Son palabras de Larreta

Por Mario Bellocchio
Con su alocución de hoy jueves 1º de marzo, el Jefe de Gobierno dejó inaugurado el período parlamentario 2018

Con el discurso prolijo y consciente de la mayoría absoluta de diputados que estrena el PRO en la Legislatura porteña, Horacio Rodríguez Larreta dejó inaugurado el período de sesiones 2018 en una ciudad que, según sus palabras, “está en pleno proceso de transformación”, esas transformaciones monumentalmente descafeinadas que propone la fuerza gobernante que proclama como un hallazgo restarle dos carriles a Rivadavia y a Hipólito Yrigoyen en el entorno de la Plaza de Mayo para agregárselos a los veredones de la plaza, una obra pública inoportuna e innecesaria que nos sale a los porteños –según se dio a conocer– poco menos de 50 millones de pesos.

En un discurso relativamente breve enumeró las realizaciones y emprendimientos de su gestión haciendo hincapié en la que llamó “participación vecinal en la toma de decisiones”, su agitado “BA elige”, un programa que se transformó en un violador serial de la Ley de Comunas que prevé la participación vecinal orgánicamente sin transformarse en un bateparche del Gobierno de turno.

No estuvieron ausentes en la enumeración la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud, el desarrollo inmobiliario en la zona sur de la Ciudad y las principales obras públicas, como la del Paseo del Bajo.

“En medio del diálogo salarial con sus representantes sindicales, los docentes ya están en las aulas dando clases, demostrando la responsabilidad y el compromiso de toda la comunidad educativa por cumplir los 190 días de clase”, destacó en el comienzo.

“La Ciudad está en pleno proceso de transformación. Tenemos muchas obras en marcha en todos los barrios”, señaló el Jefe de Gobierno pidiendo “disculpas, porque durante las obras se generan inconvenientes. Es como arreglar tu casa viviendo adentro, durante la obra cuesta, pero después mejora mucho la calidad de vida”.

“Cuando el Paseo del Bajo sea realidad vamos a cambiar la actual barrera de camiones del Bajo porteño por parques y plazas para los vecinos, un nuevo corredor verde de 60 mil metros cuadrados va a nacer en la Ciudad, que en suma, equivalen a dos Parques Lezama”.

“Un pilar fundamental es sumar más policías a las calles” –señaló–, “bien entrenados y equipados con la mejor tecnología para cuidarnos”. “Cada efectivo cuenta con celulares con geolocalización, con patrulleros de última generación, con mochilas con tecnología 4G y con uniformes con cámaras para registrar todo lo que pasa en un operativo”. No perdió la oportunidad de solicitar a los vecinos su denuncia si son víctimas de hechos de violencia a fin de contar con más información para el Mapa del delito.

En abierta contradicción con el “derroche Plaza de Mayo”, señaló que “El presidente nos pide que desde la política nos hagamos eco de ese esfuerzo y seamos cada vez más austeros en el uso de los recursos públicos”.

“Quiero aprovechar este momento tan importante en el que estamos presentes representantes de todos los sectores políticos y de los tres poderes del Estado, y convocarlos a un gran diálogo para que juntos acordemos cómo ser todavía más austeros y poder liberar la mayor cantidad de recursos a la inversión para mejorar los servicios y bienes públicos”.

Sobre los subtes, ese postergado medio de transporte del incumplido “10 kilómetros por año”, medio para el que el principal aporte del PRO fue la compra –hace siete años– de vagones usados a 550 mil dólares  la unidad que hoy el Metro de Madrid liquida a 4100 euros como chatarra*, impulsado por habérsele descubierto el uso de asbesto, cancerígeno, entre sus materiales, solo quedó el escuálido anuncio de “Hoy, la mitad de los vagones tienen aire acondicionado y para 2019 vamos a llegar al 70% de las formaciones. Y salvo en la línea E, estamos en una frecuencia promedio, en hora pico, de tres minutos”.

Quedó vibrando en el recinto la frase del Jefe de Gobierno sobre la Ciudad a su cargo “en pleno proceso de transformación”. Una transformación a la que no se le pueden desconocer “aciertos prácticos” –como los contaminantes “Metrobuses” o descontaminantes  “ciclovías” que complican hasta el paroxismo el tránsito vehicular  y peatonal– que en el saldo resultan abrumadoramente sepultados por el afán de gerenciación inmobiliaria y las llamadas “puestas en valor” muy “dis-puestas” a “des-valorizar”, negocio mediante.

 

(*)http://enelsubte.com/noticias

 

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