Parque Rivadavia: la apertura de Beauchef peatonal

Por Mario Bellocchio. Decíamos allá por enero en un artículo titulado “Larreta: Calle sí, libros no” (El desalojo de la feria de libros de Parque Rivadavia):

Un viejísimo proyecto en el corazón de Caballito parece estar en vías de realización al modo Larreta: topadora y prepotencia. Realmente uno se pregunta si, por lo menos para este emprendimiento, necesitaban de esta clase de compulsividad.

Darle continuidad a la calle Beauchef para permitir su acceso a Rivadavia y, por lo tanto, a Ambrosetti, no parece ser algo descabellado. Es más: no lo es. Llegar por Beauchef  a Rosario y tener que desviarse hasta el “desfiladero” de Doblas para acceder a Rivadavia y luego Ambrosetti –que desde la década de 1980 cuenta con puente vehicular–  es un verdadero parto de circulación. El proyecto ya lleva casi un siglo de existencia y nació con el propio parque allá por 1928. O sea que atravesó todo tipo de administraciones porteñas sin poder, por una u otra razón, llegar a la concreción nunca. (ver mas: http://www.periodicodesdeboedo.com.ar/larreta-calle-si-libros-no/)

Pero, claro, se encontraron con “este” Gobierno de la Ciudad, un Gobierno que hasta las cosas en las que tiene algún porcentaje apreciable de razón necesita encararlas a los sopapos…, como para marcar un estilo ¿Vio? Y eso que los vecinos en esa zona de Caballito no la van con chiquitas y le encajaron un amparo que si no, seguramente, ya tendrían una avenida de 4 carriles circulando por la zona. Bueno, protestas van, juntadas de firmas y amparos vienen lograron que la apertura de Beauchef, lisa y llana, se transformara en una peatonal disfrazada pero preparada para la circulación vehicular. El engendro fue convenientemente inaugurado en estos días en que estamos de estreno a cada rato así sea de obras de la “pesada herencia” (las tres estaciones de prolongación de la línea E cuya obra civil se terminó en su totalidad a comienzos de 2015, por ejemplo).

No es una calle, es un paseo”, dicen desde Larreta & Cia. mientras vecinos y usuarios de ese espacio verde denuncian que “tiene forma de calle, y el soporte asfáltico que colocaron es para que aguante el alto tránsito. O sea que ya lo dejaron preparado”, al mejor estilo de aquello de que “si tiene cuerpo de perro, patas de perro y cabeza de perro, lo más seguro es que se trate de un perro”.

Estudiantes del Normal 4 que –entre otras cosas–  ya no usan el acceso por Beauchef declararon a Clarín:

“Instalaron una rampa que es para que todos se peguen un golpe. Y nos sacaron 18 árboles que daban una sombra bárbara, para meter unas plantitas que van a crecer en 300 años. No tenemos sombra, nos dijeron ‘más verde’ y es todo cemento”.

Los libreros –que volvieron a su espacio tradicional–  apuntan en el mismo sentido. “No vemos los espacios verdes que nos dijeron que ganaríamos, vemos algo seco, blanco, en un barrio donde la cantidad de metros cuadrados verdes por habitante es una de las más bajas de la Ciudad. Estamos contentos de haber vuelto a nuestro lugar, que es el que nos identifica, y desde lo laboral no nos dejaron mal. Durante todo el verano fuimos un muro sobre Rivadavia, a la gente no le gustaba y a nosotros tampoco. Pero nos volvieron a mudar a las apuradas, y todavía no tenemos suministro eléctrico, falta poner las cenefas y los toldos”, relató Fabián, delegado de los libreros de Parque Rivadavia.

Estamos en un año electoral donde lo que importa, ante todo, es debilitar al adversario y declarar corporativamente. El Gobierno porteño procede en función de lo que recibe por su “BA elige” y aprovecha para desconocer la existencia de una Ley (la 1777 de Comunas) 110 mails de afiliados PRO pesan más que 7000 firmas de vecinos.

Y, por su parte, libreros corporativos que no dudan en comercializar “best sellers” ni responder a intereses de editoriales poderosas, se victimizan como si todos fueran precarios vendedores “de viejo”. Tampoco la promiscuidad de la vieja feria era una situación que pudiera sostenerse con solo la continuidad de ese folclore.

Hoy la “prolongación de Beauchef” aguarda una pronunciación legislativa de doble lectura con una sanción en la que la parcialidad que asegura la proporción no asegura que la sanción final sea la más justa, ni mucho menos.