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Las bolsas no son culpables

Por Mario Bellocchio
Los problemas ecológicos con las bolsas plásticas no se generan en los supermercados.

Al respecto señalaba Eduardo Macchiavelli, Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad “Sabemos que este tipo de bolsas contamina el agua, tapa sumideros y afecta a la flora y fauna”.

¿Y cuándo este tipo de bolsas “contaminan el agua, tapan sumideros y afectan a la flora y fauna”. ¿Cuándo se usan para traer mercaderías de los centros de compras? ¡No!

Las bolsas producen esos descalabros ambientales cuando se las usa para desechar la basura común, mayormente orgánica, siendo bolsas NO BIODEGRADABLES.

A partir del domingo 1° de enero de 2017, los hipermercados, supermercados y autoservicios de la Ciudad no entregan más bolsas plásticas de ninguna naturaleza. Se pone en marcha efectiva una medida que contiene una incongruencia que parece haber pasado inadvertida a las autoridades que la ejecutan: ¿en qué bolsas se colectará la basura domiciliaria que hasta ahora se acumulaba en esas bolsitas plásticas?

No existe una disposición que reglamente en que recipientes se descarta la basura común domiciliaria, mayormente orgánica, que termina “envasada”, a falta de otros envoltorios, en bolsas de plástico no biodegradable. Hete aquí el principal problema de las bolsas plásticas que la prohibición de entrega en los súper no soluciona, sólo lo encarece al tener que comprarlas.

Afirmaba el legislador (PSA) Adrián Camps: “Hay una ley que propone reemplazar las bolsas de supermercado, que son de plástico –que se degradan en 200 años– por biodegradables, que se degradan en 4 meses.  Noble proyecto que aprobó la Legislatura de la CABA. En la Argentina no existe quien fabrique esas bolsas. Lo estuvieron buscando y no hay nadie ni nadie tiene la capacidad instalada como para hacer semejantes cantidades de bolsas. Entonces dijeron: esto no lo podemos hacer, hagamos bolsas de dos colores. Negras para los residuos normales, verdes para los reciclables. Las hacemos más grandes para que la gente las use en las casas para separar residuos y hacemos la campaña de separación.1

En 2012 en la ciudad de Buenos Aires, se elaboró un programa de implementación de la ley 3147, que entre otras cuestiones estableció que los supermercados, hipermercados y autoservicios reemplacen las bolsas comunes de plástico, por otras igualmente de plástico, pero que cumplan con la norma IRAM 13.6102. Desde entonces los sufrientes habitantes porteños estábamos pagando –último precio 50 centavos la unidad– por bolsas –“reciclables”, nos decían– fabricadas bajo Norma Iram 13.610, y, de paso, financiando la campaña “Ciudad verde” con nuestro óbolo. “Soy más grande y más resistente. ¡Llename hasta el tope!” Cubre la leyenda que supera holgadamente el 11% recomendado3 por la Norma 13.610  y que contiene, por supuesto, en grandes dimensiones el isotipo BA.

Resultó ser que la citada norma sólo se ocupa de las dimensiones de la bolsa y la calidad de la misma. El material4, lejos de ser biodegradable, es el mismo utilizado para las descartables, hasta ese momento gratuitas, y la calidad de la bolsa: resistencia a la tracción (RT), elongación a la rotura (ER) y resistencia al desgarre, es lo realmente diferente, no sus propiedades de degradación. La propia norma incluye en su pie de texto un ítem titulado “trámite” con una aclaración sobre que “en el estudio de este esquema no se han considerado, por no corresponder, los aspectos Ambientales, de Salud y de Seguridad”.

En estos días accedí a un súper barrial donde advertí, en caja, unas dimensionadas bolsas plásticas verdes con el sello BA: Convencido de que su uso estaba prohibido solicité, por curiosidad, una. La bolsa de 37 x 26 (más las manijas) es de un fuerte plástico de 50 micrones y, aparte del logo BA, lleva, destacada, la leyenda “para residuos reciclables”, “bolsa autorizada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para su entrega en línea de caja a partir del 1/1/2017, Res. 341/16 Apra, 50 micrones”. Pensé, inocente, que era un obsequio del Gobierno porteño por el enorme logo. Pero no. Antes de retirarme la cajera me solicitó abonarla en su “argenchino” básico: “¡dopeso!”

