2 x 1

La Corte Suprema, en una polémica decisión adoptada por mayoría, declaró aplicable la ley del 2 x 1 a un caso de lesa humanidad

La Corte Suprema, en una polémica decisión adoptada por mayoría, declaró aplicable la ley 24.390 que reduce el cómputo de la prisión en un caso de delito de lesa humanidad. Se trata del reo Luis Muiña, condenado por ser parte del grupo paramilitar que actuaba en un centro de detención clandestina dentro del hospital Posadas conocido como “El Chalet”.

La mayoría integrada por los ministros Highton, Rosenkrantz y Rosatti, declaró aplicable la ley 24.390 –conocida como la ley del 2 x 1–, que estuvo vigente entre los años 1994 y 2001, hoy derogada, que le reduce el cómputo de la prisión, porque se trata –viejo principio de derecho– de la ley más benigna. Los jueces Lorenzetti y Maqueda, sin embargo, votaron en disidencia, porque entienden que esa reducción no es aplicable a los delitos de lesa humanidad.

La citada sentencia fue dictada, como se señala, en el caso de Luis Muiña (Expte “BIGNONE, Benito A. y otro s/recurso extraordinario”).

La controversial decisión del tribunal supremo desató una ola de manifestaciones en contrario dentro de un panorama que el propio Poder Ejecutivo se ha encargado de exacerbar sin retacear ponencias reaccionarias de todo calibre. Desde el “final del curro de los Derechos Humanos” en boca del presidente de la Nación Mauricio Macri, hasta la objeción sobre el número de desaparecidos pronunciada enfáticamente por el entonces ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, la direccionalidad de las políticas nacionales sobre Derechos Humanos han recorrido una pendiente en la que no faltan los intentos por regresar a las políticas de “la guerra sucia” y el pie de igualdad del terrorismo de Estado con el tratamiento a la guerrilla de los 70’s, nefastamente conocido como la “teoría de los dos demonios”.

“Estoy muy mal con el 2×1 que acaba de autorizar la Corte, es abominable”, declaró Estela de Carlotto en la AM 750 durante el programa de Víctor Hugo Morales.

“Este Gobierno que ha traído como normal el ‘que se olvide’, ha querido reducir la cantidad de desaparecidos, nos quieren borrar de la historia, hacer una historia nueva con otro lenguaje y globitos de colores”, señaló indignada.

“Tenemos un gobierno de ladrones, está probado con lo del Correo. De incompetentes, porque están aprendiendo. Son mala gente, esto es de una maldad absoluta, no se dan cuentas que estas personas no se arrepienten”.

Y en cuanto a los tres jueces que votaron a favor, agregó: “Estamos en un país de trastornados. Si vivimos bajo presiones para mantener el estatus que se pongan un kiosco”.

Y en cuanto a Ricardo Lorenzetti, titular de la Corte: “Habrá votado en contra porque espera una retribución. Es una especie de sociedad anónima, que nos toma el pelo. Nosotros lo intuimos, no somos expertas, somos abuelas, pero los que saben de derecho se dan cuenta de que esto es un negocio”.

Y refiriéndose –según manifestó– a posibles presentaciones ante Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), advirtió al Gobierno Nacional: “Nosotros no vamos a parar, vamos a revertir esto a nivel internacional con una denuncia feroz”.

Estela de Carlotto venía de aprobar una declaración efectuada por “abuelas” en el día de ayer, martes 2 de mayo, con respecto a la “reconciliación” con los genocidas que impulsa la Iglesia, que confirma la densidad del clima en contra de los organismos de Derechos Humanos. La citada declaración dice:

 

Comunicado del 2 de mayo de 2017

Rechazamos la “reconciliación” con los genocidas que impulsa la Iglesia

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) anunció que recibirá a familiares de desaparecidos y de represores para iniciar “un itinerario de trabajo sobre el tema de la reconciliación en el marco de la cultura del encuentro”.

Abuelas de Plaza de Mayo manifiesta su profunda preocupación por la idea de “reconciliación” entre víctimas y victimarios del terrorismo de Estado que está impulsando la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), encabezada por su presidente, Monseñor José María Arancedo.

La CEA anunció que en su asamblea plenaria recibirá a familiares de desaparecidos y de represores para iniciar “un itinerario de trabajo sobre el tema de la reconciliación en el marco de la cultura del encuentro”.

Ante esta información, decimos nuevamente: no hay diálogo posible con quienes secuestraron, torturaron y desaparecieron a nuestros hijos e hijas; con quienes niegan información sobre su destino final; con quienes saben dónde están los más de 300 nietos y nietas que aún son esclavos de la mentira y, a 40 años de su apropiación, continúan viviendo bajo una identidad falsa.

Una parte de la Iglesia fue cómplice de las desapariciones; con doble moral avaló las torturas y omitió información para el encuentro de nuestros hijos. A través del Movimiento Familiar Cristiano se blanquearon como “adopciones” lo que en realidad fueron apropiaciones de, al menos, dos de nuestras nietas. En abril de 2015, luego de la visita de Estela de Carlotto al Vaticano, el Papa Francisco ordenó la apertura de los archivos secretos de la Iglesia Católica: unas 3000 cartas y documentos que se conservan en el Episcopado, en la Nunciatura Apostólica y en la Santa Sede, con pedidos que llegaron a la Iglesia para conocer el paradero de detenidos y desaparecidos y reclamar gestiones ante las autoridades.

Pese a que trascendió que durante esta Asamblea de la CEA se dará a conocer el protocolo para acceder a estos documentos, la información indica que solo podrán solicitarlos las víctimas y familiares o los jueces y fiscales que los requieran durante la instrucción de las causas por delitos de lesa humanidad. En este sentido, esperamos que se revea esta decisión que restringe el acceso a documentos que desde hace 40 años venimos reclamando.

Finalmente, ante la propuesta de “reconciliación” las Abuelas de Plaza de Mayo reafirmamos que seguiremos luchando hasta que el último de los responsables sea juzgado y condenado, hasta que aparezcan los restos de todos nuestros hijos e hijas desaparecidos, hasta que el último nieto apropiado recupere su verdadera identidad. Porque no hay amor en la mentira; no hay reconciliación sin arrepentimiento; no hay perdón sin justicia.

Por eso, volvemos a llamar a todos los feligreses a romper el silencio, a no ser cómplices de la apropiación y a acercar información que nos permita encontrar a nuestros nietos y nietas robados hace ya 40 años.

 

 

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