La guerra y la paz

Cómo amalgamar un conflicto que despierta nuestras pasiones nacionales reivindicativas a la vez que remueve los turbios manejos del delirante gobierno militar que desató el hecho bélico. Mario Bellocchio

El 2 de abril(1) de 2012, a 30 años del comienzo de la guerra, la entonces presidenta Cristina Fernández homenajeaba a las víctimas del conflicto en el acto central llevado a cabo en Ushuaia sosteniendo que la guerra de Malvinas “no se debe conmemorar”, aludiendo al sentido reinvindicativo del conflicto que supondría una conmemoración, pero sí pedía “rendir homenaje a los cientos de jóvenes que allí murieron” sosteniendo que “La decisión de iniciar las hostilidades aquel 2 de abril no fue tomada por la voluntad del pueblo argentino”. “La historia” –decía– “siempre se lleva a los jóvenes en los momentos difíciles”. Y agregaba “a la juventud que marchó a las islas sin preparación, sin la formación y con miedo. ¿Quién no siente miedo de ir a la guerra?”. “Hay una verdad dolorosa, una verdad encendida de gestos heroicos y también de cobardía”.

En aquellos años un grupo de selectos operadores de la oposición encabezados por Beatriz  Sarlo, Santiago Kovadloff, Juan José Sebreli, Marcos Aguinis, Graciela Fernández Meijide y Jorge Lanata, entre otras “destacadas” figuras cobijadas por la prensa monopólica, criticaban la conmemoración oficial del 2 de abril sosteniendo que la elección de esa fecha era “un ejemplo claro de ambigüedad”. Cristina también tuvo palabras para ellos señalando a “esas voces minoritarias, pero de amplia repercusión mediática, que intentan desmerecer el reclamo de soberanía” poniendo en evidencia que les preocupa más su entreguismo nacional que los actos oficiales. En ese sentido señaló que debe quedar claro que el Gobierno militar fue a la guerra “no por un intento de ejercer soberanía sino en su afán de perpetuarse en el poder”.

“Lo de Malvinas dejó de ser una causa nacional, hoy es una causa de todos los países de la Unasur y de todos los que reclaman el diálogo”, señaló la presidenta que ofreció su reconocimiento “a los hombres que sobre sus pechos lucen las medallas y las condecoraciones que supieron conseguir con honor y valor en el campo de batalla”.

En contraste con todo espíritu belicista advertía que “es una injusticia que en pleno siglo XXI haya enclaves coloniales” y que la Argentina “reclama nada más que el diálogo” con el Reino Unido.

Y con respecto a los habitantes de las islas señalaba “respeto los intereses de los isleños, como respeto el de todos los hombres y mujeres de otros países que han decidido habitar este suelo”.

 

De los prolegómenos a la toma de las Islas

En 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica. El Partido Conservador que estaba en el poder sufría un palpable desgaste. La popularidad de su primera ministra, Margaret Thatcher, estaba en descenso y en ese tiempo había huelgas en las minas de carbón.

Al creciente descontento laboral se agregaba que los jefes de la Marina Real británica se veían preocupados por inminentes planes de reducción de la flota, en el contexto de la Guerra Fría.

Mientras tanto en nuestro país, Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de facto al frente de la dictadura cívico-militar-eclesiástica auto denominada Proceso de Reorganización Nacional padecía una decadencia política notoria. Existía un evidente malestar motivado por las violaciones a los derechos humanos y la grave crisis económica a partir de los dictámenes impuestos por la economía neoliberal iniciada por José Alfredo Martínez de Hoz.

De cómo Galtieri llega al poder

El 11 de diciembre de 1981, la Junta Militar, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier general Omar Domingo Graffigna, depone al presidente militar Roberto Eduardo Viola, encumbrando en la primera magistratura al propio Galtieri, quien jura el día 22. En los mentideros oficiales se sostenía que Anaya convenció a Galtieri de despeñar a Viola si a cambio él disponía la invasión de las islas Malvinas con la clara intención de  recuperar el crédito de la sociedad argentina en medio de la crisis social, económica y política.

El 5 de enero de 1982 la Junta Militar tomó la decisión de realizar una acción militar si las negociaciones diplomáticas no progresaban, encargando un estudio de Estado Mayor reducido, integrado por un representante de cada fuerza armada (2)

El objetivo político fijado por los militares argentinos era consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el océano Atlántico Sur.? El resultado del estudio fue que la operación desde el punto de vista militar era “apta, factible y aceptable” y que la fuerza conjunta estaría en condiciones de ejecutarla a partir del 15 de mayo de 1982. Igualmente el estudio aclaraba que la operación estaba condicionada a que se mantuviese bajo el estado de defensa de las islas y debía ser incruenta para minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora.? Recalcaba, además, que luego de haber tomado el archipiélago, la Argentina procedería a retirar las fuerzas de la operación y mantendría una reducida guarnición.?

Oscar Camilión, último ministro de Relaciones Exteriores y Culto argentino antes de la guerra, había mencionado los planes en sus Memorias políticas: “Los planes militares eran, en la hipótesis de resolver el caso Malvinas, invadir las islas en disputa en el Beagle. Esa era la decisión de la Armada…”?

