Inquietante versión sobre el A.R.A. San Juan

El hundimiento del submarino “ARA San Juan” es motivo de diversas hipótesis que, para algunos opinadores profesionales, les vienen como anillo al dedo. No sólo para mantener “rating” televisivo, sino para desarrollar “campañas de prensa” acordes con los tiempos de la canallada, que repta a flor de tierra, de agua, de aire y todo junto.
¿Viento de popa para Canallas?   por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

Y bien, quien esto escribe dará rienda suelta a su opinión, como ya lo ha hecho en dos oportunidades anteriores, con el fin de aportar al esclarecimiento de un hecho que, manipulado por los mismos de siempre, intenta lograr que los canallas avancen con viento de popa.

El submarino ARA San Juan, creo yo, se hallaba en la zona adyacente a Las Malvinas, donde la flota británica, incluidos sus submarinos, habían realizado ejercicios de guerra hace poco tiempo.

Merced a la graciosa concesión de los canallas a las aspiraciones de los británicos-OTAN sobre las islas, que incluyen despoblamiento argentino y paralelamente ocupación de la Patagonia por los colonialistas y sus defendidos empresarios internacionales del petróleo y demás, los británicos han conseguido, ya desde la gestión del tristemente célebre ministro Cavallo, circular a su antojo por la zona, e impedir que ningún navío de tierra o mar se acerque a lo que consideran parte de su imperio. Cabe destacar que en septiembre del 2015, cuando el velero “La Sanmartiniana” navegaba en zona cercana a la de exclusión marítima, fue escoltado y amenazado de hundimiento por dos superbombarderos británicos. El velero fue abandonado luego de una fuerte tormenta y llegó por las corrientes marítimas hasta Malvinas, desde donde fue traído hacia el territorio argentino el año pasado por navegantes vinculados a la causa de la Patria y la clase trabajadora.

Dos años más tarde, en julio de este año, los medios de información anunciaron que, junto con la llegada del Oscar Aguad al Ministerio de Defensa, éste planteaba la “reestructuración” de las Fuerzas Armadas en el marco de “redefinir la misión de las Fuerzas Armadas en el contexto actual y, sobre todo, establecer la vinculación con otras áreas sensibles del Estado como el Ministerio de Seguridad y la Agencia Federal de Inteligencia”. En lenguaje llano, como el que usaba mi vieja, poner a los militares a hacer la guerra contra el pueblo e inteligencia interna.

El 31 de julio Aguad planteó, en el marco de esta “reestructuración”, el recambio de los jefes de Estados Mayores de las Fuerzas Armadas y la reducción del presupuesto para el 2018 en el marco de “dormir a las Fuerzas Armadas ya que no le prestan a este gobierno servicio alguno”. En este contexto de la “reestructuración”, las Fuerzas Armadas pierden la Secretaría de Ciencia y Tecnología y Producción para la Defensa. (El Cronista, 14/9/2017)

El mismo 14 de septiembre,  una nota de INFOBAE firmada por Martín Di Natale, sostenía: “El gobierno analiza en forma muy reservada la posibilidad de darle un vuelco rotundo al rol de las Fuerzas Armadas de cara a un futuro inmediato: instar a los militares para protagonizar una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo no solo en las fronteras sino también puertas adentro de la Argentina”. La misma nota informaba sobra una reunión entre Macri, Aguad, Bullrich (Ministerio de Seguridad) y Marcos Peña, jefe de Gabinete. También versaba sobre la voluntad oficial de modificar el decreto 727/2006 que reglamentó la Ley de Defensa, que impide a militares operar en cuestiones internas. Y también modificar la Ley de Seguridad interior, para dar sustento a una intervención militar en cuanto al accionar interno del país.

Ni bien Aguad reemplazó a Martínez, consigna esta nota, conformó un Equipo Especial para llevar a cabo este proyecto y se reunió, como se consignó más arriba, con altos funcionarios del Ministerio de Seguridad, la Agencia Federal de Informaciones (AFI, ex SIDE) y el infaltable Jefe de Gabinete.

En estos días y en el marco de la “desaparición” del ARA San Juan, el tristemente célebre diario “Clarín” informaba el 22 de noviembre: “El Reino Unido compró un costoso escudo antimisiles de origen israelí para proteger las Islas Malvinas, luego de que la Argentina anunciara la compra a Francia de cinco aviones de combate ‘Super Étendard'”, según publica hoy el diario londinense Daily Mail. De acuerdo a lo informado, el sistema conocido como Sky Sabre, que actualmente Israel utiliza para proteger sus fronteras, es capaz de interceptar cohetes de corto alcance y proyectiles de artillería y fortalecerá las defensas antiaéreas alrededor de las Islas Malvinas.“El costo de esta operación es de 369 millones de dólares, unas 153 millones de libras”.

