Liberalismo y Neoliberalismo

Se utilizan a diario como sinónimos pero tienen muy poco en común. Uno defiende la libertad de los ciudadanos, el otro el mercantilismo entre empresas y Estados.

Los liberales y neoliberales no solo no comparten principios, sino que tienen visiones opuestas entre sí.

El neoliberalismo ha sido fomentado y promovido por los Estados en conjunción con las grandes corporaciones, que a su vez controlan los medios de comunicación. Han creado un grupo dominante (políticos y grandes empresarios) que manipula y somete al resto de ciudadanos mediante leyes echas ad hoc para mantener su estatus de casta. Y utilizan los medios de comunicación, convertidos en plataformas de lavado de cerebro, haciendo creer a los ciudadanos que las medidas se toman por el bien común. Esto tiene un claro paralelismo con las sociedades de los siglos XVIII o XIX en la que las personas no eran ciudadanos sino súbditos y los liberales combatían las prebendas de la nobleza y el lavado de cerebro realizado por el clero.

El liberalismo es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles; se opone a cualquier forma de despotismo, suscitando a los principios republicanos, siendo la corriente en la que se fundamentan la democracia representativa y la división de poderes.

Aboga principalmente por:

  • El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de la sociedad.
  • El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento con un mismo marco mínimo de leyes que resguarde las libertades de las personas.
  • El liberalismo surgió de la lucha contra el absolutismo, e inspiró en parte la organización del Estado de Derecho, con poderes limitados -que idealmente tendría que reducir las funciones del gobierno a seguridad, justicia y obras públicas- y sometido a una constitución, que permitió el surgimiento de la democracia liberal durante el siglo XIX la cual se encuentra vigente en muchas naciones actuales, especialmente en las de Occidente. El liberalismo al promover la libertad económica despojó a las sociedades donde pudo aplicarse de las regulaciones económicas del absolutismo permitiendo el desarrollo natural de la economía de mercado y el ascenso progresivo del capitalismo.
  • En política económica internacional el liberalismo defiende la libre circulación de los capitales (ya que el libre comercio es común a todas las teorías liberales) y en la libertad de circulación de personas, basado en la convicción de que el libre flujo de las inversiones resultantes y la movilidad de personas favorece a los países pobres, que reciben aportes de capital de los países ricos, y los países ricos se benefician de la oferta material y laboral de los países pobres. En política económica intenta abogar por la mínima intromisión de los gobiernos en los mercados (como el laboral), la privatización de las empresas públicas y el desmantelamiento del Estado Paternalista para que el costo de su ineficiencia no sea traspasado a los ciudadanos.

Por su parte, el término neoliberalismo  hace referencia solo a una política económica que pretende reducir al mínimo la intervención estatal en materia económica y social, defendiendo el libre mercado capitalista como mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país.

  • Aunque el neoliberalismo no tiene un componente moral o filosófico, ya que solo se refiere a la cuestión económica, en los países donde se ha desarrollado con más fuerza ha ido siempre ligado a una moral muy restrictiva y profundamente conservadora, normalmente vinculada a posicionamientos religiosos.
  • El neoliberalismo, como política tecnocrática y macroeconómica (y no propiamente filosófica), tiene una dimensión mercantilista distinta al liberalismo económico propiamente dicho, es decir el neoliberalismo no es necesariamente sinónimo de mercado libre (sin trabas burocráticas ni privilegios sectoriales) razón que explicaría que sea asociado al corporativismo internacional.
  • El término neoliberalismo ha sido usado frecuentemente por los anticapitalistas (socialistas, comunistas, etc.) así como por algunos críticos del mercado libre (proteccionistas, postkeynesianos) de forma peyorativa como una generalización sobre cualquier posición que ponga límites a la intervención de los Estados en la economía. Sectores sindicales lo usan asimismo como epíteto frente a los intentos de recortar derechos laborales, conseguidos tras largos años de lucha, aunque los sindicalistas también lo emplean frente a las intenciones de recortar sus prebendas.
Liberalismo Vs. Neoliberalismo
Los defensores del liberalismo sostienen al menos las siguientes opiniones en general al respecto del neoliberalismo:
  • Rechazan el uso izquierdista del término neoliberalismo como una etiqueta falaz usada por algunos sectores de izquierda y de centro (e incluso de derecha) para descalificar sumariamente a sus adversarios políticos.
  • Rechazan el conservadurismo moral que suele ir ligado a las posturas neoliberales. El liberalismo, en cambio, defiende la libertad en todos los ámbitos, incluido el moral, por lo que defiende los derechos de las minorías y la libertad individual de conciencia.
  • Opinan que la reducción del Estado debe ser real hasta limitarlo a lo completamente imprescindible, siguiendo los principios liberales clásicos y no los “neoliberales”. Esto para evitar el mercantilismo empresarial y político o la entrega de preferencias a grupos de presión, multinacionales, o al poder político.
  • Los liberales entienden que el neoliberalismo puede caer fácilmente en mercantilismo empresarial o “socialismo para ricos” o “capitalismo corporativista” debido a que preserva el intervencionismo en materia monetaria y de comercio exterior, además de reservarse la facultad de intervenir el sector privado con dinero público en tiempos de crisis (privatizar ganancias y socializar pérdidas), en contradicción con los postulados liberales.
  • Del mismo modo no se puede considerar liberalización o privatización a la práctica del Estado de despojarse de cierta participación estatal de una empresa semi–privada o introducir a dedo otras empresas en un sector considerado monopolístico, pero manteniendo siempre su control gubernamental e incluso una política de subvenciones.
  • De igual forma los liberales rechazan a los organismos internacionales o públicos supraestatales (FMI, OMC, BM, etc.) debido a que los consideran “monstruos burocráticos, intervencionistas e inútiles”.

Ver: http://www.lanuevarevolucionliberal.es/diferencias-entre-liberalismo-y-neoliberalismo/