En el delirio militar de esos años se especulaba con que tras la conquista de las islas, se abría la posibilidad concreta a medio plazo de invadir los archipiélagos al sur del canal de Beagle, en disputa con Chile, a fin de darle un corte a ese conflicto que se encontraba en esos momentos –de mala gana, por parte de la Junta Militar– bajo mediación del Papa Juan Pablo II, por la cual ambos gobiernos estaban comprometidos a no hacer uso de la fuerza y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones hasta tanto la mediación expidiera su fallo.?

El 19 de marzo de 1982 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A. del empresario Constantino Davidoff arriban a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso. Los operarios izan la bandera argentina. Este episodio causa una crisis diplomática que preludia la guerra.

Realmente, sin embargo, la decisión de llevar a cabo la invasión se tomó a raíz de una noticia –que luego se supo que fue falsa– difundida por la BBC según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur.? Evitando comprometerse a un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos, la Junta Militar, en un “ahora o nunca”, dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1º y el 3 de abril de 1982.

A instancias de los hechos se puede colegir que entre el desembarco del 2 de abril y el hundimiento del crucero Belgrano del 2 de mayo, las convicciones de los respectivos gobiernos sobre el estado de situación fueron bien disímiles. Mientras los  gobernantes argentinos actuaron en la convicción de que estaban en una “crisis diplomática”, sus homólogos británicos procedieron en la convicción de que estaban “en guerra”. El objetivo político de los argentinos era “una solución diplomática para recuperar la soberanía sobre las islas”. El objetivo británico: “defender los intereses de los isleños y castigar la agresión”.?

No hubo declaración oficial de guerra por parte de ninguna de las dos partes.

El 28 de marzo la flota argentina zarpó de Puerto Belgrano con rumbo al sur. El 31 de marzo a las 12:57 horas cortó las comunicaciones con el continente y puso rumbo hacia las islas Malvinas. Se buscaba deponer al Gobierno de Rex Hunt, proteger y evacuar a los ciudadanos de Argentina y restablecer la soberanía nacional. La inteligencia de los Estados Unidos de América detectó los movimientos de los buques argentinos que se dirigían a las Malvinas.

La noche del 1º de abril el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, llamó por teléfono a Leopoldo Fortunato Galtieri. El dictador argentino rehusó atenderlo hasta después de la interrupción de las comunicaciones entre la flota y el continente. En la conversación, Galtieri desoyó los consejos de Reagan de cancelar el desembarco para evitar la guerra. A continuación, el mandatario estadounidense llamó a Margaret Thatcher para transmitirle la obstinación de Galtieri y que los EE. UU. “no serían neutrales” en caso de una guerra.

El 2 de abril a la mañana, las tropas argentinas desembarcaron en la isla Soledad.? Los argentinos tomaron la Casa de Gobierno, Puerto Stanley y el cuartel en Moody Brook.?

El gobernador Rex Hunt se rindió a las 11:20 hs.? Todo funcionó tal como fue planeado, cumpliendo la orden de realizar una operación incruenta. ?Los 68 prisioneros de guerra británicos (57 marines reales y 11 marineros) de los mayores Mike Norman y Gary Noott fueron capturados adentro y afuera de la Government House. La fuerza de defensa civil, compuesto por 40 soldados de la Falkland Islands Defence Force (FIDF) del Mayor Phil Summers, el canadiense Bill Curtiss, el marinero Jack Solis, el chofer Don Bonner y 2 ex-Marines Reales (Jim Fairfield y Anthony Davies) fueron desarmados y permitido regresar a sus casas. ?Los 6 o 7 policías presentes también se entregaron y los 30 rehenes argentinos ubicados en el edificio Town Hall al lado de la comisaria Royal Falkland Islands Police (RFIP) fueron liberados sanos y salvos.?

La noticia de la recuperación de las Malvinas generó un clima de triunfalismo poco común en la Argentina. Todos los políticos argentinos manifestaron su apoyo a la acción militar.?

 

(1) 2 de abril. Desde marzo de 1983 existe el feriado del 2 de abril con el nombre de “Día de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur” (ley 22.769). Esa fecha luego se trasladaría al 10 de junio conforme al decreto 901/84.? Posteriormente, a partir del 22 de noviembre de 2000 se instaura el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”  (ley 25 37o). Y desde el 30 de junio de 2006 es feriado nacional inamovible. La elección de esta fecha se debe a que el 2 de abril de 1982 las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas, en lucha por la recuperación del territorio, arrebatado por fuerzas británicas en el año 1833.?

Después de 18 años de conmemoración ininterrumpidos, hace pocos días, el 19 de marzo de 2020, el presidente Alberto Fernández, declaró que el feriado del 2 de abril sería trasladado al 31 de marzo de 2020 debido a la cuarentena provocada por la pandemia de COVID 19.

(2) Los representantes fueron el general de división Osvaldo Jorge García, el vicealmirante Juan José Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl.

FUENTES DE DATOS:

  • Palabras de Cristina Fernández del 2 de abril de 2012: https://www.cronista.com/economiapolitica/Cristina-sobre-Malvinas-La-guerra-no-se-debe-conmemorar.
  • Datos sobre los prolegómenos y la toma de las Islas: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_las_Malvinas