Una “copa” tóxica

Por Mario Bellocchio
Seguramente los mandatarios del G20 deben estar observando con preocupación la ineptitud operativa de la seguridad en “algo bastante menor”, según afirma Patricia Bullrich.

Lindoro Quinteros y Libertador es una especie de paso de las Termópilas, el legendario desfiladero griego, de manera que resulta un estratégico lugar para una emboscada. El ómnibus que transporta a los jugadores de Boca debe desacelerar en una amplia avenida y doblar “embocando” en una estrecha mano del bulevar Quinteros.

El análisis, que lleva años de vigencia, coincidió al parecer con el realizado por “Los borrachos del tablón” que, según se afirma en los mentideros futbolísticos, habrían jurado la vendetta de “empiojar” el encuentro por el allanamiento domiciliario que padecieron donde se les secuestraron 300 entradas para el evento.

El descuidado lugar de la agresión

Un elemento “curioso” de la observación sobre la peligrosidad del lugar, es que sólo fue minimizada por la prevención policial de resguardo al traslado del equipo boquense al Monumental. Cae de maduro que no alcanza con una tímida baranda para frenar los piedrazos de este tipo de trogloditas. Lo indicado habría sido la prohibición de acceso a la zona como tantas veces padecemos por situaciones triviales vinculadas a la protesta social. Pero claro, si a la ministra le parece que “Al lado del G20 un Boca-River es algo bastante menor” –Patricia Bullrich dixit– y defecciona tan elementalmente, ¡qué podemos esperar!

En el día de ayer, en medio de la conmoción de los hechos, quedó claro que las autoridades y el plantel de Boca no iban a dejar escapar la oportunidad de revancha de los hechos sucedidos en la Copa Libertadores 2015 cuando, en mayo de ese año, durante el partido de vuelta por los octavos de final, en la Bombonera –en la ida River se había impuesto por 1 a 0 en el Monumental– un energúmeno se instaló en la manga de ingreso de jugadores y roció con gas pimienta a varios jugadores millonarios. Se recuerda la sanción de la Conmebol que dejó afuera a Boca de la competencia en la que finalmente resultó Campeón River ante el Tigres mexicano.

Benedetto señaló a cámaras: “Que le den la Copa a River, que tiene tanto peso y no hace nada”. Y remató Tévez: “Si fuese Boca ya estábamos afuera” en referencia a los sucesos de 2015, y agregó: “Qué más tiene que hacer River para ganar la Copa. Que se la den a River, que haga lo que se le canta, en este caso hizo lo que quiso”.

Un importante detalle que escapa a la consideración de estos jugadores es que el ataque de 2015 sucedió en el interior del estadio de Boca en el entretiempo de un partido ya en marcha. Y aunque la Conmebol prevea sanciones también para lo acontecido en el entorno próximo al estadio no revisten, obviamente, la misma gravedad ni responsabilidad de la institución organizadora.

Lo cierto es que sucedidos los hechos, luego de largos cabildeos, se llegó a la firma de un “pacto de caballeros” entre Alejandro Domínguez, Rodolfo Donofrio y Daniel Angelici, presidentes de Conmebol, River Plate y Boca Juniors.

“En la ciudad de Buenos Aires, República Argentina a los veinte y cuatro días del mes de noviembre del año 2018 siendo las 19:00 horas, se reúnen: El Presidente Alejandro Domínguez W.S. en representación de la Confederación Sudamericana de Fútbol, el Presidente Rodolfo D’Onofrio, en representación del Club River Plate, y el Presidente Daniel Angelici, en representación del Club Boca Juniors, en el marco del partido de vuelta de la Final de la Conmebol Libertadores, Ed. 2018 a fin de manifestar cuanto sigue:

Que el Bus del Club Boca Juniors a metros de ingresar al anillo de seguridad del Estadio del Club River Plate, ha sido impactado por una piedra.

Que, los Presidentes a efectos de salvaguardar la integridad deportiva de la Final de la Conmebol Libertadores, han tomado la decisión de prorrogarlo al día de 25 de noviembre de 2018, a las 17:00 horas, a ser disputado en el estadio del Club River Plate.

Que, es intención de los presidentes que el día de mañana la final sea llevada a cabo sin hechos de violencia, que sea disputada en igualdad de condiciones y que gane el fútbol argentino y sudamericano en una fiesta llevada a cabo en paz”.

A posteriori, reunidas las autoridades y el plantel de Boca Juniors, decidieron este domingo 25 de noviembre, presentar una nota ante la Conmebol solicitando suspensión y sanciones:

“El Club Atlético Boca Juniors realizó este domingo una presentación formal ante la Conmebol para solicitar que la final de la Copa Libertadores se pueda disputar en condiciones de igualdad, tal como acordaron los presidentes de la entidad sudamericana, de Boca y de River, en el acta que firmaron el sábado en el Monumental”.

“En la tarde de ayer Boca Juniors solicitó postergar el partido por los incidentes y se estableció como prioridad que el mismo pueda ser disputado en igualdad de condiciones. Luego de los hechos de violencia sufridos en las inmediaciones del estadio, de haber constatado la magnitud y gravedad de los mismos y las consecuencias que han generado en el plantel, Boca considera que esas condiciones no están dadas y solicita la suspensión del partido, así como la aplicación de las sanciones correspondientes previstas en el Artículo 18, para que la Conmebol actúe en consecuencia”.

Por su parte, el citado artículo 18 enumera las sanciones que podrían aplicarse sin mencionar las trasgresiones a las que les corresponderían las penas:

“Advertencia. Reprensión, amonestación o apercibimiento. Multa económica. Anulación del resultado de un partido. Repetición de un partido. Deducción de puntos. Determinación del resultado de un partido. Obligación de jugar un partido a puerta cerrada. Cierre total o parcial del estadio. Prohibición de jugar un partido en un estadio determinado. Obligación de jugar un partido en un tercer país. Descalificación de competiciones en curso y/o exclusión de futuras competiciones. Retirada de un título o premio. Retirada de licencia. Prohibición de venta y/o compra de boletos”.

La presentación se lleva de patadas con declaraciones del presidente de Boca Juniors Daniel Angelici “En la primera reunión acordé que se iba a jugar, pero después pasé por el vestuario y vi a nuestros jugadores y consideré que no se podía, por eso pedí la segunda reunión. Por eso pedimos las suspensión, nosotros los partidos los ganamos o perdemos adentro. Esperemos que mañana –por hoy– se pueda jugar en paz”.

Sobre el inexistente operativo de seguridad en el foco de la agresión, el Jefe de Gobierno porteño se manifestó con un obvio “Esto se pudo haber hecho mucho mejor”; ¡Sí, claro!

Ante el bache culposo, no dejó pasar la oportunidad de referencia meritoria a las fuerzas de seguridad mencionando los allanamientos que produjeron la incautación de entradas para el clásico, señalando a los barrabravas involucrados con el metafórico hallazgo de “Son la mafia del fútbol argentino”. Luego, en un detectivesco alarde, acotó que los hechos de ayer podrían deberse a una represalia de “Los borrachos del Tablón”. Con la obvia perogrullada pareció sentirse a salvo de las críticas sobre seguridad que se tiran Nación y Ciudad como indeseables papas calientes.

Parece que la “inteligencia” sobre la vía pública está reservada a los reclamos sociales.

Seguramente los mandatarios del G20 deben estar observando con preocupación la ineptitud operativa de la seguridad en “algo bastante menor”, según afirma Patricia Bullrich.

 

 

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