Infarto azulgrana

Por Mario Bellocchio
San Lorenzo ganó un partido al que le sobran calificativos y angustias. El resultado final es el número soñado y, como si fuera poco, dejó afuera al Flamengo

Masiva asistencia cardíaca en el Bajo Flores. Que sí, que no, en sucesión de minutos, entre las 23.40 y las 23.54, hora en que finalmente terminó el partido, San Lorenzo se clasificaba, quedaba afuera y volvía a clasificarse de acuerdo al cambiante partido que simultáneamente disputaban los otros dos integrantes del grupo 4, Atlético Paranaense y Universidad Católica en Chile, y el propio resultado en casa con el poderoso Flamengo. Todo abonado por el recuerdo de la agónica clasificación de la Libertadores de hace tres años.

San Lorenzo ganó un partido al que le sobran calificativos y angustias. El resultado final es el número soñado y, como si fuera poco, dejó afuera al Flamengo, nada menos, y tomó revancha, cuando los números son definitivos, de aquel humillante 0-4 inicial con un Ciclón totalmente falto de rodaje.

El desarrollo inicial del partido no presentó circunstancias inesperadas: San Lorenzo al ataque con un Cerutti inspirado y Flamengo parado de contra. De las fallidas propuestas cuervas se destaca, allá por los 11′, un tiro libre de Botta que salió muy cerca del palo derecho de Muralha.

3 minutos después, el cachetazo. Los rechazos de un corner quedan boyando en la boca del área santa para que Rodinei la empalme rastrera al palo derecho de Navarro, tapado y engañado por un leve desvío de rebote. Como decían los muchachos hace años: de chiripa pero adentro. Y andá a quejarte a la FIFA: 0-1.

Hasta casi el final del primer tiempo se perdió el dominio de pelota y la intranquilidad estuvo rondando el área santa. Paolo Guerrero aportó un par de situaciones que, gracias a Dios –para Flamengo–, no resolvió favorablemente. En una de ellas Orti le tapó oportunamente una definición en el área chica. Y allá por los 29′, se mandó un fuerte remate desde fuera del área que controló eficazmente Navarro y que, a la postre, sería lo más comprometido que tuvo que salvar el arquero.

Angeleri lleva a upa al genial chiquitín Barrios mientras Botta lo felicita

Se anotan a favor, en ese primer tiempo, la recuperación sobre el final del control del juego con un par de situaciones y un penal a Blandi, a los 39′, que el árbitro paraguayo Enrique Cáceres juzgó que no fue. Un exquisita asistencia del “Gordo” a Cerutti que no pudo resolver favorablemente apretado por las marcas. Y un cabezazo de Paulo Díaz, desviado, tras el corner de Cerutti. Sobre el final una burda simulación de Belluschi transformada en tarjeta amarilla por el correcto juicio del árbitro que, salvo el penal, actuó correctamente.

Con el segundo tiempo se acrecentó la postura de ataque del Ciclón y la conservadora de la visita corroborada por los cambios. En Flamengo Matheus Sávio entró por Gabriel y Rómulo sustituyó a Orlando Berrío denunciando las intenciones que, por lo contrario, Aguirre replicaba con Nahuel Barrios reemplazando a Ezequiel Cerutti y Gonzalo Bergessio por Paulo Díaz.

La riesgosa jugada del entrenador dio resultado. El chiquitín de simbólico apellido y corta estatura desequilibró a la defensa adversaria y 4 minutos después de su ingreso peleó una pelota que, desde increíble posición de inestabilidad logró ponerle en la cabeza a Angeleri para el gol del empate. Todo desde el acierto de Aguirre –jugado por jugado– de mandar al ataque neto al eficaz marcador.

A puro coraje y asumiendo los riesgos, el equipo fue un Ciclón en esos últimos y angustiosos minutos en que el resultado en Chile aceleraba el sube y baja de la clasificación. A las 23.53 empatábamos y quedábamos afuera. A las 23.54 –92 minutos de juego–, centro a la olla, de esos jugados como último recurso, rechazo que empalma Barrios –otra vez el piojito– asistiendo al descolorido Belluschi que no se equivocó, por primera vez en la noche, y terminó dándonos la clasificación.

Sacaron del centro y ¡¡¡terminó!!!

“Créase o no” diría Ripley.

 

 

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