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Prohibir la E

El caso de una ministra desbocada y un lenguaje de uso impreciso. Mario Bellocchio

Mediante la Circular 4/2022 del Ministerio de Educación porteño, que encabeza Soledad Acuña se ordenó a las y los docentes desarrollar las actividades de enseñanza y realizar las comunicaciones institucionales “de conformidad con las reglas del idioma español, sus normas gramaticales y los lineamientos oficiales para su enseñanza”. Aclarando que esta medida “aplica únicamente a los contenidos que dictan los/las docentes en clase, al material que se le entrega a los/las estudiantes y a documentos oficiales de los establecimientos educativos”.

El uso del lenguaje inclusivo es una decisión “ideológica” que conlleva la imposición de su aplicación o su prohibición con la intervención –siempre repudiada por las derechas– del Estado como regulador de los derechos ciudadanos. Soledad Acuña prohibiendo debe conceder –no a sus convicciones pero sí a la pulseada, creemos– aceptar la potestad del Estado de acudir en amparo de los derechos del pueblo. Y en nombre de una “libertad” de la que ab-usa su ideología, prohibe.

Allá por 1975 fue suceso una obra teatral de Chulak y De Cecco titulada “El gran deschave”. Parece ser que “Juntos” está trabajando arduamente en una reposición, cuando menos, del título a través de las “revelaciones” de sus integrantes: Florencia Arietto –otra joya Pro– va a entrar con la “metra” a la Provincia mientras en la Ciudad Acuña prohibe –ni sugiere, ni recomienda: prohibe–, el lenguaje inclusivo.

En Francia 60 diputados –su polifacético origen permite no identificar la lucha con una tendencia ideológica– impulsan un proyecto de ley para prohibir la escritura inclusiva en los documentos públicos. Su ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, sostiene que “La igualdad hombre-mujer es un tema muy importante como para ser arruinado por polémicas totalmente inútiles sobre el lenguaje”.. “La lengua es el primero de los saberes y no debe ser arruinada ni falsificada (sobre todo) por quienes están encargados de transmitirla. Nuestra lengua es parte intrínseca de nuestra identidad; es su cimiento, su quintaesencia, lo que le da su singularidad y marca su diferencia. La escritura inclusiva quiebra su sinfonía y arruina su alcance y su sentido.”

El vastamente leído en Francia cronista y profesor universitario Kevin Bossuet, cree que esta tendencia “deriva lisa y llanamente de la creencia ideológica que tiende a reducir a las mujeres a un género o a un sexo; nuestra identidad es mucho más compleja”. Considera que “la escritura inclusiva es pura y simplemente un acto militante de adultos que los niños y adolescentes no tienen por qué padecer”. “Con este tipo de lenguaje la lectura pierde fluidez ya que es perturbada por símbolos y articulaciones que cortan o desfiguran palabras y frases”.(1)

Es Francia, es su lengua, es su problema. Sólo resulta llamativa la simultaneidad de la polémica lingüística.

Convengamos que desde el área de pensamiento nacional y popular se la dejamos “servida en bandeja” con la imposición sin reglamentación alguna –el otro extremo de la desmesura– del “lenguaje” inclusivo. ¿En qué sistematización, imprescindible para incorporar un lenguaje que se precie de tal, se reglamenta, cuándo se incorpora la “e” –por caso–, a qué sustantivos y en qué oportunidades? ¿A nadie se le ocurrió que la “x” y la “@” son impronunciables a la hora de la verbalización –y en consecuencia el “inclusivo” pierde el valor de “lenguaje”– y la “e” verbalizable frecuentemente entra en una desafinación auditiva intolerable? ¿Es imprescindible la deformación del idioma para reinvindicar derechos adquiridos?

Parecen ser preguntas que dejamos de lado a la hora de la rivalidad de la pulseada y exponemos flancos débiles a la hábil lengua bífida de una ministra que sostuvo, entre otros primores, aberraciones como…

La desvinculación escolar en la Ciudad de Buenos Aires, desde marzo de 2020, escaló a 6.500 alumnos. De ellos hay 400 “que no pudimos revincular porque tenían una situación de vulneración de derechos muy difíciles, que necesitaban intervención del Estado, desde otras áreas no solo educativas”. “Después de dos años, es muy tarde para salir a buscarlos, esos chicos seguramente ya están perdidos en un pasillo de una villa, ya cayeron en la actividad del narcotráfico o tuvieron que ponerse a trabajar”.(2) (el resaltado es nuestro).

(En Educación) “La izquierda ha tomado una fuerza muy grande, y además el perfil de los estudiantes va teniendo un sesgo cada vez más claro”.

“Empiezan a estudiar la carrera docente personas cada vez más grandes de edad que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras”. Claro que ella lo sostiene desde su “cómoda” posición de “exitosa” ex alumna de la primaria nazi de Priebke, en Bariloche y la “prestigiosa” Universidad de San Andrés(4).

“Si uno mira por nivel socioeconómico, que no debiera ser un determinante, pero si uno mira en términos de capital cultural y de experiencias enriquecedoras al momento de aportar para el aula, la verdad que son de los sectores cada vez más bajos socioeconómicos los que eligen estudiar la carrera docente”. (sic)(3).

Solo para citar un par de los acostumbrados aberrantes dichos de Soledad Acuña(4), ministra de Educación de la CABA, una política que nunca fue docente, a la que nuestra línea de pensamiento insiste en abrirle compuertas para que alguna de sus descabelladas afirmaciones puedan sustentarse –como mínimo– en una base discutible.

 

  • 1. (REUTERS/Charles Platiau/Pool).(Extraído del art. La “e”, la “x”, la “@” y otras ilegibles modificaciones publicado el 21/02/2021 en la pág web www.periodicodesdeboedo.com.ar.
  • 2. Declaración de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, a Radio Rivadavia, 19/ 1/2022.
  • 3. Declaraciones de Acuña en una videoconferencia en la que participó a comienzos de noviembre de 2020 junto al diputado nacional de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias.
  • 4. Soledad Acuña nació en San Carlos de Bariloche en 1975. Cursó sus estudios primarios en el colegio alemán Primo Capraro, dirigido en ese entonces por Erich Priebke, ex hauptsturmführer (eq. capitán) de la Oficina Central de Seguridad del Reich de las SS. Estudió Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires y luego realizó una maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés. En 1997 ingresó a la Fundación Grupo Sophia, donde es directora del Área de Reforma del Estado y Gestión Pública de la fundación. Fue a partir de su función como directora en el Grupo Sophia donde comenzó su carrera política junto a Mauricio Macri.? Desde 2007 hasta 2011 lideró la Subsecretaría de Promoción Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires. En 2011 pasó a desempeñarse como subsecretaria de Equidad Educativa del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.? Se desempeña como ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires desde el 10 de diciembre de 2015.

 

 

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