos culturales independientes, en todas sus ramas: teatro, música, circo, danza, milongas, títeres, etc., y que representa en conjunto más del 80% de la oferta cultural de la Ciudad. Estos primeros datos permiten apreciar claramente, que la cultura independiente, que necesita indispensablemente subvención estatal, se financia también con ingresos genuinos y propios de cada actividad, derivados principalmente de la venta de entradas, de talleres o bien de contrataciones en festivales, programaciones y eventos varios,

privados u oficiales. Si bien mayormente el subsidio estatal se utiliza en la producción de espectáculos; pago de alquileres, servicios e impuestos en el caso de los espacios; les artistas, técniques y empleades, subsisten gracias a esos ingresos generados por la venta de entradas. Incluso la gran mayoría de las veces, la parte de los subsidios destinados a les artistas, terminan siendo volcados a la producción de los espectáculos, que de otra forma no podrían ser materializados.

A partir de marzo del presente año 2020, estas situaciones presupuestarias y laborales, crónicas, y de larga data, explotaron en toda su magnitud, redimensionando la realidad y dejando ver claramente el daño ocasionado por la crisis sanitaria producida por la pandemia del virus COVID-19, pero también del daño acumulado.

Esta situación dejó también al descubierto que no existe en la Ciudad (ni en Nación, ni en las provincias) líneas de subsidio para les trabajadores técniques, agentes necesarios e irremplazables en este entramado, así co-mo tampoco se encuentran ayudas específicas a les docentes independientes de las artes y oficios culturales, pilares de la formación sensible de la Ciudad, quienes deben competir en igualdad de condiciones con proyectos artísticos en concursos que poco tienen que ver con el espíritu de la enseñanza y el aprendizaje.

Desde marzo hasta ahora, la Cultura Independiente no volvió.

El Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, y el Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio después, imposibilitan cualquier tipo de funcionamiento económicamente efectivo, tanto para los espacios y salas, como para elencos, compañías, artistas en general, técniques y docentes.

Durante todos estos meses hemos tratado de sobrevivir recurriendo a diversas estrategias virtuales, las que han demostrado que no sólo no suplantan la expresión ar-tística original (por el contrario la disminuyen), sino que no son económicamente viables. En absoluto. Sólo un pequeñísimo porcentaje de traspasos de la presencialidad a la virtualidad han podido considerarse medianamente exitosos, e incluso la gran mayoría –si no todos– lo han sido sólo en lo artístico, mientras fueron a pérdida en lo económico.

Los protocolos vigentes para la actividad escénica dentro de los espacios, conlleva un aforo tan reducido, que es inviable la apertura de la casi totalidad de los espacios culturales independientes de CABA.

Debe entenderse, hoy más que nunca, que resulta fundamental para nuestra subsistencia la comprensión y asistencia por parte del Estado. En tal sentido hemos

recibido ayudas extraordinarias del Gobierno Nacional como el Plan Podestá, Desarrollar, Sostener I y II, Fortalecer y Reactivar. También líneas ordinarias que se

propician desde el Instituto Nacional del Teatro desde hace tiempo.

En cuanto a la asistencia que ha realizado el Gobierno de la Ciudad, sólo ha incrementado de manera insuficiente las líneas de subsidio ordinarias y concursables para el fomento de la actividad cultural, a partir del Programa 11. No ha realizado ninguna otra acción específica en sintonía con las nuevas necesidades derivadas de la emergencia, para el sostenimiento de la actividad y la subsistencia de sus trabajadoras y trabajadores y ha sido deficiente en la resolución burocrática, siendo que a día de hoy, a quince días de terminar el año, a nueves meses del comienzo de la emergencia sanitaria, se encuentran todavía tramitaciones paradas, con compañeros y compañeras que no han recibido los subsidios otorgados. Cabe destacar que la gran mayoría de esos fondos que la Ciudad otorgó, fueron a la producción de proyectos artísticos, que no pudieron llevarse a cabo ya que debieron ser reconvertidos en fondos de subsistencia.

Un panorama desolador con vistas a un próximo año, que se perfila aún peor. El presupuesto recientemente aprobado por la Legislatura de la Ciudad nos preocupa en extremo, ya que contempla 16,7 puntos por debajo de la inflación estimada para el año próximo 2021, para todo el Ministerio de Cultura. Y al Programa 11, específicamente, estaría destinando un 47% menos de lo ejecutado en el presente año. Si está a la vista que no ha alcanzado lo otorgado por Nación; tampoco lo previsto por Ciudad para contemplar y contener la emergencia cultural suscitada, que nos encontramos con compañeros y compañeras sin trabajo; con espacios cerrados y por cerrar definitivamente; y con un año entrante en similares condiciones al presente, nos preguntamos: ¿cómo podremos transitar un 2021 con el 47% menos en la partida del presupuesto porteño? Aún con el aumento aprobado el 10 de diciembre último, el presupuesto 2021, sigue estando un 16,7% por debajo de la inflación estimada. La respuesta nos asusta.

Un ecosistema cultural en el cual la única oferta cultural productiva terminará siendo la oficial, no es un ecosistema, es una trampa.

Buenos Aires tiene un fenómeno de estudio a nivel mundial: su cultura independiente, fuente de desarrollo, experimentación, producción y creación. Esta forma cultural es la tierra fértil en la cual artistas y experiencias nacen y crecen. Sin esa tierra, entonces, nos preguntamos cuál será el futuro de la Cultura de la Ciudad. Y aún más: ¿Cuál será el futuro de la Ciudad misma, privada como estará de su principal herramienta de pensamiento crítico?

Insistimos. No podemos esperar más. No tenemos margen. Ante la perspectiva de la desaparición, exigimos al Gobierno porteño que revea con celeridad el pobre presupuesto dispuesto para el desarrollo cultural de la Ciudad de Buenos Aires en 2021 como así también que genere los ámbitos de debate y trabajo para recomponer los lazos culturales entre la Ciudad y les trabajadores de la Cultura Independiente.

Exigimos también al Gobierno Nacional la implementación urgente del Monotributo Cultural; Renta Básica Universal para les Trabajadores de la Cultura, tarifas diferenciadas de servicios públicos para todos los Espacios Culturales Independientes del país y la revisión de incompatibilidades y requisitos de exclusión de subsidios.

Finalmente debemos expresar que muches compañeres, no han sido alcanzades por ninguna línea de ayuda estatal nacional de las antes mencionadas, por lo que exigimos también atención y pronta solución al respecto. El arte no es de les artistas, le pertenece a la comunidad. Tomamos las palabras de Federico García Lorca: “Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no esta? muerto, esta? moribundo”. Las volvemos propias, y las hacemos extensivas a la Cultura Independiente de la Ciudad. La decisión política sobre la supervivencia de las artes en la Ciudad y en el país, recae en los Gobiernos. El derecho a defenderla es nuestro, y es de todes. Agradecemos su presencia y solicitamos el acompañamiento activo en nuestro reclamo.

Muchas gracias.

 

 

(En algunos párrafos del comunicado se utiliza el lenguaje inclusivo que define al género gramatical empleando la letra “e” y en otros acude al abarcativo uso del femenino y masculino. Desde Boedo respeta el uso original de los autores).

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