San Lorenzo – Boca

Con un estadio repleto y la necesidad –y oportunidad– de ganar y acercarse al puntero jugando “en casa”, el Ciclón terminó consiguiendo un digno empate, dadas las circunstancias de juego y el pésimo arbitraje de Silvio Trucco

Recien iniciado el partido, a los 4 minutos, Rubén Botta rompió el marcador con un bombazo desde fuera del área, que fue desviado en el camino y el arquero Agustín Rossi no pudo alcanzar.

Sobre el primer cuarto de hora de juego, Carlos Tévez empató el partido con un gol de cabeza que conectó luego de un centro. Esta fue la primera polémica del cotejo, ya que el delantero estaba un pie adelantado. Difícil para el juez de línea.

A falta de tres minutos para el final del primer tiempo, Facundo Quignón se hizo expulsar con una falta totalmente evitable, que le valió la segunda amarilla y roja.

Como si ésto resultara poco contrapeso, sobrellevado con hidalguía por los jugadores y el técnico que acertó con el planteo y los cambios, cuando el Ciclón tuvo que jugar gran parte del segundo tiempo con 10 jugadores, el árbitro Silvio Trucco se equivocó al mostrarle la segunda amarilla a Gabriel Rojas, cuando el que debería haber sido expulsado por acumulación de tarjetas era el colombiano Wilmar Barrios. Un posible 10 contra 10 terminó siendo 9 contra 11. Aun así, los dirigidos por el Pampa Biaggio, a pesar de los dos jugadores menos, siguieron buscando el arco xeneize, pero no lograron aprovechar las poquísimas oportunidades que consiguieron debido a la falta de futbolistas. La más clara, el chileno Díaz, casi al finalizar el encuentro, que quedó solo ante el arquero y se demoró en el remate siendo neutralizado.

La última polémica del encuentro fue protagonizada por Emmanuel Más, que recibió una falta que a simple vista pareció penal, pero que el árbitro no cobró. Viendo nuevamente la jugada por televisión, se puede observar que la infracción existió, pero fue centímetros fuera del área.

Para destacar fue el gran rendimiento que mostraron Robert Piris da Motta, Gabriel Gudiño y, sobre todo, Fabricio Coloccini, que no sumaba minutos desde hace casi 300 días, y que se mostró en un gran nivel y muy concentrado durante los 90 minutos.

Las, cuando menos, curiosas expulsiones que sufrió San Lorenzo contra Talleres en Córdoba (Alexis Castro y Gonzalo Rodríguez) y hoy en su propio estadio (Quignón y Rojas), plantean la inquietud que genera la distinta vara de los mandamases con silbato a la hora de las sanciones. Como dice Fabricio Coloccini: “En el fútbol argentino han pasado muchas cosas que te hacen pensar y quedan en la nada. Hay que estar con la guardia alta. Uno nunca sabe si los partidos se ganan dentro de la cancha o en los escritorios”.

 

 

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