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Octubre dijo ¡Basta!

Por José Muchnik
CRÓNICAS POÉTICAS DEL TERCER MILENIO. Octubre 2019. Muestrario de hechos verídicos, otra mirada sobre los tiempos presentes para los habitantes del futuro.

¡Escuchad! Leed los signos que dispersa el viento en calles y plazas del planeta. ¿Y tú quién eres? ¡Ja, ja, ja…! Permitidme que exprese mi risa con franqueza. ¡¡¡Jaaa; Jaaa, Jaaa!!!…¡Quién soy! ¡¡¡Quién soy!!! ¡Osáis aún preguntar quién soy! Constato señores poderosos que conserváis la soberbia intacta, unas briznas de humildad os ayudarían a disminuir el impacto de la caída, vuestro sistema de privilegios para pocos, para poquísimos aprovechadores, está cediendo. ¡Mirad las grietas! Se ensanchan sin pausa, no habrá balas ni tanques que puedan contener la presión de esperanzas acumuladas, romperán las compuertas y os arrastrarán sin remedio.

¡Soy Octubre! No finjáis no conocerme, Octubre del año 2019, comienzos del tercer milenio, o del año que prefiráis según vuestro calendario. Podéis cerrar los ojos, mas no podréis evitar sentir las contracciones que sacuden el mundo, no cabe duda, un parto se anuncia.

¡No! No soy profeta. Detecto terremotos, es mi oficio, tengo experiencia, Historia me ha elegido como heraldo para anunciar grandes cambios. Vengo para deciros lo que tenéis interés de escuchar. ¡¿Escuchar qué?! ¡Mes de Octubre fanfarrón! ¡Populista! Terminarán por calmarse y se irán, como tú, vendrá noviembre, venerarán los muertos, luego diciembre con sus fiestas y comilonas, luego cambiaremos de año y ya nadie se acordará de ti. ¡Os equivocáis! Aunque reconozco que no es fácil tratar de no ahogarse en el presente y al mismo tiempo atisbar en el horizonte las formas de otros amaneceres.

El que quiera escuchar que escuche, no es cosa de brujos entender el mensaje, os están diciendo ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Basta de desigualdades sociales ¡No! No daré cifras precisas, no diré si el uno por ciento de la población mundial concentra la mitad de la riqueza, o sólo el 30 o el 40 %. No precisaré el monto de la pensión media de un jubilado argentino o chileno, si es de 150 o 250 dólares por mes. No diré si el sueldo mensual de la directora del FMI es de 45.000 o 50.000 dólares, no diré si equivale a lo que gana un operario senegalés o bengalí en una vida o en dos.

No diré si el monto de una noche en un hotel de lujo en París o en Abu Dhabi, alcanza para construir dos o tres cuchitriles en una favela de Río de Janeiro.

Si queréis cifras no vayáis a Google ni a Wikipedia, recorred calles, barrios pobres de El Cairo, Puerto Príncipe o Buenos Aires, “quartiers défavorisée” les dicen en Francia, con esa bella retórica que enfría el lenguaje, evitando que el habla salpique porquerías desagradables sobre camisas ejecutivas. ¡Recorred calles! Ved y contad, cuántos dientes les faltan en promedio, cuántos duermen en las veredas, cuántos bajo los puentes, cuántos en casas abandonadas o cementerios antiguos.

Señores poderosos del planeta, tendríais que hacerme caso, escuchar el mensaje. ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Basta de trabajar una vida para enriquecer a unos pocos y ser desechados luego como pañuelos de papel con mocos miserables. ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! dicen los grafitis en las calles del mundo, en Quito o en Argel, en Bagdad o en Atenas.

“No queremos vivir para trabajar, queremos trabajar para vivir”. “Cuántas vidas por minuto para hacer un multimillonario”. “Amo a los ricos pero ellos no me aman”. “¿Comer todos los días es un derecho humano? ”. “¿Hasta cuándo nos ajustarán, tenemos huesos quebradizos?”. “El amor no cotiza en bolsa, cotiza en besos”.

Están diciendo ¡Basta! Basta de exclusión, de sueldos miserables, de empleos basura, de universidades para élites. Basta de corrupción, de dirigentes que se sirven del estado en vez de servirlo. ¡Basta! ¡La vida no es un business! ¡Mujeres hombres niños ancianos…, no somos una cifra! ¡Basta de convertir todo en un negocio! La enseñanza no es comercio, la salud la alimentación la seguridad, son derechos ciudadanos…, no objetos de especulación.

¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Eso dice el viento que sopla barriendo inercias.

