Télam: el escarmiento

A los 354 despidos en Télam, Lombardi suma su acostumbrado cinismo.

“Las agencias públicas de noticias cobran valor en un mundo donde la impunidad del delito promueve las falsas noticias. En el siglo XXI el sentido que tienen es informar a los ciudadanos con veracidad, profesionalismo e independencia del poder político y los intereses comerciales”.–dice Hernán Lombardi en su Facebook 24 horas después de haber despedido a un tercio de los empleados de la agencia Télam en su calidad de titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos.

Sus primeras declaraciones, irrefutables, prometen. De eso  trata el cinismo: argumentar con verdad, proceder en contrario. Pero esas fundamentaciones se desmoronan en cuanto se analiza a qué las aplica. Si con esa explicación pretende justificar 354 despidos, sus palabras reflejan la misma razonabilidad de instaurar la guillotina como remedio a una epidemia de cefalea.

Sigue vomitando Lombardi: “La función del periodismo es contar los hechos con la mayor objetividad. En Télam la administración anterior vulneró, despreció y destruyó este sentido último. La propaganda se enmascaró detrás del periodismo. La información tendenciosa y las operaciones sucias fueron la tónica de la época. Los lobos se disfrazaron de corderos, la propaganda se disfrazó de periodismo”.

La periodista Carolina Balderrama aseveraba a la Agencia Paco Urondo:  “Desde hace meses quienes trabajamos en los medios públicos venimos de ataques e informes de seudo periodistas y de autoridades y funcionarios que fueron instalando una idea muy fuerte de desprestigio sobre nuestro trabajo. Desvalorizando la función de los/las trabajadores/as y sobre todo –en su acción de desguace– desvalorizando el objetivo fundamental de un sistema de medios público: democratizar la comunicación”.

 

Desde que el 14 de abril de 1945 Perón (Juan Domingo), entonces secretario de Trabajo y Previsión, creara la Telenoticiosa Americana (Télam), con el objeto de hacer frente a la hegemonía informativa de las agencias estadounidenses United Press International (UPI) y Associated Press (AP), la agencia fue transformándose hasta la actual Sociedad del Estado que brinda información periodística a unos 2800 abonados, entre los que se cuentan medios de prensa nacionales e internacionales y oficinas gubernamentales nacionales, provinciales y municipales.

Recién a partir de 1948 la agencia pudo concretar la formación de una red de cobertura nacional. En esa época surgieron los primeros contratos con periodistas del interior del país, quienes enviaban las notas a la redacción por telegrama o por teléfono.

Durante el gobierno de Arturo Frondizi la empresa comenzó a estabilizarse cuando en julio de 1959, Bernabé Villegas, Adolfo Garino y Blas Calaro, entre otros, produjeron un cambio jurídico en el que  la agencia pasó a ser Télam Sociedad Anónima, Periodística, Radiofónica, Cinematográfica, Comercial, Inmobiliaria y Financiera.

Durante el comienzo de la década de 1960, Télam captó una amplia gama de clientes, incluyendo a los cuatro canales de televisión porteños y diarios de envergadura como Clarín. La agencia comenzó a transmitir noticias por líneas de télex, hecho que permitió llegar a más puntos del país en menor tiempo.

El 30 de mayo de 1963 Télam comenzaría a conocer de qué se trata la manipulación informativa. En efecto, el gobierno de facto de José María Guido clausuró la agencia por considerar que “viene tramitando informaciones falsas y tendenciosas que por su naturaleza y alcance atentan contra el orden público y la tranquilidad de la población y siendo firme propósito del Gobierno eliminar todo factor capaz de perturbar el proceso electoral aplicando al efecto las facultades que conciernen durante la vigencia del estado de sitio”.

El 24 de junio de 1968, Onganía (Juan Carlos) decidió per se, como todo dictador que se precie, que la agencia se transformara en una empresa estatal, adquiriendo la totalidad de las acciones por medio de la Secretaría de Difusión y Turismo, a la vez que mediante un nuevo marco legal, obligó a que toda la publicidad de las empresas y organismos públicos fuera diseñada y difundida por la agencia, decisión que permitió a la empresa generar recursos propios.

Durante la dictadura cívico-eclesiástica-militar del 76 al 83 no sólo padeció la censura sino que desaparecieron archivos gráficos e informativos y, lo peor, dos miembros de su plantel de trabajadores.

No serían ésos los últimos avatares. Ya de retorno a la democracia, en 1984, dos agencias privadas Noticias Argentinas y Diarios y Noticias solicitaron públicamente el cierre de Télam. Y durante el Menemato, en 1992, el presidente dispuso la intervención de la empresa para transformarla en liquidación un par de años después. Sin embargo la supervivencia llegaría con una dura condena, un nuevo decreto firmado por Menem y Cavallo, quienes dejarían a Télam sin una de sus principales fuentes de ingresos al desmantelar el monopolio de la publicidad oficial.

En el caótico comienzo de siglo, De la Rúa se quedó con las ganas de bajar las persianas de la sede central de Bolívar 531 que se seguían manteniendo abiertas cobijando a la –entonces– agencia de publicidad.

