Día Internacional de la Mujer

Antes de que en 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableciera el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, se conmemoraba el “día de la mujer trabajadora” denominación que, sin embargo, aún hoy suele aplicarse. Por María Virginia Ameztoy

Cuando se decidió quitar la palabra trabajadora para extender la celebración al reconocimiento de todos los derechos de todas las mujeres, se hizo con afán reivindicativo igualitario.

El principio: el 8 de marzo de 1875 hubo en Nueva York una manifestación de cientos de trabajadoras de una fábrica textil. El principal reclamo era por la diferencia salarial ya que cobraban menos de la mitad que los hombres. 120 mujeres murieron víctimas de la represión policial.

Tres décadas después de que se realizara aquella primera movilización de mujeres obreras, en marzo de 1908, hubo un gran incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva York y 130 mujeres murieron quemadas. Muchas trabajadoras se habían declarado en huelga con permanencia en el lugar donde desempeñaban sus tareas, por lo que el patrón mandó cerrar las puertas y quedaron atrapadas a merced de las llamas.

Tres años después, el 25 de marzo de 1911, alrededor de cien trabajadoras murieron en otro incendio, el de la fábrica Triangle, también en Nueva York.

En la actualidad, por la inmensa cantidad de feminicidios de los que son víctimas mujeres de todo el mundo –se calcula una muerte cada cuatro minutos a nivel global– la fecha se ha resignificado y los reclamos abarcan el cumplimiento de otros derechos.

En nuestro país: más fuentes de trabajo; menos despidos; igualdad salarial –a igual tarea con los hombres, igual salario–; la exigencia de que se promulgue finalmente la ley por el aborto legal, seguro y gratuito; la protección del Estado a las mujeres víctimas de violencia de género, con acento en la violencia familiar; la protesta frente al acoso laboral y callejero…, entre otras muchas reivindicaciones.

Como vemos la fecha va mucho más allá del patriarcal concepto de “homenajear” a las mujeres regalándoles flores y bombones.