Referendum sangriento

Cataluña anuncia que ganó la independencia en el referéndum

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunció que se debe establecer la independencia de Cataluña en los próximos días por el resultado de la consulta, pese a la negación de Madrid

Un total de 844 personas recibieron “asistencia sanitaria” a raíz de las cargas policiales, informó la Generalitat. Entre ellos, había al menos dos heridos graves.

El presidente regional de CataluñaCarles Puigdemont, afirmó este domingo que los catalanes se han “ganado el derecho a tener un Estado independiente” de España después del referéndum de autodeterminación que trataron de celebrar ante las operaciones policiales para impedirlo.

“Con esta jornada de esperanza y también de sufrimiento, los ciudadanos de Cataluña nos hemos ganado el derecho a tener un Estado independiente que se constituya en forma de república”, afirmó en una comparecencia con todo su gobierno, celebrando la movilización de millones de catalanes en esta votación prohibida por la justicia.

La celebración, marcada por la falta de garantías y la intervención de la policía para intentar impedirlo, obtuvo un triunfo de 90% por el “sí”, informó el portavoz del ejecutivo regional catalán (Generalitat), Jordi Turull. Turull se basó en un censo electoral de 5,3 millones de personas, de las cuales se registraron 2,26 millones de papeletas y 2,02 (90%) millones votaron por “sí”.

Los sindicatos policiales aseguraron que pedirán responsabilidades penales por la actuación del cuerpo policial autonómico de los Mossos d‘Esquadra (Policía de Cataluña) durante la jornada.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña informó de que cuatro juzgados catalanes han abierto diligencias por denuncias particulares contra los Mossos d‘Esquadra por “inactividad” en algunos colegios abiertos para votar. El diario El País informó además de que la Fiscalía estudiará actuar contra los Mossos por actuar como una “policía política” durante la jornada de consulta. En otro comunicado, el sindicato mayoritario de los Mossos, Fepol, dijo que “la legalidad constitucional no se preserva agrediendo a la mayoría” y que Policía Nacional y Guardia Civil se habían extralimitado en sus funciones.

En tanto, Puigdemont dijo que “el Estado español escribió otra vergonzosa página en su historia con Cataluña”.
Señaló que de acuerdo con una ley aprobada por el parlamento de Cataluña, si el voto a favor rebasa el 50%, la declaración de independencia será emitida 48 horas después del referéndum cualquiera que haya sido la concurrencia en las urnas.

El referéndum, cuya pregunta es “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de República?”, culmina años de creciente tensión entre Madrid y el gobierno de esta región con lengua propia, que cuenta con 7,5 millones de habitantes y representa el 19% del PIB español.

Puigdemont prometió trasladar en los próximos días el resultado del escrutinio al parlamento regional, dominado por sus partidarios, para que declare la independencia de la región una vez confirmada la victoria.
Pero esta no será de efectos inmediatos. “Todos sabemos que hay un periodo de transición, que no hay un botón que automatiza las independencias”, explicó el sábado en una entrevista con la AFP en la que también pidió “una mediación” para solucionar su conflicto con Madrid.

Avisó a la Unión Europea que “ya no puede continuar mirando hacia otro lado” tras las cargas policiales contra ciudadanos que intentaban votar en el referéndum de autodeterminación prohibido por Madrid.
La situación en Cataluña “es un asunto de interés europeo”. “Somos ciudadanos europeos quienes sufrimos la vulneración de derechos y libertades”, dijo en una solemne comparecencia, reclamando a Bruselas que “actúe con rapidez para mantener la autoridad moral dentro y fuera del continente”.

Fuente: Agencias

 

 

Desde Madrid: Miedo y tristeza

Lucías Méndez para “El Mundo”

Día triste para España. El 1-O pasará a la Historia con toda seguridad. No sabemos si será el punto y aparte del «proceso», o el comienzo de algo peor. «España se rompe» fue una pancarta que el PP puso en circulación contra Zapatero y que habitualmente utilizamos políticos, periodistas y humoristas en tono de chanza. Quién sabe si después del 1-O habrá que empezar a tomársela en serio. Quién sabe si no es que España se rompa, sino que ya se ha roto y no habíamos caído en la cuenta. Y con un Gobierno del PP para más señas.

Al caer la tarde del aciago 1-O, el presidente del Gobierno de España dijo lo mismo que había dicho el día anterior, la semana anterior, el mes anterior, el año anterior y el 9-N. No ha habido referéndum. El Estado lo ha impedido. El 1-O sólo ha sido «escenificación». Dando por bueno su argumento, la «escenificación» del 1-O mostró una España que no nos gusta. Una España en la que no podemos reconocernos. Una España que da miedo y un poco de vergüenza, al comprobar hasta dónde hemos llegado sin que nadie haya sido capaz de evitarlo.

Si la rebelión catalana tiene como hecho diferencial una intensa emocionalidad, con total desprecio a las leyes y a las normas de la democracia representativa, el Estado ha hecho un pan como unas tortas. Las cargas policiales lograron cerrar un puñado de colegios electorales, pero a cambio han proporcionado al movimiento independentista unas imágenes que valen su precio en oro en el mercado de la «escenificación» sentimental. Esa zanja imaginaria que separa sentimentalmente a muchos catalanes del resto de los españoles se ha visto ensanchada, veremos si de forma irreversible. Si el nacionalismo es victimista por su propia naturaleza, ahora ya tiene víctimas con sangre en la cara y lágrimas en los ojos. Imágenes que son pasto de todos los medios internacionales. Asombro mundial porque el asunto es tan difícil de entender fuera como dentro de España.

El Gobierno sostiene que las Fuerzas de Seguridad actuaron de forma proporcional. La palabra «proporcional» no significa lo mismo para un jefe de los antidisturbios que para los ciudadanos que ven las imágenes por televisión o en las redes sociales. Todos los políticos españoles tenían miedo a lo que pasaría el 1-O. Un miedo ahora sabemos que justificado. Un miedo que no se les borró de la cara en las comparecencias públicas que protagonizaron al final de la jornada.

Había miedo y estupor en el rostro impenetrable de Rajoy. Había miedo y gravedad en la cara de Pedro Sánchez. Ambos se escondieron de las preguntas de los periodistas quién sabe si porque no tenían respuestas. Sólo discursos. Había miedo y enfado en el rostro de Pablo Iglesias. Había miedo e incertidumbre en el gesto de Albert Rivera.

Rajoy auguró que hoy regresará la «normalidad institucional». Que Santa Lucía le conserve la vista. Porque hasta el artículo 155 hubiera sido mejor que este funesto 1-O.

Lucías Méndez para http://www.elmundo.es. 2 de octubre de 2017

 

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