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La inmensa demostración popular se movilizó desde todos los rincones del país a reclamar por los derechos mancillados

La prensa oficial prefirió ofrecer imágenes de “los destrozos que sufrió la plaza recién puesta en valor”, Clarín eligió titular “Otro día de caos por la marcha piquetera”, imágenes destempladas del reclamo federal que incluyó al veto –de última hora– a la ley de emergencia tarifaria.

La inmensa demostración popular se movilizó desde todos los rincones del país a reclamar por los derechos mancillados, no se trata de prolijos turistas en un paseo de placer. Los reclamos se hicieron oír a voz en cuello: “hay que transformar esta protesta en un movimiento alternativo”, decía el titular de Canillitas y ex diputado nacional Omar Plaini.

“Estamos aquí contra el ajuste, por pan y trabajo”, proclamaba en alta voz el dirigente de Barrios de Pie Daniel Menéndez y continuaba señalando “A lo largo de la historia estos ajustes terminan con hechos complicados, y nosotros queremos llamar al gobierno a la paz. El veto es una señal muy complicada porque rompe todos los puentes de diálogo. Un ajuste como el propuesto pone en riesgo la paz social”. “Sobran motivos para un paro nacional”. El dirigente señaló que espera que esta marcha federal “sea una oportunidad para que haya un paro activo con una señal muy nítida contra esta política económica”.

Hugo Godoy, de ATE, por su parte, se refirió a la corrida bancaria de los últimos días. “En dos semanas se saquearon 11 mil millones de dólares al país, generando más hambre y desocupación”.

El titular de La Bancaria Sergio Palazzo manifestó el apoyo de la Corriente Federal a la Marcha y reclamó a la CGT “un paro general para que el Gobierno entienda que tiene que cambiar sus políticas y dejar de mirar a los más ricos”. Recordó el debate presidencial de 2015, denunció “cómo se le mintió al pueblo”, y le preguntó a Macri “¿Quien endeudó serialmente al país, quién subió las tarifas un 1600 por ciento y le sacó luz y calefacción a muchos”.

Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA, por su parte, reclamó en nombre de las dos CTA a la alianza gobernante, que “deje de atacar a la escuela pública” y ratificó, además, la convocatoria a un paro general para el próximo 8 de junio “en rechazo al ajuste y al Fondo Monetario Internacional”. “El movimiento trabajador somos todos, los trabajadores registrados, los no registrados y los trabajadores de las economías populares”, señaló agregando que “no importan las difamaciones, preferimos el desprecio del presidente al de la clase trabajadora”.

Esteban “el Gringo” Castro, de la CTEP, relató que el párroco de La Quiaca, Jesús Olmedo, definió al proyecto de Macri como el “proyecto del Demonio”. “El ministro de Finanzas Luis Caputo tiene 400 millones de dólares afuera y no sabe qué hacer con ellos. Nosotros le pedimos 25 millones para ayudar a los pibes, que los traiga, que nosotros sabemos dónde invertir”. En cuanto a las infamantes declaraciones de la gobernadora María Eugenia Vidal, señaló que “Nunca fui a la Universidad, pero ayudé en un terciario y no es cierto que sobren maestros, faltan”, concluyó.

Las agrupaciones de izquierda convocaron con punto de concentración en el Obelisco. De ahí se sumaron a la Marcha y avanzaron hacia la Plaza de Mayo. “El veto presidencial no sólo es la vía libre para los últimos aumentos del gas y la luz, después de dos años con tarifazos del 1000 y 1500 por ciento. Es también la garantía de que las tarifas seguirán dolarizadas”, remarcaron desde el PO, que adjudicaron el ajuste al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Un irritadísimo Larreta, mientras tanto, aseguraba que recurriría a la Justicia para reclamar resarcimiento por los “destrozos” –así tituló a los pisoteos de canteros y desechos generados por una concentración multitudinaria, ya que no se registraron daños materiales de otra índole– prefirió darle de comer a las fieras antipopulares que reclamaban en tapa de Clarín por “otro día de caos por la marcha piquetera” acudiendo a la anuencia de los “pacíficos ciudadanos que pagan sus impuestos” y no pueden “circular libremente” por las calles por estos “irracionales piquetes”. De por qué se vinieron desde Jujuy o Tierra del Fuego –por citar los lugares más lejanos–, no se conocen declaraciones de ningún funcionario de Gobierno.

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