La reforma de la Plaza de Mayo

Por Mario Bellocchio
“Avanza la obra de puesta en valor de la Plaza de Mayo”.

“Se apunta a recuperar el espíritu y esplendor de la zona, a la vez de mejorar la calidad de vida de los vecinos ofreciéndoles un espacio público más amigable y transitable” (1).

Cuando el Gobierno de la Ciudad, a través del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, anuncia que “comenzó la obra de puesta en valor de la Plaza de Mayo, en el marco de las obras del Eje Cívico”, confieso que siento un escozor basado en las recientes experiencias, por caso el patrimonicidio de la Casa Museo Carlos Gardel de la calle Jean Jaures 735 al que, en principio, se lo cerró durante ocho meses anunciando idénticamente su “puesta en valor”.

Si seguimos en la lectura del anuncio, la desconfianza se agrava ante los yerros garrafales de ubicación que se señalan: “El Eje Cívico se compone del corredor o eje propiamente dicho que es la Av. De Mayo y en sus extremos se sitúan dos importantes espacios verdes: Plaza de Mayo en el extremo sur y Plaza del Congreso en el norte“. Repentinamente, para el Gobierno de la Ciudad, la avenida de Mayo corre de sur a norte –en lugar de este a oeste– por lo que resulta cuanto menos alarmante la desorientación de estos pretendidos guardianes del patrimonio. Por no hablar de los horrores históricos cuando se señala que “En el centro de la plaza se encuentra la Pirámide de Mayo, monumento construido en 1811 para celebrar el centenario de la Revolución”. ¿El centenario? Se celebraba el primer año de la Revolución de Mayo en momentos en que era necesario afianzarla dado el acoso que sufría, desde Montevideo, por el virrey De Elío.

Y si tomamos el precipitado comienzo de obra con el retiro de los pañuelos de las “Madres” pintados sobre el piso rosaviejo de baldosas que serán sustituidas por baldosones de gres grisácea, el escozor ya recorre la espina dorsal. Los AutoCad del proyecto, sin embargo, distienden la preocupación en ese sentido, ya que los diseños conservan las imágenes de los pañuelos en otros tonos más contrastantes y, seguramente, ya no pintados sino formando parte calcárea del piso.

Llama la atención, o no tanto, sin embargo, la tozudez de Larreta por gastar dineros públicos en obras totalmente innecesarias que constituyen el vano y costoso oropel –este chiche le sale a la Ciudad, está en el ABL que pagamos, la bicoca de $ 43.792.575.- – mientras los hospitales públicos echan gente para hacer economía y una enorme cantidad de escuelas no cuentan con calefacción para el invierno. Él sabe, claramente sabe, que sus votos provienen de la tilinguería que preconiza la puntilla antes que la ropa interior.

Obsérvense estos “argumento de venta de obra”:  “Se apunta a recuperar el espíritu y esplendor de la zona” –¿cuándo se perdió que no nos enteramos?–, “a la vez de mejorar la calidad de vida de los vecinos ofreciéndoles un espacio público más amigable y transitable. También destacar su patrimonio cultural, para que los vecinos disfruten de los atractivos que brinda el espacio público y porque poner en valor estos lugares emblemáticos para los argentinos es una forma de mantener viva nuestra historia”.

La fundamentación de la obra no se priva de recurrir a los lugares comunes a que nos tiene acostumbrados el Gobierno de la Ciudad donde “calidad de vida” sólo se ocupa del cuidado del aspecto externo y “puesta en valor” se confunde con poner precio a los lugares patrimoniales  que sólo requieren cuidado y mantenimiento, no caro rediseño innecesario.

Finalmente Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, no se privó de las palabras de momento para subrayar la “importancia” de la obra:

 “La Plaza de Mayo es una plaza hermosa que ha tenido muchas modificaciones a lo largo del tiempo. Con esta obra recuperaremos algunos aspectos de su traza original, tal como hicimos a principios de este año con la pirámide. Es una manera de reafirmar nuestra cercanía con la historia de nuestro país”. El Gobierno porteño parece haber encontrado la forma de reafirmar su cercanía –tan deteriorada–  con la historia de nuestro país.

Está previsto que la obra de “puesta en valor” de la Plaza de Mayo finalice a fines del primer cuatrimestre de 2018, un muy oportuno cierre del espacio para el 24 de marzo ¿Y la cercanía con la historia?

 

(1) http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/la-ciudad-comenzo-la-obra-de-puesta-en-valor-de-la-plaza-de-mayo

 

 

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