 

La “explosión” del ARA San Juan

Una aeronave USAF enviada como ayuda para el rescate, en Bariloche

De acuerdo con este contexto, el ARA San Juan, según este autor, cumplía la tareas de argentinizar al mar argentino, y se hallaba en funciones de realizar estudios y relevamientos sobre los elementos técnicos británicos-OTAN en las islas. Su misión fue encomendada por la Armada, sin dar parte al Gobierno Nacional, habida cuenta de su “relación carnal” con Gran Bretaña, EE.UU. y la OTAN. La armada británica, en el mes de octubre, según fuentes enteramente confiables y como se dijo más arriba, realizó ejercicios militares en las islas Malvinas, que incluyeron submarinos. Eso explica por qué el “ministro” Aguad y el presidente MM dicen que se enteraron por los diarios sobre la suerte del submarino y ambos se desentendieron de la suerte del ARA San Juan y su tripulación de forma más que elocuente. No se puede asegurar que la misión del submarino en la zona cercana a Malvinas haya sido advertida a los británicos desde alguna usina de traiciones, pero lo cierto es que el submarino argentino fue batido por el enemigo colonial y sus compinches norteamericanos de la OTAN. Eso demuestra la presteza conque medios técnicos militares británicos y norteamericanos acudieran al llamado de “ayuda” que les hizo el gobierno.

El ARA San Juan no estaba participando de maniobra alguna con el enemigo y no fue hundido por “error”. Fue deliberadamente abatido.

¿Que se supone haberse logrado con esta acción en favor de los canallas?:

1) Haberse liquidado un submarino, arma “sobrante” y para nada utilizable para la “guerra interna” o cosa parecida, tal como quieren hacer jugar a la Armada y las otras Fuerzas Armadas los ocupantes de la Casa Rosada y adyacencias.

2) Adelantar los plazos de relevamiento del jefe de la Armada y su Estado Mayor, en el marco de librarse, por parte del gobierno macrista, de éste y todos aquellos que se rehúsan a participar en la guerra interna y hacer tareas de policía marítima, al igual que los militares de tierra y aire, a quienes el gobierno pretende hacerles cumplir las mismas “tareas”.

3) Orquestar una campaña de prensa en el marco de las denominadas “acciones psicológicas”, destinadas a incentivar en la población, incluidos los familiares de los submarinistas siniestrados, la “idea” de que el submarino no se hallaba en condiciones de operar y que la Armada lo envió al “matadero”. Esta campaña se hace con el fin no solo de desacreditar a la cúpula de la Armada sino desacreditar a la industria naval estatal, con el objetivo de liquidarla, tal como se quiso hacer en los años 90. Asociar la inutilidad de la industria naval y la “ineficiencia” de la misma en relación con el período anterior de gobierno “estatista”  es también tarea de los operadores de prensa oficiales.  Si bien es cierto de que por parte del gobierno apátrida actual no se invirtió un peso en mantener al submarino ARA San Juan en condiciones, la Armada lo botó sabiendo que podía capear cualquier “temporal”, menos, claro está, un hundimiento deliberado.

El buque “Protector” enviado como ayuda por el Reino Unido

4) “Acostumbrar” al pueblo argentino a ver cómo los “enemigos de ayer” ayudan hoy al rescate del submarino. La difusión de imágenes mostrando la parafernalia militar desplegadas por norteamericanos y británicos en la “búsqueda” y hasta el mensaje de Donald Trump referido a la “desparición” del submarino y  sus tripulantes, repetido hasta el cansancio por medios televisivos, forman parte de la campaña de “acostumbramiento” del pueblo a observar como cosa natural a naves y aviones extranjeros, enemigos, aterrizar en Comodoro Rivadavia u otro punto del país. Lograr el consenso popular para desarrollar operativos como el “Cormorán”, en ciernes, entre otros, forma parte de la campaña des-informativa.

Luchar, en el marco de la información, contra el viento de popa de los canallas y poner la proa hacia la liberación nacional y social de la Patria es tarea a cumplir.

por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

(24/11/2017)

 

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