La ciudadPrimera plana

Aquel diciembre de 2001

Mientras un caos irrefrenable azotaba al país, el novel periódico barrial Desde Boedo se debatía en esa incertidumbre cuando apenas transitaba su número 2.
Mario Bellocchio

1983. Resulta que llevados de la mano por el entusiasmo que generaba la vuelta a la democracia, luego de la ominosa dictadura, creímos que el “Nunca más” excedía a los Derechos Humanos. Pensamos –inocentes– que el milicaje se iba a dejar de joder con el “fragote”, que sumidos en la vergüenza y el espanto del genocidio se iban llamar a sosiego en el expiador rincón de las culpas. Hasta que llegaron las “pascuas de resurrección castrense” y fue necesario “ordenar la casa” para que hubiera un “¡Felices Pascuas para todos!”. Y empezamos a tener conciencia financiera de que si “les hablábamos con el corazón nos contestaban con el bolsillo”. Así las cosas apareció el riojano que aseguró que “no nos iba a defraudar”, aunque después, con el mismo desparpajo aseguraría que “si les hubiera dicho lo que iba a hacer no me votaba nadie”. No obstante, sin sonrojarse, recibió de Alfonsín la entrega anticipada del poder desquiciado por la “hiper” y nos entregó atados de pies y manos a los dictámenes de Domingo Cavallo que nos rescató con la morfina del “uno a uno” del pozo inflacionario. Una droga que se sostuvo con las privatiza-ciones –”yamal que para, yamal que cieya”– y los fondos jubilatorios y de pensión, pero terminó sumiéndonos en la bancarrota.

El fin de siglo se perfilaba con el surgimiento de la Alianza en la luego fallida esperanza de superación del desastre menemista, para caer en el decepcionante abandono del cargo de Chacho Álvarez y la incapacidad de control de Fernando de la Rúa, que se obstinó en sostener el “uno a uno” como salvavidas de plomo. El “Blindaje” y el “Megacanje” fueron el tiro de gracia que coronó el “Corralito”.

 

Desde Boedo Nº 3 de febrero de 2002

En noviembre de 2001, mientras tanto, el barrio de Boedo recibía un nuevo cronista que se incorporaba a la prensa barrial: el 8 de noviembre comenzaba a circular el periódico Desde Boedo con un matiz evocativo-cultural nutrido por su rica historia, que pronto los duros acontecimientos se encargarían de ir timoneando hacia el entorno social contempo-ráneo de aquellos difíciles momentos. En ese incierto diciembre, el neonato “Desde Boedo” –entonces “Vida y Arte en Boedo”– comenzaba a reflejar la realidad cimentada en los ya lejanos tiempos del Grupo de Boedo y, sin abandonar las raíces, comenzaba a hablar de las reuniones de la Asamblea de Boedo en el Teatro El Quijote de Independencia 4053. Y la historia lo llevaría al relato de los sucesos de la Semana Trágica en la Plaza Martín Fierro y el protagonismo de las asambleas vecinales “sobre los escombros de los talleres Vasena” (1).

 

En aquel país del parto periodístico, el 13 de diciembre de 2001, comenzaba la pendiente final con la declaración de la CGT Oficial, la Disidente y la CTA, de la séptima huelga general contra la política económica y social del gobierno de De la Rúa. El paro tuvo adhesión general masiva y de sectores que habitualmente no se plegaban, como el comercio, la clase media y los no sindicalizados (*).

Dado el creciente disconformismo y rebeldía popular, el día 19 llegó el comienzo del fin: por la noche De la Rúa habló por televisión en cadena nacional para decretar el Estado de Sitio, –función exclusiva del Congreso– y dispuso formaciones con armamento de guerra en Casa de Gobierno y en Olivos.

No había decreto con que frenar al “cacerolazo” y al “que se vayan todos” desatado en todo el país, que produjo una represión feroz. Por la madrugada se fue Cavallo. Y con las primeras luces del día 20 las calles de todo el país se llenaron de la manifestación más heterogénea que se recuerde donde no faltaban jóvenes, viejos, obreros y desocupados, muy humildes y no tanto…, hasta las Madres sufrieron agresiones de la policía y la jueza Servini de Cubría en soledad intercedía –de a pie– por los reprimidos. Una jornada bochornosa que precipitó la fuga del presidente.

Buenos Aires, 20 de diciembre de 2001

Al señor presidente provisional del honorable senado, ingeniero Ramón Puerta:

Me dirijo a usted para presentar mi renuncia como Presidente de la Nación. Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un Gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios. Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República. Pido por eso al honorable Congreso que tenga a bien aceptarla.

        Fernando De la Rúa

A las 19.52 el helicóptero presidencial sacó a De la Rúa de la jaula en que se aisló en Casa de Gobierno, y lo transportó hasta Olivos luego de considerar alternativas como Campo de Mayo y Montevideo dada la efervescencia del entorno. Algunos altercados y saqueos coronarían la infausta jornada.

Luego vendrían los primeros sucesos de nuestra historia más reciente. Los cinco presidentes en diez días y todo lo demás…

Desde Boedo seguiría publicando hasta nuestros días y sería mensajero del entorno barrial. Pero aquellas jornadas de diciembre de 2001 en las que hasta las Madres de la Plaza de Mayo fueron reprimidas por la Policía Montada, son imposibles de olvidar como símbolo del oprobio.

“En el curso de la crisis, fuerzas policiales y en algunos casos civiles armados, reprimieron la protesta popular causando en todo el país la muerte de 39 personas, entre las que se contaban siete adolescentes de entre trece y dieciocho años y siete mujeres.”(2).

 

PRECISIÓN DE DATOS DE LAS JORNADAS DE DICIEMBRE:

(*). Crisis de diciembre de 2001 en Argentina. https://es.wikipedia.org/wiki/

(1). ?(Desde Boedo (“Vida y Arte en Boedo”) Nº 3. Febrero de 2002.

(2). «Quiénes fueron los asesinados y quiénes los asesinos del 19 y 20». “Tiempo Argentino”. 18 de diciembre de 2011.

 

 

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