Homenaje a Daniel Schapira

El sábado 20 de mayo, en horas del mediodía, fue colocada una baldosa conmemorativa en el lugar donde Schapira fue secuestrado el 7 de abril de 1977 a poco de cumplirse 40 años de su desaparición

Un día en la ESMA, al “Trueno” Pernías1 se le ocurrió probar unos dardos importados untados con una dosis de veneno que sometían a las víctimas a un largo y doloroso proceso de vejación. Despertó al profesor de tenis Daniel Schapira, se lo llevó a un “patio” y le ordenó ponerse contra la pared. Mirada hacia los ladrillos. Cargó el arma con los dardos envenenados, apuntó y disparó –Cuenta Miguel Bonasso.

Daniel  –de 27 años, había nacido en octubre de 1950– contaba ya con una trayectoria como tenista a la que decidió ponerle fin para dedicarse a profesor de ese deporte, en tiempos en que Vilas aun no le había dado al tenis su faceta de deporte popular. Paralelamente se destacaba como estudiante de Derecho y miembro de la cátedra de Eduardo Luis Duhalde y, sobre todo, como militante de la Juventud Universitaria Peronista.

Su esposa, Andrea Yankilevich, llevaba un mes de embarazo cuando Daniel desapareció. A los 8 meses, nació su hijo, también llamado Daniel.

Schapira fue secuestrado en la esquina de San Juan y Boedo el 7 de abril de 1977 por un grupo de tareas que lo detectó en una redada a bordo de un colectivo en esa querida esquina de nuestro barrio. Posteriormente fueron aportados testimonios de su paso por la ESMA y el C.C.D. Coordinación Federal/ Superintendencia de Seguridad Federal. Fue gravemente torturado. Permanece desaparecido.

Como tenista jugó en GEBA hasta 1968 y en el 69 pasó a Comercio, donde jugó en intermedia. Pero también iba a entrenar a San Lorenzo junto a su hermano, Edgardo ‘Topo’ Schapira, 4 años menor que él, en los gloriosos tiempos de “Los Matadores”, a la sombre de los fierros del Gasómetro, muy cerca de su casa paterna. Estuvo 3 veces entre los 10 mejores del ranking nacional. Compartió la camada de jugadores junto a Ricardo Cano, Huguito Varela, el “Bicho” Romani, y sus dos grandes amigos, el “Mono” Miceli y “Pancho” Mastelli.2

Empezó a dar clases en DAOM y luego fue a Macabi. Allí recomendó para que ocupara su lugar a Cesar Dialoy, quien suele contar una particular anécdota de su amigo Schapira: “Dani acababa de perder con un chico dos años menor que nosotros, que venía de Mar del Plata y yo tenía que enfrentarlo y no lo conocíamos. Daniel estaba muy enojado por haber perdido, y me dijo ‘lo perdí yo, es un zurdito que tiene un jueguito, le jugué todo de revés y le pega muy enroscado’; claro, ese chico era Guillermo Vilas”. 

Según cuenta Oscar Pinco, el periodista que sacó a la luz esta historia en 2001, “Dani era más que un simple lanzapelotitas. Hablaba de filosofía, política. Era un hombre muy comprometido con todo. Tanto con el deporte como en su vida”. “Su nivel intelectual lo llevó a ser convocado como ayudante en la cátedra de Derecho Constitucional, a cargo de Rodolfo Ortega Peña (asesinado por las ‘Tres A’ en 1974) y Eduardo Luis Duhalde. (férreo defensor de los DDHH). Luego estuvo en Córdoba, donde se desempeñó como un importante cuadro de la Juventud Universitaria Peronista. Allí, en 1976 en plena Dictadura Militar, fue perseguido y recibió tres balazos de parte de las fuerzas del terrorismo de Estado”.

Desde 2005, el día de su nacimiento –18 de octubre– a partir de un proyecto de ley del diputado nacional Ariel Basteiro, fue consagrada la fecha como “Día del Profesor de Tenis”.  “Este es un justo homenaje para quien hizo mucho por el tenis, pero para quien también hizo mucho para que tengamos un país más justo” –declaraba el legislador en esa oportunidad.

El sábado 20 de mayo, en horas del mediodía, fue colocada una baldosa conmemorativa en el lugar donde Schapira fue secuestrado el 7 de abril de 1977 a poco de cumplirse 40 años de su desaparición. El encuentro que se llevó a cabo bajo la consigna “El deporte no olvida, homenaje a los deportistas detenidos-desaparecidos” contó con el auspicio del Frente para la Victoria, la Jotapé, el Frente de Deportes del Justicialismo y Barrios por la Memoria y Justicia de Almagro. En la ceremonia se hicieron presentes, además de una importante cantidad de vecinos: Mariano Recalde, Juan Cabandié, Gabriel Mariotto, Victoria Montenegro, Claudio Morresi, Daniel Schapira (h), Lorena Pokoik y juntistas y comuneros de la Comuna 5 Almagro-Boedo.

 

 

  1. “Trueno”, como se hacía llamar el Capitán de Fragata Antonio Pernías, militar condenado por actos calificados como delitos de lesa humanidad que está detenido en el Complejo I de Ezeiza.
  2. Información de http://www.desaparecidos.org/