San Lorenzo y su actualidad

Cuando el miedo supera a la audacia se producen engendros, remedos de fútbol como el que vimos ayer en el Nuevo Gasómetro.

La vuelta del “Cóndor” Torrico –forzada por la suspensión de Monetti– fue la novedad, innecesaria en el segundo tiempo, en el que podríamos haber jugado sin arquero.

Sí, se sabe, el equipo tiene que adaptarse, hay diez incorporaciones, se nota un progreso…, pero Blandi sigue errando –esta vez un penal– y embocar en el arco contrario sigue siendo una quimera donde  seguimos haciendo todo lo imaginable para convertir en figura al arquero rival.

Ayer Almirón se cansó de pedir juego por las bandas, cuando se usaba sólo en la mitad de cancha de Independiente por la expulsión de Brítez  y el retraso del rojo. Pero a la precisión de llegar por los costados con pelota dominada hay que agregarle la precisión del centro, porque de “pelotas llovidas para glorificar arqueros adversarios” ya saturamos.

“Hablar de mala suerte es demasiado chico. Hay que generar situaciones y meterlas. Hay jugadores que llegaron sobre la hora, cuando se pongan todos bien vamos a tener un equipo más competitivo. Con el correr de los partidos y de los entrenamientos vamos a ir mejorando” –juzgó Almirón con buen criterio– pero las fechas corren, las oportunidades de salir del pozo pasan, y la tabla –con su fondo– queda, con las letales consecuencias para el futura próximo donde debemos despedirnos de clasificar para algún torneo por la lejanía de la punta.

De las incorporaciones se destacan Loaysa y Fértoli. De los viejos, el eterno Colocha y Senesi parecen inamovibles de sus posiciones y el retorno de Belluschi se sigue haciendo desear –pierde demasiadas pelotas en posiciones de riesgo y no logra recuperar aquellos mágicos pases filtrados, la precisión que le dicen, que era su especialidad.

El almanaque se sigue deshojando, como la margarita…, y parece que por ahora siempre termina en “no me quiere”.