Un siglo de Actores (y actrices)

La Asociación Argentina de Actores acaba de cumplir 100 vitales y luchados años de existencia. Por María Virginia Ameztoy

El primer antecedente registrado de agremiación de actores data de 1906 en que una mutual denominada Asociación de Artistas Dramáticos y Líricos Nacionales, se agrupó con el objeto de ofrecer servicios de asistencia social. Pero hace cien años, el 18 de marzo de 1919, la explotación laboral generaba otras necesidades de cohesión que derivaron en la creación de la Asociación Argentina de Actores. El acto formal se realizó en el Teatro Argentino donde resultó electa la primera comisión directiva integrada por Alberto Drames, Alfredo Lliri, Juan Mangiante, Félix Blanco, Carlos Perelli, José Franco, Francisco Bastardi, Francisco Márquez y García de la Vega [1].

Poco tardan en afrontar su primera lucha ante el desconocimiento por parte de la Sociedad de Empresarios –entidad que agrupaba a los propietarios teatrales– frente a sus reclamos; fue la primera huelga de actores. La situación laboral era de explotación lisa y llana. Como relata Teodoro Klein “las empresas implantan la función ‘vermouth’: primero los fines de semana, luego los jueves y, por fin, todos los días. Ahora los actores deben ensayar hasta las 5, prepararse para la vermouth de las 6, representar, cenar a la disparada y a cambiarse para la función de la noche. Y así de lunes a domingos, sin tiempo suficiente para nada: ni vida familiar ni preparación de papeles ni perfeccionamiento artístico”[2].

Un primer justo reclamo que no tuvo éxito ya que los integrantes de los elencos españoles acordaron con los empresarios; debemos tener presente que a comienzos del siglo XX eran muchas las compañías españolas que se desempeñaban en nuestros teatros, tanto aquí cuanto en diversas provincias del país. Se recuerda de esos momentos la hidalguía de Pablo Podestá, uno de los pocos que no se negó a trabajar con actores sindicalizados como fue la represalia empresarial.

Gracias a la continuidad de la lucha, en 1920 se firma con la Sociedad de Empresarios el primer convenio colectivo de trabajo y en 1924 se fusiona con una sociedad paralela, la Unión Argentina de Actores –que ya llevaba tres años de vigencia–, adoptando para el conjunto el nombre de Asociación Argentina de Actores.

Ante la tendencia exclusivamente mutualista adoptada por la AAA, en 1934, se creó el Sindicato Argentino de Actores, dirigido por Héctor Quintanilla, Pablo Racciopi, Diego Martínez, Víctor Eiras, Juan Carlos Croharé, Pedro Quartucci y Homero Cárpena, entre otros. La principal reivindicación era el respeto del descanso semanal para los actores, derecho que las empresas negaban porque sostenían que ellos no eran propietarios de fábricas ni lucraban con el trabajo de los actores. Pese a la debilidad derivada de la existencia de dos organizaciones de actores, en 1935 se lograron ciertos avances en materia de descanso semanal, cuando el SAA era dirigido por Iris Marga, con la asesoría legal del también diputado nacional socialista Mario Bravo [3].

“En 1937 el gobierno de la ciudad de Buenos Aires estableció un impuesto obligatorio a pagar por las empresas para financiar la Caja de Socorros de la AAA”. [4].

En 1940/41 se inauguró una “Casa de Descanso”, con fines de turismo sindical, en Villa Giardino en la provincia de Córdoba.

En 1942 la AAA firmó con el sector empresarial una nuevas Bases de Trabajo y un Contrato Único, para los actores, contemplando un salario mínimo. En 1943 se crea la FADEP (Federación Argentina del Espectáculo Público) [5].

Durante los gobiernos de Perón, desde 1945 hasta 1955, se firma un nuevo convenio colectivo de trabajo, que contemplaba un depósito en garantía por parte de las empresas, se aprueba la Ley 11.723, que establecía que el 50% de las obras estrenadas debían ser de autores argentinos y el 70% de los actores que conformaran los elencos debían ser argentinos. Por supuesto la ley generó fuerte rechazo por parte del ámbito empresario.