Durante un año (2001/02) pasó a formar parte del Sistema Nacional de Medios Públicos junto a Canal 7 y Radio Nacional para retornar a la autarquía a partir de ese último año.

En la actualidad, la agencia es una Sociedad del Estado (SE) cuyo accionista es la Secretaría de Medios de Comunicación, encargada de designar el directorio. Depende económicamente del presupuesto global del Estado argentino, aunque obtiene sus propios ingresos en concepto de publicidad. Cuenta con 28 corresponsalías distribuidas en todo el territorio argentino. Brinda servicios en tres formatos: escrito, radial y televisivo y, además, el servicio Reporte Nacional, que es un diario que refleja lo ocurrido en el país a partir de las noticias producidas por la agencia y un suplemento literario, el SLT (Suplemento Literario Télam) donde participan prestigiosos escritores y columnistas.

La agencia posee también el portal digital web Télam.com.ar, que renueva la actualidad de las noticias al ritmo de los hechos, es decir, en tiempo real. La agencia nacional de noticias de la República Argentina es un servicio periodístico mayorista, que llega a la mesa de los principales editores del país, aunque con el surgimiento de la era digital también incorporó la conexión directa con los ciudadanos argentinos.

Desde la asunción de Hernán Lombardi como director de medios públicos se llevó a cabo un recorte presupuestario; al mismo tiempo se denunció censura sobre los periodistas y las notas durante la gestión de Mauricio Macri en la Ciudad. El 26 de junio de 2018, Hernán Lombardi confirmó que despediría cerca del 40% de la planta, es decir, 354 empleados.

El periodista Juan Rapacioli, una de las víctimas de los despidos masivos en la agencia estatal de noticias, reunió información, análisis y sensaciones de un episodio que conmueve al periodismo argentino. Y refleja las políticas oficiales de ajuste, vaciamiento estatal y macartismo.

“Hoy me despidieron de Télam. La frase correcta es: hoy nos despidieron de Télam. (…) La limpieza ideológica es verso para la gilada que mira de afuera. Acá sacaron gente de todas las edades, posiciones, cargos y trayectorias.

(…) Hay que decirlo: todo lo que nosotros entendemos por cínico, perverso y malicioso, desde el Gobierno se entiende como natural: ‘haciendo lo que hay que hacer’, dice el spot”.

“Con un extraordinario nivel de cinismo y perversión, Lombardi anunció los despidos masivos como una buena noticia, con un llamado a construir una ‘nueva Télam’ luego de promover una suerte de limpieza ideológica de aquellos trabajadores que –dijo– ingresaron en el gobierno anterior. Un discurso insostenible y falso. Los despidos consumados hoy responden a trabajadores de todos los sectores, de toda antigüedad, de todas las pertenencias políticas. Lo que hay es un desguace: un proyecto para desmantelar a los medios bajo gestión estatal y entregar el sistema de medios en favor del capital concentrado de la industria”.

 Mientras tanto el presidente de Télam aseguraba como causal de despido la actitud de algunos trabajadores de “mantenerse con un perfil muy ideológico”, como si la ideología fuera producto de una necedad personal y no el respaldo de un propósito de vida y como si todas las políticas públicas que lleva a cabo este Gobierno no tuvieran como destino imponer su acre mundo financiero.

Lombardi, en todo momento, aboga por un periodismo descafeinado que desconozca los propósitos nacionales con que Perón fundó la agencia en 1945: “Hacer frente a la hegemonía informativa de las agencias estadounidenses United Press International (UPI) y Associated Press (AP)”. Sostiene que la objetividad es objetiva mientras no se oponga a la “entrega” e independiente mientras no saque los pies del plato de las políticas del Gobierno que lo cobija. ¿O “el futuro de la Agencia Télam” –del cual se siente partero– “podrá desplegar, sin presiones ni chantajes, su noble oficio” después de este disciplinamiento colectivo?

Sólo leer las declaraciones de Lombardi evidencia el propósito revanchista. Titular al despido de 354 trabajadores “Hoy ganó el periodismo y ganaron los ciudadanos”. “Los ciudadanos porque recibirán de la Agencia Télam información objetiva, veraz e independiente…”, es desconocer qué es la veracidad, la objetividad y la independencia –más allá de lo que se pueda argumentar sobre la subjetividad y objetividad en materia de información–, y depositar en los adalides periodísticos de las políticas de este Gobierno las bondades del –como él lo llama– “noble oficio”.

¿O habrá querido decir “Noble oficio”?

 

Fuentes de información:

  • Facebook de Hernán Lombardi, 26/6/2018 a las 21:00, “Acerca de Télam”
  • Sindicato Prensa BA -@sipreba.
  • CGITelam -@CgiTelam /Telam va a pelear contra los despidos.
  • Agencia Paco Urondo (PU) Periodismo militante / Despidos masivos y persecución a los trabajadores de Télam.
  • Carlos Daniel Aletto. Trabajador desplazado de su cargo.
  • Juan Rapacioli, periodista, víctima de los despidos masivos
  • http://www.agnprensa.com.
  • Datos históricos: Wikipedia, Télam.

 

 

 

 

 

 

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