El Gobierno porteño aconseja sobre la separación de residuos: “En las bolsas negras podés tirar los residuos orgánicos y la basura no reciclable”. O sea: CLARAMENTE SE INVITA A USAR BOLSAS DE PLÁSTICO PARA LA BASURA DOMICILIARIA (“basura domiciliaria” abarca, básicamente, los residuos orgánicos y aquellos que no pueden reciclarse.5)

También afirmaba Adrián Camps: “Los Ángeles recicla el 75% de sus residuos.  Y los residuos que son reciclables los vende a 20 dólares la tonelada a una empresa que se encarga de recuperar los materiales.  Nosotros pagamos 67 dólares para enterrarla en el CEAMSE.  Los otros cobran, nosotros pagamos. Por la fracción que es reutilizable…  ¡Y pagamos 67 dólares! Eso habla de la realidad de nuestra gestión de Gobierno”.

LOS PROBLEMAS ECOLÓGICOS CON LAS BOLSAS PLÁSTICAS NO SE GENERAN EN LOS SUPERMERCADOS

De acuerdo a las decisiones y controles que toma el Gobierno porteño, parece ser que el ambiente6 sólo se protege con medidas que hagan ruido, ampliamente difundidas como la solución mágica de un tema que lejos está de ser solucionado. Y, para colmo, el camino adoptado sólo aporta un gasto más al sufrido contribuyente: comprar bolsas plásticas –no hay otras– para la basura domiciliaria y financiar la campaña “Ciudad verde” del GCABA con la compra de las reciclables –con logo BA– autorizadas.

Todo mi crédito a la estupenda síntesis que días atrás publicó Diego Molina de Castro en Facebook titulada Envases plásticos.

Doña Rosa va al chino con su changuito o su vieja bolsa de feria porque ya no le dan bolsitas de plástico, para preservar el medio ambiente. Y allí compra: salchichas envueltas en plástico, mostaza en frasquito de plástico, gaseosas, agua mineral, aceite y vinagre en envases de plástico, sopa crema en sobres de plástico, leche en sachet de plástico, fideos, azúcar y arroz en paquetes de plástico, queso crema, flancitos y yogur en recipientes de plástico… Al otro día saca su bolsa de basura de plástico, llena de plástico. Hay gente que caza una mosca y se le escapa el elefante”.

 

(1) Adrián Rodolfo Camps, diputado del Partido Socialista Auténtico e integrante de la Comisión de Ambiente de la Legislatura porteña en un encuentro que se llevó a cabo el martes 18 de septiembre de 2012 dentro del marco de la Semana de Boedo bajo el lema “Cultura ambiental”. Mesa debate “Basura cero (la ley y la trampa)” en la Biblioteca popular Athos Mariani de Quintino Bocayuva 1261, organizada por la “Asociación Civil, Cultural, Ambiental Todos por la Plaza de Boedo”, en la que también participaron el biólogo Aníbal Seleme y el arquitecto Daniel Fusaro.

(2) La norma IRAM 13610 establece los tamaños y espesores que deben cumplir las bolsas de compras, así como requisitos de calidad.

(3) Norma IRAM 13.610. 4.2.2 En las bolsas con impresión comercial, la impresión debe estar en conformidad con el logotipo, centralización y color solicitado por los clientes. Se recomienda que la superficie impresa de la bolsa no supere el 11% de la superficie total de cada cara.

(4) Norma IRAM 13.610. 4.1 Material 4.1.1 Las bolsas se deben fabricar con resina de polietileno.

(5) (http://www.buenosaires.gob.ar/ciudadverde/separacion/como)

(6) Por “ambiente” entendemos, en líneas generales, el conjunto de elementos naturales y sociales, relacionados e interdependientes, en un lugar y tiempo determinado, que en forma directa influyen a todos los seres vivos, y que por supuesto, incluye al medio físico, sea éste acuático, aéreo o terrestre. (Vitalis – Ongvitalis Latinoamérica).

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