A comienzos de 1957 logra el importante avance de la afiliación a la Federación Internacional de Actores (FIA).

Al producirse el golpe militar de 1955, el sindicato fue intervenido por el régimen militar, asumiendo su dirección un oficial de la Marina. Sin embargo algunos logros como el apoyo para que el Teatro San Martín no fuera convertido en oficinas y, en 1959, el primer convenio colectivo regulatorio del trabajo actoral en televisión, pudieron concretarse a pesar de la rémora de la intervención. Y en 1965 se firmó el primer convenio colectivo para la rama cinematográfica.

Pero la peor época fue –sin dudas– la de la dictadura de 1976-1983. Todas las conquistas logradas durante años de lucha fueron derribadas; los afiliados no cobraban más las repeticiones en las provincias y en el exterior de los programas de televisión, todas estaban incluidas en el cachet pactado. Los actores y actrices sufrieron persecuciones, prohibiciones, exilios y desapariciones. Rendimos homenaje a los compañeros desaparecidos:

Diego Botto, Juan Rubén Bravo, Mirta Britos de Ruarte, Polo Cortés, Fabio Goldryng, Hugo Federico González, Raúl Iglesias, Gregorio Nachman, Margarita Azize Weiss, Oscar Pérez Ruarte, Armando Prieto, Jorge Ernesto Romero, Pablo Luis Rouger, Alfredo Mesa, Silvia Shelby, Felipa Raquel Herrera, Alicia Palanco, Osvaldo Zuin, Luis Conti, Carlos Alberto Gaud, Carlos Waitz, Guillermo Ernst, Hugo González, Jorge Diez, José Miguel Ferrero, Juan José Chabrol, Julio Campopiano y Mirta Britos.

Y a tantos otros compañeros que fueron perseguidos hasta impulsarlos al exilio o la frustración de la pérdida de sus trabajos por mandato de las “listas negras”.

Con el retorno de la democracia, a partir de 1984, recomienza la lucha por recuperar los derechos arrebatados por la dictadura. Lentamente va recomponiéndose la Asociación Argentina de Actores [6]  siempre bajo la consigna inquebrantable de la democracia sindical. Hoy el gremio, castigado por la continua pérdida de fuentes de trabajo, no baja los brazos, sigue adelante con la defensa de los actores y actrices y pronunciándose a favor de todas las reivindicaciones sociales. Como antes, como en las épocas oscuras y en los momentos de esplendor, la Asociación Argentina de Actores sigue reivindicando su irrenunciable espíritu de lucha.

 

 

  1. Klein, Teodoro; Una historia de luchas, la Asociación Argentina de Actores; Buenos Aires, 2013 – Impreso en los Talleres Gráficos de la Asociación Argentina de Actores. Primera edición: 1988.
  2. Ib. 1.
  3. Ib. 1.
  4. Ib. 1.
  5. FADEP: integrada por la Asociación Argentina de Actores, la Asociación Argentina de Artistas Circenses y de Variedades, la Asociación de Músicos de la Argentina, la Asociación del Profesorado Orquestal, la Asociación Gente de Radioteatro, la Asociación Gremial de la Industria Cinematográfica Argentina, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música, la Sociedad Argentina de Locutores, Sociedad Argentina de Técnicos Operadores Radiotelefónicos, Sociedad General de Autores de la Argentina, Unión Electricistas de Teatro y Unión Maquinistas de Teatro.
  6. Desde 1983 su sede se halla en la calle Adolfo Alsina 1762, Buenos Aires, en el Palacio Dassen, que es Monumento Histórico Artístico Nacional. Anteriormente había funcionado en la Av. Santa Fe 1243 y tenía una sede cultural en Viamonte al 1400. La actual presidenta de la AAA es Alejandra Darín.