Haití se subleva, segundo país, después de los USA, que accedió a la independencia en América. El 1º de enero de 1804 esclavos rebeldes crearon la primera “república negra” del mundo, pagaron cara su osadía, el poder colonial no perdonó. ¿Cuántos viven hoy bajo la línea de pobreza, 50 o 60%? ¿Cuál es la tasa de desempleo, 60 o 70%? Ecuador se levanta, pobres, clases medias, indígenas, reclaman su dignidad, reivindican sus derechos, terminar con siglos de opresión y racismo. Chile despierta, el niño modelo, el ejemplo del neoliberalismo, el “oasis” de América Latina, se despertó y quebró la cáscara, demostró la falsedad de los discursos dominantes, apuntalados por estadísticas, prensa y medios manejados desde el poder. Miles y miles de chilenos exclaman ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Basta de desigualdades, basta de endeudarse una vida para pagar sus estudios, basta de morirse antes de tiempo porque la salud se volvió un lujo, basta de segregar a los mapuches… ¡Basta de destructivismo! (“neoliberalismo” si preferís), basta de un estado que destruye escuelas públicas, hospitales, suministro de agua y energía…, para todo privatizar, convertir los servicios elementales en jugosos negocios, ni siquiera el sistema de jubilaciones pudo escapar en Chile a la máquina privatizadora. Así lo indica el credo “destructivista”: reducir el Estado al mínimo, entonces ellos reinar ¿Ellos quiénes? Los businessman, los hombres de la bolsa, los especuladores, los que controlan el paquete accionario de las grandes compañías… Ni la naturaleza se salvó, a ella también la convirtieron en negocio, poco importa si el planeta se recalienta o si la atmósfera comienza a asfixiarnos.

¿Entonces? ¿Tú eres Octubre, y vienes a decirnos que debemos terminar con nuestros privilegios? ¿Debemos repartir mejor la torta? ¿Es eso? Nos lo podíamos imaginar, sabíamos que Octubre es comunista.

Ahora pretendéis pegarme etiquetas, asustarme con el lenguaje, lo manipuláis a voluntad, el “cuco comunista” ya pasó, le toca el turno al “cuco destructivista”. Si no queréis escucharme es vuestro derecho, yo no decido nada, soy un oráculo, un mes anunciador, tampoco podéis acusarme de promover las revueltas que dan la vuelta al mundo. En Argentina también dijeron ¡Basta! Cuatro años de “modelo macrista“ alcanzaron y sobraron como lección, dejaron un país exhausto, aún más pobre, más endeudado, sometido a un FMI que espera su turno para repartirse con los buitres las partes más sabrosas. Aprovecho esta oportunidad para dirigirme directamente al FMI: escuchen a Octubre, no insistáis apoyando a los SEFIKILL (1), conozco un poco al pueblo argentino, sabrá resistir y ponerse de pié, no comencéis nuevamente con vuestras presiones y campañas de mentiras, pagaréis caro el intento.

¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Octubre os advierte: escuchad el viento popular, se está transformando en tormenta.

En Argelia miles de miles en las calles por una “verdadera independencia”, en Líbano ya renunció el primer ministro, sí de ése hablo, el mismo que regaló millones de euros y departamentos de lujo a una modelo sudafricana ¿Para qué dar nombres? Palabra de Octubre. En Irak ya van más de 300 personas asesinadas por misteriosos “snipers”, la revuelta continúa más allá de divisiones religiosas instrumentadas para confundir a la gente y proteger los privilegios de una minoría. De todos modos, me escuchéis o no, las cartas están echadas, pero podríais tal vez amortiguar la caída, evitar desagradables guillotinas. ¡No! No estoy amenazando a nadie, no soy sanguinario, nunca he cortado cabezas, me repugnan esas cosas, pero sé que Historia suele hacerlo, ella no cuida los buenos modales.

Me voy, noviembre ya está llegando, sólo quería prevenirlos. ¡Espera! Antes de irte dinos ¿Cuál es la perspectiva? ¿Hacia dónde vamos? Ni yo, ni nadie, puede predecir el futuro, lo único que puedo decirles es que los signos son inconfundibles, estamos cambiando de rumbo, las “mayorías silenciosas” están perdiendo el miedo, comenzaron a pronunciarse, no soportan más sacrificar sus vidas en beneficio de pocos elegidos que nadie eligió.

Parece que para ellos, Democracia, Libertad y Justicia tienen otro sentido, parecen decididos a darles otra vida a esas palabras. Una última cosa, les deseo que el cambio de rumbo sea en paz, que por una vez encontréis algunos gramos de luz y dejéis de correr ciegos hacia muros sin salida. Si no, ya sabéis, Historia pierde paciencia y no respeta buenos modales.

 

  1. SEFIKILL : SErial Financial KILLers, éd. CICCUS, Buenos Aires, 2015.

 

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